El tema de la Inteligencia Artificial y sus problemáticas inherentes nos recuerda la irrupción de otras tecnologías en la educación en el pasado
No se exagera al decir que, por siglos, los sistemas educativos en el mundo parecían estancados. La escuela lancasteriana, hasta la pandemia de covid-19, se mantenía casi inalterable. La implementación de las TIC en el Sistema Educativo Nacional (SEN) se asemejaba más a un ejercicio repetitivo que a una verdadera innovación.
Sin embargo, en muy poco tiempo, todo ha cambiado. En esta hora del mundo, como dijera Alfonso Reyes, no solo la gamificación o las clases a distancia han ganado terreno. La Inteligencia Artificial ha irrumpido como un bólido arrollador.
El viernes pasado, según el boletín número 26 de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el titular de la dependencia ofreció la conferencia “La IA y la transformación educativa en México”, convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
En junio del año pasado, en los albores de ChatGPT, planteamos nuestra perspectiva: estas herramientas avanzan a pasos agigantados; como dijera Neruda, desde entonces, nosotros no somos los mismos.
Durante la conferencia de la Unesco, organizada en el marco del Día Internacional de la Educación 2025, el titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo, destacó que, al igual que José Vasconcelos lo hizo con la radio en 1921, la tecnología de última generación debe utilizarse con el gran objetivo de fortalecer la educación.
¿Qué escribió Vasconcelos hace cien años sobre esa nueva tecnología que era la radio?
“Si Orfeo hubiese contado con una instalación de radio acompañada de una colección de discos, ya no digo de una orquesta, seguramente le gana a Júpiter el dominio del mundo”.
Seguimos este orden de ideas. “La formación de conocimiento vive una época extraordinaria; en épocas anteriores de la humanidad era un proceso lento que llevaba generaciones y, actualmente, la velocidad es su principal característica, lo que impacta a los diferentes sistemas educativos”, subrayó el responsable de la cartera educativa.
Un siglo atrás, Vasconcelos ya vislumbraba la transformación que la tecnología traería consigo:
“Hoy es más fácil enseñar a leer que antes. Lo que enseñamos, una vez que se ha aprendido a leer, no difiere en esencia de lo que decía la antigüedad; pero el modo de la enseñanza ha cambiado y ha mejorado gracias a la proyección de la imagen en la pantalla y a la reproducción fonética del gramófono”.
Como advertimos el año pasado, el uso constante de la Inteligencia Artificial podría convertirnos en androides. Como en el mito del Minotauro, solo que ahora, en lugar de ser mitad bestias, mitad humanos, podríamos ser mitad máquinas. La propia IA nos lo advierte:
“La enseñanza no es solo una transmisión de conocimientos; es también un acto profundamente humano que involucra la empatía, el juicio crítico, la motivación y la comprensión emocional, elementos que ninguna máquina puede replicar”.
La IA ofrece oportunidades y beneficios incuestionables. En su conferencia, Mario Delgado enfatizó que esta nueva herramienta optimiza el tiempo de los docentes, permitiéndoles enfocarse en estrategias pedagógicas y en el desarrollo humano y socioemocional de los estudiantes.
Sin embargo, el propio algoritmo de la IA, inteligencia sin carne, reconoce sus límites. ChatGPT advierte:
“La relación entre maestro y alumno va más allá de la simple instrucción técnica: se trata de una interacción que fomenta el desarrollo social, emocional y cognitivo de los estudiantes. La IA, aunque eficiente en términos de automatización de procesos, no puede ofrecer la orientación emocional y ética que los educadores proporcionan en las aulas”.
Vasconcelos, el visionario, decía: “Lo que hoy nos causa asombro, mañana será de uso corriente”.
En su conferencia, el secretario Delgado Carrillo explicó que la IA permite a los estudiantes acceder a plataformas de aprendizaje personalizado, autoformación y tutorías virtuales con experiencias interactivas y materiales educativos adaptados a sus necesidades. También subrayó la importancia de la formación continua para el cuerpo docente.
A la IA -si se le pregunta- en instantes responde. Afirma su seguridad y potencial: “la integración de la inteligencia artificial en la educación puede marcar un antes y un después en la calidad y eficiencia del sistema educativo mexicano”, dice Chat GPT y agrega:
“No solo mejora la formación continua de los docentes, sino que también crea un entorno de aprendizaje más inclusivo y accesible para los estudiantes. Al ser una herramienta económica, personalizada y escalable, la IA ofrece un camino viable para mejorar el acceso a la educación y garantizar que más de 30 millones de alumnos y dos millones de maestros tengan los recursos y las oportunidades necesarias”.
Hace más de cien años, Vasconcelos aseguraba: “Con las películas educativas de ciencias y de historia natural se podrían organizar cursos o complementarlos. Para la enseñanza de la geografía es ya imprescindible la película panorámica. Lo que hace falta es crear especialistas capaces de aprovechar todos estos elementos nuevos”.
Se dice que en política la forma es fondo, y todo plan educativo es un plan político. Los tiempos actuales están transformando las formas, los métodos, las herramientas, los gadgets, los cacharros. Sin embargo, en palabras del oaxaqueño:
“Lo único que se modifica en torno al siglo es la vestimenta de la civilización y sus manos, no su entraña ni su alma”.
Por ahora, hay un carácter previsor en esta discusión. El secretario de Educación concluyó:
“He invitado a la Anuies a conformar un observatorio de la IA en la educación. Ahí vamos a invitar a la Unesco, porque no podemos ser sorprendidos. Es mejor estar atentos a lo que está pasando en el mundo, conocer las mejores prácticas de inteligencia artificial en la educación y evitar sufrir las consecuencias de su mal uso”.
Tiempo sin pausa, la enseñanza en el umbral de una nueva era, revolución y desafío: del pizarrón al algoritmo.

Héctor Martínez Rojas
- Héctor Martínez Rojas
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