Podcast CAMPUS
Al aire

En el centenario luctuoso del gran Enrico Caruso

Caruso fue una de las primeras figuras de la entonces naciente industria discográfica.

Su voz y canto lo convirtieron en uno de los talentos emblemáticos de la ópera

A la memoria de mi dilecto amigo Ricardo Rondón, operómano empedernido

Una de las más grandes figuras operísticas de todos los tiempos y el primero en inmortalizarse y enriquecerse con la entonces flamante industria discográfica para la cual grabó más de 200 registros, el gran tenor lírico spinto italiano Enrico Caruso (Nápoles, 1873-1921) fue la primera gran estrella del naciente nuevo siglo de la Metropolitan Opera House de Nueva York, ciudad donde la admiración por su voz y por su canto se convirtió en idolatría. Quien vino al mundo durante una grave epidemia de cólera en el sur de Italia, la prematura dolorosa pérdida de su madre, en un hogar modesto pero amoroso, sería determinante en la aguda sensibilidad de un joven cuyo singular talento para entonces ya se hacía notar en el Coro de la Iglesia de San Severino de su ciudad natal.

Discípulo destacado de Guglielmo Vergine, Caruso hizo su debut en el Teatro Nuevo de Nápoles en 1894, con LAmico Francesco, de Mario Morelli, obra y autor hoy apenas recordados por esta efeméride. Con otras intrascendentes presentaciones más en pequeños foros del sur de Italia, la aparición de Vincenzo Lombardi sería decisiva tanto para la perfección de la técnica como para la elección de un repertorio acorde a sus recursos vocales, con lo que en 1897 haría su verdadero debut profesional en La Gioconda, de Ponchielli, como Maria Callas casi medio siglo después. Vendrían clamorosas presentaciones más en Buenos Aires, Roma y por supuesto La Scala de Milán ––en la temporada 1898-1899––, con el Rodolfo de La bohemia de Puccini y sobre todo el Nemorino de El elíxir de amor de Donizetti, obra esta última con la cual ofrecería, a la llegada de la nueva centuria y en la misma Scala, la primera de sus presentaciones consignadas como célebres.

Después de un sonado percance en el Teatro San Carlo de Nápoles por el cual decidió no volver a cantar en su amada ciudad natal, como más tarde sucedió en Barcelona y en Budapest a donde tampoco nunca regresaría, debutó con no menor éxito en el Covent Garden de Londres, con el duque de Mantua de Rigoletto, de Verdi. Una de sus obras de cabecera, con ella lo haría de igual modo en la antigua sede de la Metropolitan Opera House de Nueva York donde siempre partió plaza, abriendo una memorable temporada ––la de 1903-1904–– que igual quedaría para la posteridad, con la famosa soprano coloratura polaca Marcella Sembrich en extraordinario momento. Ubicada entonces en Broadway, sería en la época bajo la tutela de Giulio Gatti-Casazza y la dirección artística de Arturo Toscanni cuando dominaría la escena operística neoyorquina, desde 1908 hasta su última aparición en la noche de Navidad de 1920, poco menos de un año antes de su prematura muerte.

Los dieciséis años verdaderamente legendarios en la carrera de Caruso, por ese entonces grabó el famoso cuarteto de Rigoletto al menos cuatro veces, con sopranos de la talla de la misma Sembrich, la Tetrazzini y la Galli-Curci, y un salto inusitado en su gran carrera representó su arribo triunfal al Radamés de Aida, de Verdi, que lo cantó más que ningún otro ––más de sesenta veces––, consolidándose así su popularidad y su leyenda en vida. Su historia con Puccini sería especial, pues de él cantó con no menor éxito la citada Bohemia, y Tosca, y Manon Lescaut que estrenó en Nueva York, y Madame Butterfly que mucho le elogió el propio autor, y La fanciulla del West de la cual prácticamente creó su Dick Johnson que igual estrenó en la Metropolitan.

Enorme en casi todo lo que interpretó para su tesitura sobre todo de los repertorios italiano y francés donde marcaría escuela y un antes y un después, por la musical belleza y la flexibilidad de su poderosa emisión, por su dotada técnica, tampoco podemos dejar de asociar a esta gran leyenda del belcanto con el Canio de Payasos, de Leoncavallo, que igual fue una de sus primeras grabaciones memorables, con el propio compositor al piano. Uno de los mayores éxitos interpretativos en su gran trayectoria, se sabe que lo cantó como nadie en el Covent Garden de Londres, en 1908, cuando recibió la noticia de la muerte de su padre y a la vez supo que lo había abandonado la soprano Ada Giachetti. Otro de sus roles de cabecera, precisamente esa interpretación ha quedado como una de las más impactantes en la historia de la ópera, entre otras razones porque Caruso hizo suyo el personaje y particularmente esa función sirvió de catarsis en otro de los momentos más tristes de su vida. ¡Ésa sería la actuación de Caruso que Londres nunca olvidaría! De hecho, una función de I Pagliacci en Nueva York sería la primera transmisión de una ópera por radio, una noche de enero de 1910.

En Buenos Aires triunfó con el Edgardo de Ravenswood, en Lucia di Lammermoor, de Donizetti, con la misma Galli-Curci. En nuestro país, el empresario tuvo que trasladar su presentación a la antigua Plaza de Toros de la Condesa, con una asistencia de alrededor de 22.000 personas que lo ovacionaron por largos minutos. Y se sabe que pisó el hermoso Teatro Juárez de El Oro, en el Estado de México, y que su última presentación en nuestro país, el Día de Muertos de 1919, causó furor en Sansón y Dalila, de Saint-Saëns, con la contralto romana Gabriella Besanzoni.

Hacia el final de su carrera tendría otra presentación apoteósica más en la que fue su casa artística por excelencia, en Nueva York, en noviembre de ese mismo 1919, la noche siguiente a la apertura de la temporada con Tosca. El programa, en honor al Príncipe de Gales ––más tarde Eduardo VIII y Duque de Windsor––, incluyó partes de las ya mencionadas óperas Sansón y Dalila y Payasos, con la popular soprano dramática inglesa Florence Easton, en la que sería su última gran actuación en el teatro que más lo ovacionó a lo largo de los más de tres lustros coincidentes con el pináculo de su esplendorosa trayectoria.

Se sabe que la última ópera que Caruso estudió y cantó fue La Juive, de Halevy, y su postrera aparición en escena ocurrió con esa misma obra en la noche de Navidad de 1920, en el lugar de sus mayores triunfos, con la misma Florence Easton. Uno de los cantantes más costosos en la historia de la ópera, también como la Callas, se sabe que en su caso sí nunca canceló una función importante, y mucho menos por razones imputables a su persona, si acaso ya cuando sus condiciones extremas de salud no se lo permitieron. Fumador empedernido, hecho curioso tratándose de alguien que se ganaba muy bien la vida precisamente con la voz, este vicio terminaría por contribuir a desencadenar los males que lo llevarían a la muerte, y según su biógrafo Francis Robinson, antes de ir a escena, ya en el ocaso de su carrera, aspiraba rapé y tomaba un vaso de whisky escocés ––entre otros procedimientos más habituales–– para aclarar la garganta. A su inusitado talento vocal sumó el de ser un espléndido caricaturista, y un no menos fervoroso coleccionista sobre todo de objetos relacionados con la Primera Guerra Mundial a la que acabada sólo le sobreviviría poco más de dos años.

Acerca del autor

logo suplemento campus
Mario Saavedra
Escritor, periodista, editor

Deja un comentario


newsletter
campus

Recibe directamente en tu correo electrónico la edición semanal de Campus con los artículos de opinión más destacados sobre el sector educativo y los temas de coyuntura nacional e internacional.

Bienvenido

Contenido exclusivo para suscriptores

CAMPUS

Ingresa a tu cuenta

Regístrate a Campus

Contenido exclusivo suscriptores

Modalidad en línea

  • Examen de Habilidades y Conocimientos Básicos

ESTAMOS PARA SERVIRTE

Mándanos un mensaje para atender cualquier apoyo que necesites sobre el sitio Campus, el suplemento semanal, nuestros productos y servicios.

25 años de experiencia realizando evaluaciones computarizadas

Nuevo examen de inglés: Excoba/I
Nivel B1

Basado en el Marco Común Europeo de Referencia de las lenguas

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on pinterest
A %d blogueros les gusta esto: