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Programa Nacional de Educación Superior: / I

El Programa Nacional de Educación Superior 2026-2030 ofrece una radiografía detallada del sistema universitario mexicano y sus principales desafíos: desigualdad en el acceso, baja cobertura, rezago en posgrado y crecimiento acelerado de la educación no escolarizada. Aunque el diagnóstico reconoce problemas estructurales, persisten dudas sobre financiamiento, calidad y capacidad de respuesta ante las metas de desarrollo científico y tecnológico del país
La composición de la matrícula por carreras en la educación superior ha variado poco en tres décadas, con la mayor concentración siyuada en derecho.

El pasado 14 de abril, en el Diario Oficial de la Federación, se publicó el decreto de aprobación del Programa Nacional de Educación Superior 2026-2030 (Pronaes). Tal como allí se expresa, el documento proviene, entre otros, de los llamados Cien Compromisos para el Segundo Piso de la Cuarta Transformación y del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030. La estructura del Pronaes, a semejanza del resto de instrumentos del llamado Sistema de Planeación Democrática del Desarrollo Nacional (art. 26 constitucional) y de la Ley de Planeación, consta de cuatro partes esenciales: diagnóstico, objetivos, estrategia y líneas de acción, así como indicadores y metas.

Esta primera parte se dedica a describir, sintéticamente, aquellos aspectos que permitan al lector formarse una idea del Sistema de Educación Superior (SES) y sus principales problemas, tomando como base el “diagnóstico” del documento. De igual manera, y en amplia medida, se ofrecen comentarios al respecto.

Sistema de Educación Superior. De acuerdo con las cifras oficiales del ciclo 2025-2026, la matrícula nacional es de 5.5 millones de estudiantes (las cifras y proporciones aquí incluidas se han “redondeado”). El subsistema público concentra 3.42 millones, el 62 por ciento; mientras el de instituciones particulares cuenta con 2.1 millones, un 38 por ciento. De aquél total de matrícula, los estudiantes que cursan licenciatura son 5 millones, mientras que el posgrado se queda en 482 mil, un 8.7 por ciento. Por género, 54 por ciento son mujeres, proporción que ha venido ascendiendo paulatinamente desde 2017, año en que ya fue mayoría.

Cobertura. De la totalidad de jóvenes en edad escolar típica (18-22 años), el 45 por ciento está cursando una licenciatura; aún con esa proporción, México ocupa un sitio secundario dentro de América Latina. Algunas características de orden social que influyen en esto son: a) la enorme desigualdad regional, varios estados que superan fácilmente el 50 por ciento (CdMx, Sinaloa, Nuevo León) y otros los que se muestran por debajo del 30 por ciento (Michoacán, Guerrero, Chiapas, Oaxaca; b) la condición socioeconómica como determinante: los estudiantes provenientes del primer decil de ingreso familiar (el más bajo) sólo consigue acceder en un 4.4 por ciento. En contraste, en los deciles IX y X (los más altos) la proporción es de alrededor de 80 por ciento; a esto se agrega el dato de la llamada “población no atendida”, la cual es enorme: de los 11.2 millones de jóvenes en la edad 18-22 años, que han terminado la educación media superior, la cuarta parte de ellos (2.8 millones) no continuó estudios en el siguiente nivel, en su mayoría ya se incorporó al mercado de trabajo.

Concentración de Licenciaturas. Poco ha variado en tres décadas la composición de la matrícula por carreras en la educación superior. La mayor concentración se sitúa en derecho, con 383 mil estudiantes; seguido por administración en general, con 700 mil (conjuntando 275 mil de administración de empresas, 236 de contabilidad y similares, más 188 mil de comercio y negocios); en el tercer lugar se encuentra psicología con 236 mil. Dentro de esas diez aparecen tres carreras de ingeniería que dan un buen número: 620 mil (integradas por ingeniería industrial con 250 mil; desarrollo de software, 186 mil; electrónica con 184 mil).

Escolarización. El SES ha incrementado en amplia medida la modalidad no escolarizada (abierta, a distancia, en línea). En 2018 la matrícula total fue de 760 mil estudiantes, pasando a casi 1.5 millones para el ciclo 2024-2025. En la primera fecha, la distribución entre público y particular fue la siguiente: 266 mil para el primero y 495 mil para el particular. Para ambas fechas, en el posgrado se tuvieron 20 mil y 100 mil estudiantes en 2018, llegándose en 2024 a 534 mil en el público y 925 mil en el particular, respectivamente.

Comentarios
A semejanza del Pronaes anterior, el de 2023 es un buen documento. Permite darse una idea cabal del SES, el contexto internacional en el cual se inserta, así como las principales cifras, proporciones y desafíos que enfrenta. Frente al primer Programa, el Pronaes tiene la característica de “oportunidad”: se expide cuando el sexenio tiene todavía cuatro años y medio por delante (al de 2003 sólo le quedaban 10 meses). La cobertura continúa siendo un problema serio: los datos de inserción en el SES son altamente dependientes de la ubicación social de los potenciales estudiantes en un determinado decil de ingreso familiar o personal. Algo similar acontece con ese cuello de botella a que se asemeja el eventual paso o continuación de la media superior a licenciatura; el dato ahí mencionado (casi tres millones) es mayúsculo.

El posgrado es una especie de talón de Aquiles en la composición de la matrícula del SES. Representa sólo un 8.7 por ciento del total y, dentro de este, sólo el 1.3 por ciento de estudiantes en el doctorado. Números y proporciones bajísimos para un país que, entre sus grandes metas, tiene la de convertirse en una “potencia tecnológica y de innovación”, o sumarse al “desarrollo tecnológico para el desarrollo nacional” (números 33 y 34 de los 100 Compromisos Presidenciales reflejados en el PND).

La modalidad no escolarizada ha tenido un crecimiento muy dinámico en su conjunto; notable, por lo que corresponde a las instituciones particulares, como ya se anotó. Frente a ello, el Pronaes no parece ofrecer suficientes estrategias y líneas de acción para dos temas importantes relacionados con esto. Por un lado, el peligro del crecimiento de programas no escolarizados que no se asocian suficientemente a metas de calidad en sus “productos” (de docencia, investigación y extensión). La evaluación, como mecanismo de aseguramiento de esa calidad, debe marchar a un ritmo más ágil; el Sistema de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (SEAES) dispone de mecanismos adecuados para ello, pero parecería conveniente darle un mayor impulso y extensión.

Financiamiento.</span. El Pronaes tiene pequeños errores que no le restan validez, pero sí uno enorme que se manifiesta en dos situaciones. Una primera, de omisión. No contiene un diagnóstico, aunque en el apartado correspondiente (p.p. 17-18 del Diario Oficial) así se consigne. El texto ahí incluido, muy pequeño (19 líneas y una gráfica), se refiere a una prioridad nacional marcada por la Ley General de Educación Superior (“aportaciones paritarias” entre federación y estados), y a la mención de tres aspectos que, según el documento, resultan fundamentales: sostenibilidad financiera de las IES públicas, fortalecimiento de pensiones y jubilaciones en universidades estatales, perfeccionamiento de los mecanismos de asignación presupuestal. De estos factores dependerá, según se afirma, la posibilidad de establecer “un modelo de financiamiento justo, corresponsable, eficiente y sostenible. . .”. En suma, con una excepción, el diagnóstico (que operativamente debiera ser “un estudio que tiene un objetivo preciso: determinar el estado actual de una organización, identificando problemas y necesidades”) no ofrece mayores datos, y sólo apunta futuros.

La segunda situación es de error. Pareciera tratarse de una confusión de datos. La gráfica 7, que se refiere a las “IES públicas (estatales) con subsidio estatal de 50 por ciento o más por entidad federativa”, tiene evidentemente un error: incluye a 24 IES por encima del 50 por ciento que reciben subsidio estatal, 15 de ellas con más del 70 por ciento hasta llegar (en el caso de Chiapas) a un 100 por ciento. ¡Situación que sería deseable! pero que resulta errática por desproporcionada. La próxima semana see abundará sobre esto.

Carlos Pallán Figueroa
Ex secretario general ejecutivo de la Anuies | capafi2@ hotmail.com | Web | + posts

Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies. 

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