El ABC de la educación superior de Ucrania

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Ante el presente conflicto vale la pena echar un vistazo hacia el sistema de educación superior de este país europeo, cuyo sistema de educación superior dio un salto en las últimas décadas

Vecino de Rusia, Bielorrusia, Hungría, Moldavia, Polonia, Rumania y Eslovaquia, Ucrania es el segundo país más grande de Europa (603 mil km2, casi una tercera parte del territorio mexicano). Contaba en 2020 con 42 millones de habitantes, menor en diez millones respecto a la población que tuvo en 1991. Su sistema escolar, integrado por cuatro niveles, tiene 8.7 millones de estudiantes matriculados. De ellos, 2.6 en el superior, dividido en licenciatura, maestría y doctorado.

Hasta 1989, como integrante de la URSS, constituía una de las repúblicas más avanzadas de esa organización. Llegó a concentrar buena parte del arsenal nuclear y de la industria aeroespacial. Después de la caída del muro de Berlín continuó con el avance en algunas de esas tecnologías. Representativamente, llegó a tener en funcionamiento hasta siete satélites propios en la primera década de este siglo, lanzar hasta ahora más de un centenar de cohetes espaciales o misiles, y operar en el diseño y fabricación dentro de la industria aeronáutica (Antonov).

Aunque hasta años recientes se criticaba acremente por algunos observadores a su sistema de educación superior (introspectivo, corrupto, deficiente en formación de profesionales), su ingreso tardío al proceso de Bolonia (homogeneización en aspectos básicos de los sistemas de educación de Europa, derivado de la integración plena en 1993 —Maastricht— de la Unión Europea) ha servido para acallar o atenuar dichas críticas. Sus 180 universidades contribuyen decisivamente al avance del país en materia de ciencia y tecnología. Ese conjunto contiene universidades públicas pero también privadas. A semejanza de México, el título o grado obtenido es, simultáneamente, la patente para desempeñarse en las actividades laborales.

Las universidades públicas tienen una particularidad: cobran por estudiar (se les llama “aranceles”, como todavía se utiliza esta denominación en algunas instituciones de nuestro país). Se pagan cantidades menores a los costos reales, pero, finalmente, no son gratuitas. Tal cobro depende de la carrera seleccionada. Así, por ejemplo, medicina es un 50 por ciento más cara que ciencias sociales. En compensación, el gobierno otorga becas en una cantidad que puede adicionarse hasta en un 25 por ciento por un alto desempeño. Sin embargo, con todo y esto último, se afirma que lo obtenido no permite el pleno sostenimiento para quien mora fuera del hogar familiar.

Derivado del proceso de Bolonia y su adaptación al país, se ha establecido la Agencia Nacional de Acreditación, entidad que evalúa y vigila la calidad de los estudios tanto de las universidades públicas como las privadas. La Agencia forma parte de una ley de 2014, una especie de reforma universitaria que otorga cierto grado de autonomía a las universidades, retirando ese tipo de procesos del ámbito gubernamental. Así, se dio paso a la internacionalización de las universidades con criterios de calidad, en ese momento una de las querellas con la vecina Rusia.

La agresión actual a Ucrania ha tenido también la solidaridad hacia las universidades de este país. Distintas organizaciones europeas han manifestado su preocupación o repudio por lo que pueda suceder en esas instituciones a su personal e instalaciones. Entre esas muestras destaca lo expresado por el presidente de la Conferencia de Rectores Alemanes, quien dio a conocer que “el gobierno alemán ha ordenado a sus universidades suspender las relaciones académicas con Rusia”. También, en la Unión Europea se está recomendando que a ese país se le excluya de las relaciones en materia de investigación académica. Escribo todo esto el martes pasado por la mañana, cuando todo indica que Kiev, la capital nacional, está a punto de ser tomada y con ellas las instalaciones universitarias.

Posdata: en el debate nacional sobre si se debe vacunar o no a los niños, la Secretaría de Educación de Nuevo León parece haber puesto un punto final. Sí, deben vacunarse, y para ello aprovechar las circunstancias de cada localidad. En el caso de esta entidad federativa, aparte de que el gobernador haya conseguido medio millón de vacunas para los infantes, a partir del 18 de enero se inició el Programa de Vacunación Transfronteriza. Este permite transportar diariamente y de manera gratuita a niños del sistema escolar (5-14 años, sin necesidad de pasaporte o visa) para que sean vacunados en el Puente Colombia, limítrofe con Laredo, Texas (247 kilómetros), debido a un acuerdo entre los gobernadores de los estados de ambos países. Inició con diez autobuses diarios, ahora son veinte.

Acerca del autor
Carlos Pallán
Ex secretario general ejecutivo de la Anuies | capafi2@ hotmail.com

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