Cuatro aproximaciones al tango

Mario Saavedra

Mario Saavedra

*Alguna vez actor (Diosa de Plata como protagonista de la película Crónica Roja, del ahora laureado escritor Fernando Vallejo), es escritor, periodista, editor, catedrático, promotor cultural y crítico especializado en diversas artes.

Cuatro aproximaciones al tango

El siempre inagotable universo borgiano

A mi padre, Alberto Saavedra, músico de vocación

En mi más reciente libro Ernesto Sabato. Escritor de la contingencia existencial dedico todo un capítulo a la compleja y ambivalente relación del autor de El túnel con Jorge Luis Borges, personaje al que admiraba profundamente, pero con quien además siempre manifestó insalvables diferencias. Sin embargo, una de sus mayores complicidades fue su compartida gran pasión por el tango, de la que ambos escribieron y se expresaron mucho, como se deja ver de igual modo en el título arriba mencionado y también documento en una apócrifa pero deseada entrevista ––hice todo para verlo en mi viaje del 2005 a Argentina, pero el ya para entonces nonagenario gran polígrafo rojense estaba indispuesto y no pudo recibirme–– incluida en el libro colectivo Los muertos hablan convocado por mis queridos amigos y colegas Carlos Bracho e Ignacio Trejo Fuentes. Es más, el mismo Sabato dedicó a Borges su hermoso y muy bien documentado ensayo Tango, discusión y clave, de 1963, dos años antes de que el célebre autor de El Aleph emprendiera su afortunadamente consignado proyecto de ofrecer cuatro conferencias magistrales en torno al tango y sus múltiples fronteras. 

He tenido oportunidad de leer por fin, con enorme placer, El tango. Cuatro conferencias, editado bellamente por Lumen (México, 2017), y que corresponde, nada más y nada menos, que a la compilación de aquellas memorables pláticas ofrecidas por Jorge Luis Borges, todos los lunes de octubre de 1965, en un edificio de departamentos de la calle General Hornos, en Buenos Aires. Según la nota del editor, las grabaciones hechas por el gallego Manuel Román Rivas habían llegado a manos del escritor vasco Bernardo Atxaga en 2002, como un obsequio de su paisano Manuel Goikoetxea que traía la nota implícita de su conducente edición. En 2013, María Kodama, viuda de Borges, confirmó la autenticidad de esas charlas sobre las cuales nunca había tenido noticias durante la vida de su esposo, lo que hace suponer entonces que su registro no había sido propuesta del escritor.

Además de tratarse de una obra inédita de un autor referencial, que providencialmente se ha hecho libro por fortuna del azar y como resultado de una insólita jugada de varias bandas, El tango. Cuatro conferencias tiene también el enorme valor de abonar en una materia que desde hace muchos años es ya de interés mundial, en este caso tras el tamiz del genio, la sabiduría y el inconfundible estilo de unos de los escritores más importantes del siglo XX, otra de las grandes pifias del Nobel. La misma citada bella dedicatoria de Sabato da cuenta de ello: “Las vueltas que da el mundo, Borges: cuando yo era muchado, en años que ya me parecen pertenecer a una especie de sueño, versos suyos me ayudaron a descubrir melancólicas bellezas de Buenos Aires: en viejas calles de barrio, en rejas y aljibes, hasta en la modesta magia que a la tardecita puede contemplarse en algún charco de las afueras. Luego, cuando lo conocí personalmente, supimos conversar de esos temas porteños ya directamente, ya con el pretexto de Schopenhauer o Heráclito de Éfeso. Luego, años más tarde, el rencor político nos alejó; y así como Aristóteles dice que las cosas se diferencian en lo que se parecen, quizá podríamos decir que los hombres se separan por lo mismo que quieren. Y ahora, alejados como estamos (fíjese lo que son las cosas), yo quisiera convidarlo con estas páginas que se me han ocurrido sobre el tango. Y mucho me gustaría que no le disgustasen. Créamelo”.

Entre otros muchos giros contenidos en estas además festivas conferencias sobre el tango y sus múltiples interlineados históricos y culturales, extramusicales, anecdóticos, Borges confiesa su predilección por la bravura y el coraje lunfardos que detonaron el origen del género, con el antecedente innegable de la milonga, por sobre la melancolía y la nostalgia lacrimosas que más tarde lo distorsionaron, al margen de sus ocasionales y felices hallazgos líricos. De ahí su distanciamiento racional y emocional con respecto a la figura señera de Carlos Gardel y al histrionismo que reencausó el tango a partir de la década de los veinte, con lo que consideraba se había alejado de sus todavía decimonónicas fuentes primarias, de su original naturaleza fiera: “El tango es al principio un baile valeroso y feliz. Y luego el tango va languideciendo y entristeciéndose” Clarividosos y categóricos juicios por el estilo, esgrimidos por el escritor sin empacho ni rubor algunos, salpimientan esta a la vez lúcida y poética disertación borgiana en derredor de una de sus más entrañables querencias, y que sabemos se intercalaron con intervenciones musicales del experto pianista e intérprete Carlos García.

“Los orígenes del tango”, “De compadritos y guapos”, “Evolución y expansión” y “El alma argentina” son los títulos de estas cuatro conferencias, que ya reunidas en un solo volumen constatan el corpus unitario que Borges pretendió a través de este más que revelador e ilustrativo itinerario con respecto a un género con el que siempre manifestó, en su condición de escritor ––e intelectual–– argentino y universal, una relación a la vez compleja y ambivalente. Siempre cáustico pero a la vez constructivo, el poder leer estas cuatro conferencias sobre el tango de igual modo arroja luz sobre la propia obra monumental y multifacética de uno de los escritores fundamentales de nuestra lengua, pues el ser argentino y sus rasgos distintivos constituyen temas cardinales de su acervo. A la vez un escritor cosmopolita, políglota, los varios homenajes y referencias aquí vertidos, con conocimiento de causa y muy en su estilo paradigmático, confirman la sabiduría y el ingenio de un auténtico humanista de nuestro tiempo, conocedor a ultranza, entre otros muchos saberes, de la cultura céltico-anglosajona en la que igual se hizo autoridad. Escritor esencial, El tango. Cuatro conferencias nos proporciona otro atractivo ángulo de su singular talento.  

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