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Presupuesto científico y tecnológico: ¿nuevos objetivos y estructura diferente?

El PPEF 2027 introduce nuevos objetivos para clasificar el gasto público en ciencia y tecnología, una fórmula que no coincide plenamente con el Plan Nacional de Desarrollo ni con el Programa Sectorial de Ciencia. El proyecto contempla poco más de 193 mil millones de pesos para estas actividades, un aumento real de 14 por ciento, aunque la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación administraría directamente apenas 22 por ciento del total. La distribución plantea nuevas preguntas sobre prioridades y coordinación del sector.
La Secihti no concentra esta vez la mayor parte del presupuesto para ciencia y tecnología.

Una de las novedades del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) para el 2027 es que, por primera vez, añade una especie de objetivos para clasificar la distribución de los recursos en aquellos programas y secretarías que involucran la participación de más de una dependencia gubernamental.

Lo sorprendente es que esos objetivos no corresponden, en estricto sentido, a los que se incluyen en los programas sectoriales correspondientes, ni a los indicadores o estrategias que forman parte del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030.

Tal vez, aunque no se indica en el PPEF, la intención es experimentar en una escala más acotada con el conocido Sistema de Planeación, Programación y Presupuestación (PPBS, por sus siglas en inglés) que el gobierno estadounidense utilizó en los años sesenta y que pocos años después canceló por su complejidad e inoperancia.

Otra posibilidad es que se busque alinear con mayor precisión el presupuesto público con las acciones que permitirían mostrar el cumplimiento de los compromisos de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Pero veamos cómo clasifica el gasto en ciencia y tecnología en el PPEF. El presupuesto previsto para estas actividades en el año próximo, en cifras redondas, suma poco más de 193 mil millones de pesos, mientras que en este año tiene asignados 164 mil millones. Es decir, le añadirán casi 29 mil millones más; en términos reales, el incremento representaría 14 por ciento.

A su vez, de los 193 mil millones de pesos, la Secretaría de Ciencia (Secihti), el ramo 38, la cabeza del sector, tendría poco más de 42 mil millones. Una cantidad que representa, en términos nominales, casi 5 mil millones más de los obtenidos en este año. En términos reales, descontando el efecto de la inflación, significa un aumento de 9.5 por ciento.

Además, aunque la Secihti realiza las principales actividades científicas y tecnológicas, no concentra la mayor proporción del presupuesto para esos propósitos. Su monto representa el 22 por ciento de los 193 mil millones, mientras que los recursos destinados a la SEP para objetivos similares suman 119 mil millones y representan el 62 por ciento de la cantidad total.

En resumidas cuentas, la Secihti no ejerce el mayor volumen del presupuesto para las actividades científicas y tecnológicas. Si se aprueba el proyecto del gobierno federal tal y como está, habrá un incremento de recursos en términos reales, pero es menor para la Secihti y mayor para otras dependencias que realizan actividades con propósitos similares.

Veamos ahora cómo se propone distribuir el presupuesto del sector. El PPEF plantea cuatro objetivos y asigna montos en cada uno. El primero busca promover la generación de conocimiento y contribuir a su producción en contextos locales y globales; le asigna 137 mil millones. El segundo señala la necesidad de consolidar la coordinación intersectorial para impulsar el desarrollo científico y tecnológico, y tiene 2 mil 706 millones de pesos.

El tercer objetivo se refiere a la reducción de la dependencia tecnológica y le destina 9 mil 706 millones. Por último, el cuarto indica la articulación, coordinación y cooperación del sistema científico y tecnológico con dependencias, entidades federativas y los sectores público y privado; para ese propósito suma 44 mil millones de pesos.

Como se podrá notar, el primero y el cuarto objetivo concentran la mayor cantidad de recursos: 71 y 32 por ciento, respectivamente. ¿Qué dependencias y qué programas incluyen?

El primer objetivo considera la participación de una docena de secretarías; la SEP es la que tiene el papel más relevante en servicios de educación superior y de posgrado, así como en actividades relacionadas con investigación científica y tecnológica. La Secihti también participa en la oferta de espacios de educación superior, pero principalmente en la asignación de becas de posgrado y en los incentivos del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores.

Vale la pena hacer notar que los objetivos son nuevos, están relacionados con los documentos programáticos, pero no son lo mismo. Por ejemplo, en el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030, en un eje transversal para el sector se precisa: “Impulsar la investigación colaborativa, el desarrollo tecnológico y la innovación en sectores estratégicos, con el objetivo de convertir a México en una potencia científica y tecnológica soberana” (DOF 15.04.2025). Un propósito muy distinto.

Los nuevos objetivos tampoco son iguales a los que aparecen en el Programa Sectorial de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación 2025-2030 (DOF 17.09.2025). Ni son una síntesis de los mismos; estos últimos destacan la formación altamente especializada, los principios de igualdad, el impulso a la investigación básica y aplicada o el desarrollo tecnológico, por ejemplo.

En la siguiente entrega veremos las cifras en detalle del PPEF; por lo pronto, registremos los nuevos objetivos, el cambio en la clasificación del presupuesto y el bajo volumen del presupuesto sectorial que controla directamente la Secihti. Los diputados tendrán la última palabra el próximo mes de noviembre.

Pie de página: Ilustrativo, muy ilustrativo lo que le ocurre a Elena Álvarez-Buylla, anterior titular del Conacyt: busca el emeritazgo en la UNAM y encuentra lo que sembró: un rechazo casi unánime de sus pares más cercanos.

Alejandro Canales
UNAM-IISUE/SES | canalesa@unam.mx | Web | + posts

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