Villa

Este año, el Gobierno Federal conmemorará el Centenario Luctuoso de Francisco Villa, una de las principales figuras de la Revolución

Parte del mito alrededor de Francisco Villa es haberlo modelado como una sepecie de Robin Hood mexicano.

De él se ha dicho de todo, se han hecho películas, se han hecho corridos, pinturas de caballete, murales, se han hecho novelas y tesis doctorales, es uno de los personajes históricos más conocidos y reconocidos dentro y fuera de México; y sí, quizá es también de los más estudiados, aun así, su vida está envuelta por el misterio del mito. Nos referimos a un hombre que la historia lo ha convertido en leyenda: Doroteo Arango, mejor conocido como Pancho Villa.

Bandolero, bandido, cuatrero; muchos fueron los señalamientos hacia una de las principales figuras de la Revolución, desde la Revolución misma. Parte del mito que envuelve la vida de Pancho Villa, empieza como viene. Cuando él era muy joven, rondaba los 15 años, el patrón o el hijo del patrón de la hacienda donde trabajaba y vivía con su familia, intento abusar de su hermana. Cuentan que el joven Doroteo, embebido de furia, disparó contra su patrón en defensa de su hermana.

El episodio anterior, fue el evento inaugural de una vida a salto de mata, algunos de sus biógrafos apuntan que, a partir de este evento, Doroteo Arango, se transformó en Pancho Villa. A partir de esa edad y hasta empezados los 30 años cuando se unió a la Revolución, Villa vivió como un criminal y un fugitivo, hasta que la Revolución encarnada en la persona de Francisco I. Madero, lo exoneró, para hacerlo uno de los generales más famosos sino es que el más famoso de la Revolución Mexicana.

Uno de sus grandes biógrafos es el actual director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, su monumental trabajo sobre la vida de Francisco Villa, comienza de la siguiente forma: “aquí se cuenta la vida de un hombre que solía despertarse, casi siempre, en un lugar diferente del que originalmente había elegido para dormir”.

No puede dejar de llamar la atención el hecho de que un acto de legitima defensa, fuese el que haya inaugurado —dadas las desigualdades sociales— la vida delictiva de una persona. Algunos de sus biógrafos, como el mismo Taibo II lo hace notar, dudan de esta anécdota que el propio Villa solía contar, pues no se encuentra en los archivos una orden de aprehensión en contra de Doroteo Arango, pues a pesar de haber sido un acto en legitima defensa -volvemos a las profundas desigualdades sociales- fue en contra de una de las familias más poderosas de la región en ese entonces, los López Negrete.

El hecho es que, con el tiempo, las arrasadoras y constantes batallas ganadas hicieron de Francisco Villa un ícono de la Revolución, por lo que este año, el Gobierno Federal conmemorará el Centenario Luctuoso de Francisco Villa, quien fue asesinado —más adelante veremos de que forma— el 20 de julio de 1923. Por lo anterior, toda la papelería oficial deberá llevar la leyenda “2023 año de Francisco Villa. Revolucionario del pueblo”.

Parte del mito alrededor de Francisco Villa, es del Robin Hood mexicano. Se dice que buscaba robar a ricos hacendados o banqueros y a veces repartía parte de su botín con algunos necesitados. De hecho, en el decreto de los legisladores que acordaron conmemorar este centenario luctuoso se destaca su “compromiso con los pobres”.

El decreto de iniciativa presidencial, avalado por los legisladores, expone lo siguiente: “Sin la conducción que hizo de la División del Norte, el ejército popular más poderoso en la historia de México, no hubiera sido posible el triunfo de la Revolución, ni la destrucción del Estado oligárquico y de su ejército, ni las reformas sociales que la Revolución produjo en favor de los sectores populares”.

De acuerdo con Taibo II, los métodos de combate de Francisco Villa, fueron analizados y estudiados por el último guerrillero del siglo XX en esta parte del mundo, por el Subcomandante Galeano (antes Marcos).

A pesar de los mitos y leyendas, historias falaces e inverosímiles, es realmente interesante la vida de Doroteo Arango. Parafraseando una famosa canción “luchó por la educación y nunca fue buen estudiante”. Con muchas dificultades, Villa podía leer y escribir, pero en 1914, cuando fue gobernador del estado de Chihuahua, “en un mes fundó 50 escuelas”, nos cuenta Taibo II.

Aún así, el fundador de la SEP, José Vasconcelos, no llegó a considerar a Francisco Villa más que un “palurdo”, pero bueno, el desprecio era mutuo, mientras Villa, al iniciar la Revolución luchaba junto a Orozco, Garibaldi y Raúl Madero; Vasconcelos —en Washington— se acomodaba la corbata y calibraba la dirección de su peinado, pero no de forma ociosa.

Recordemos que la Revolución salió del sur de Estados Unidos (EU) rumbo al centro de México. Cuando el ejército revolucionario tomó Ciudad Juárez, el gobierno porfirista mandó cerrar las fronteras. El abastecimiento de víveres y municiones para los rebeldes sólo podía llegar —en ese momento— de los EU. Vasconcelos era el embajador de la Revolución en Washington, el representante del Partido Antirreleccionista; por lo que su intervención fue fundamental para que no se detuviera el flujo de comercio entre ambos países y, abastecidos los insurgentes, pudiesen avanzar en su cometido.

Muerto Madero, la Revolución vuelve a la disputa por el poder. Aunque no simpatizaba con Carranza, Villa fue fundamental para derrocar al usurpador de Huerta, lo que abrió camino a la Revolución constitucionalista encabezada por Carranza.

Hacia 1920, Álvaro Obregón —el general de la educación— pues con él se logró la fundación de la SEP en 1921-, fue de los pocos generales del ejército que pudo replegar a Villa, pero fue el general Eugenio Martínez quien logró derrotar al Centauro del Norte, hasta hacerlo rendirse o, por lo menos, acordar un pacto de paz hacia agosto de ese mismo año.

Villa, calibra Taibo II, fue “un hombre contemporáneo de Lenin, de Freud, de Kafka, de Houdini, de Modigliani, de Gandhi, pero que nunca oyó hablar de ellos, y si lo hizo, porque a veces le leían el periódico, no pareció concederles ninguna importancia”.

Se puede imaginar en cambio a un Villa dipsómano, bestializado por al alcohol, no obstante, era abstemio. En 1914, como gobernador de Chihuahua, además de promover la creación de escuelas, también prohibió la venta de alcohol.

Doroteo Arango, fue un forajido con la experiencia suficiente para servir de forma esplendente a la Revolución, donde tuvo a su mando entre 15 y 30 mil soldados. Fue perseguido por el gobierno de los Estados Unidos, por el ataque que realizó al pueblo de Columbus, en Nuevo México.

Cuando lo acribillaron en 1923, se contaron 150 disparos al vehículo donde se trasladaba; en criminalística dicen que después del primer tiro, los demás son de odio. Villa en una confesión ante el General Eugenio Martínez, aseguraba haber matado a 43 mil personas. Al final de su vida que llegó a los 45 años, entre los múltiples enemigos del Centauro del Norte, hubo uno que encontró sádico la revancha.

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