Intenso semestre para el IPN. Desde su inicio, en febrero pasado, comenzó también un grado mayor de molestia en varias de las unidades académicas de la casa de estudios que fundó Lázaro Cárdenas. La causa principal: a) la disposición indebida del presupuesto institucional, así como el desvío de recursos financieros, en provecho de ciertos funcionarios del Instituto, varios ya indiciados o sometidos a procesos de orden penal o administrativo; b) insuficientes recursos económicos manifestados en carencias de todo orden: falta de materiales, mantenimiento de equipos, disminución de actividades deportivas y culturales, despido de personal (“talleristas”) y muchas más. A esto se unió lo que, visto por la información pública, ya era evidente desde el segundo año de gestión (2022) del actual director general (DG), dr. Arturo Reyes Sandoval. La gota que derramó el vaso se dio cuando el 22 de abril, una de sus unidades académicas se quedó, inexplicablemente, sin energía eléctrica. Al día siguiente, grupos estudiantiles iniciaron bloqueos y marchas en espacios públicos, exigiendo varias demandas.
Tanto la dirigencia del IPN, como la de la SEP, tardaron en advertir la potencialidad de lo que sólo parecía una protesta leve, encarándola hasta que ya se había transformado en movimiento. Esto es: una acción colectiva de buena parte del estudiantado politécnico de la Ciudad de México, reclamando respuestas a la autoridad constituida. Posiblemente manejable o controlable en otro momento, pero no dentro del vistoso escaparate internacional del Mundial de Futbol. Algunos aspectos y acontecimientos permiten comprender este conflicto.
El IPN es una institución que alberga una matrícula cercana al cuarto de millón de estudiantes (75 mil en licenciatura, 132 mil en media superior y 7 mil en posgrado). Su presencia se da en 24 entidades federativas, con 90 unidades académicas y un poco más de 300 programas. Cada año es una de las instituciones que tiene los primeros ingresos (no comprometidos previamente) más altos a escala nacional en su matrícula: 27 mil en media superior y 21 mil en licenciatura. El calificativo de “nacional” es plenamente valedero.
La demora en la atención oportuna del conflicto en ciernes exacerbó el ánimo y produjo nuevas demandas de tipo gremial, ya mencionadas, pero también de orden político. Así, el 21 de mayo fueron tomadas las instalaciones del Canal Once. Por lo que toca a las demandas políticas, entre las principales están: a) destitución del DG y otras autoridades: b) aumento al presupuesto, así como una gestión directa de los recursos; c) realización de auditorías administrativas y financieras; d) deslinde total de la participación del IPN en el estudio sobre el fracking, solicitado por la dra. Sheinbaum; e) disolución de la fundación “Corazón Guinda y Blanco”.
A las demandas estudiantiles se le han venido a sumar algunas otras provenientes del descontento de profesores y trabajadores. Entre estas: el hostigamiento al personal, los adeudos salariales, así como “la construcción de condiciones laborales justas para toda la comunidad politécnico” (se afirma que buena parte de los jubilados en los últimos dos años no han recibido sus liquidaciones).
En medio de todo esto, y ante la inminencia del Mundial de Futbol, las autoridades han reaccionado, proponiendo algunas acciones que puedan resolver o, por lo menos, atenuar el movimiento. Así, la presidenta de la República, en una “mañanera”, sugirió que para la próxima designación del DG (que le corresponde a ella) podría establecerse una participación directa de la comunidad. El titular de la SEP afirmó estar plenamente consciente de las limitaciones materiales de la comunidad politécnica, así como la justeza en sus planteamientos, indicando la posibilidad de atender un buen número de estas de manera inmediata.
Como culminación de esos intentos conciliatorios, el pasado martes dos, los subsecretarios de Educación Superior (SEP) y de Gobierno (SG) estuvieron en las instalaciones de Canal Once para dialogar con los estudiantes, entregándoles por escrito algunas respuesta a varias de sus demandas. Al término de la reunión, en una entrevista de prensa, “aseguraron que de parte del gobierno federal existe disposición al diálogo”. Sobre la demanda principal, la destitución del DG: “ahorita esa no es una petición atendible; también él tiene derechos. Este es un país de leyes…” (C. Gómez. La Jornada, 3 de junio)
Entre los otros puntos que, a juicio de los subsecretarios contienen un principio de solución a lo planteado, están: a) la cancelación de la nueva Fundación ya mencionada; b) el exhorto a la SHCP para el asunto del incremento presupuestal; c) la resolución de buena parte de las demandas gremiales; d) no cobrar por ningún servicio a estudiantes; e) no sancionar a los participantes en el movimiento y algunos más.
Conclusión:
A medio año de que la gestión del Dr. Reyes Sandoval concluya, el movimiento de los estudiantes politécnicos parece llegar a un momento clave: ¿insistir a toda costa con su exigencia principal (la destitución del DG), aceptando las respuestas que resuelvan varias de las demandas gremiales? La disyuntiva se hace evidente por la posición gubernamental: “…ahorita esa no es una petición atendible”. Con apoyo en la inteligencia artificial, ese diminutivo se utiliza en México “más como un concepto de tiempo flexible que como unidad de tiempo exacta”. Abandonar o no esa petición principal parece ser la gran decisión por adoptar.
Por lo que toca al gobierno federal, y a su objetivo de terminar o atenuar el movimiento, el gran riesgo estriba en que una posición de semanas atrás del movimiento (boicotear o interferir en el Mundial) se reviva. El último partido en la CDMX será el 8 de julio. Mucho tiempo para que las cosas permanezcan como están. ¿Se apuesta a que el movimiento se debilite por la inminencia del fin de semestre? ¿Las auditorías y reclamos sobre la disposición indebida del presupuesto institucional se dará a conocer pronto, oportunamente?
En fin, el IPN es demasiado importante para dejar que el conflicto se resuelva sólo con el paso del tiempo. Difíciles y muy complicadas decisiones aguardan a ambas partes en los próximos días.

Carlos Pallán Figueroa
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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