Lo realizado durante el sexenio de 1970-1976 superó, en algunos rubros, los avances que se habían tenido en toda la historia de la SEP, además de otros logros como la creación de la UAM
Como se afirmó en este espacio la semana pasada: la educación superior tuvo un desarrollo significativo en el sexenio 1970-1976 a partir de la creación o transformación de instituciones. A su vez, el presidente de la República tuvo un papel protagónico con su propia presencia en dichas instituciones, desde la inauguración de instalaciones y diálogo con universitarios, hasta la caótica y peligrosa apertura de cursos en la UNAM en septiembre de 1975. Ese papel fue decisivo y trascendental en algunos casos, como el de la creación de la Universidad Autónoma Metropolitana, a la cual se hace referencia más adelante.
La obra educativa de LEA se explica en amplia medida por el equipo de colaboradores que tuvo en la SEP y específicamente en los espacios relacionados con el nivel superior. Para empezar,el titular de esa dependencia, Víctor Bravo Ahuja, con una trayectoria profesional sobresaliente: egresado de la ESIME del IPN; tercer rector del Tecnológico de Monterrey (1951-1958); fundador, en 1958, de la subsecretaría de educación tecnológica y autor de la propuesta de la campaña electoral para el sector educativo en 1969. Las políticas y acciones ya desarrolladas durante el sexenio fueron posibles por un decidido y entusiasta equipo que le apoyaba. Destacadamente, Roger Díaz de Cossío quien, en la rectoría de Javier Barros Sierra, había sido promotor de importantes innovaciones en la UNAM; José Antonio Carranza, impulsor de toda la educación tecnológica; Jaime Castrejón Díez, exrector de la Universidad de Guerrero, con un papel fundamental en la creación de nuevas instituciones.
Un resumen muy apretado de lo realizado en esos años daría lo siguiente:
• La matrícula de educación superior pasó de 252 mil a 526 mil. Los recursos destinados a sufragar el gasto que permite explicar esa expansión pasaron de 912 millones a 6,240 en el mismo periodo. Esto significó 0.74 por ciento del PIB, el más alto en los anales del gasto federal de ese nivel educativo, contrastante con el actual de 0.57 por ciento
• El crecimiento más dinámico de los componentes del Sistema Educativo Nacional se dio en el nivel medio superior. Pasó de 2.79 millones de matrículas a 6.5 millones (nota: aunque resulta insólito ya que esos son, en números redondos (sistemas escolarizado y no escolarizado), las cifras actuales (sin embargo, el dato está consignado en el segundo informe del Presidente López Portillo) ¡un crecimiento de 120 por ciento! Parte de la explicación reside en el dato ya ofrecido la semana pasada, relacionado con la enorme creación de establecimientos en ese nivel educativo: se pasó de 290 a 1,300 (las escuelas técnicas agropecuarias aumentaron de 70 a 693, los Cecyt de 33 a 122, las escuelas técnicas industriales de 98 a 234).
• El incremento de matrículas en la educación superior pública se explica por la multiplicación de sus instituciones. Se pasó de 252 a 526. Esto se tradujo en una expansión de proporciones enormes, tal como aquí se indica: a) la UNAM tuvo un aumento superior al 100 por ciento; b) el IPN situó su crecimiento en un 65 por ciento; c) las universidades públicas de los estados lo hicieron, a su vez, en un 70 por ciento.
• Parte muy destacada de la función pública fue la innovación en las propias instituciones. Algunas de las más representativas fueron: a) la creación de cinco escuelas nacionales de estudios profesionales (ENEPs), ahora transformadas en facultades; b) la fundación de media docena universidades estatales; c) la multiplicación de los institutos tecnológicos regionales, que aumentaron de 19 a 51, extendiéndose ya a todo el territorio nacional.
• Algunas de las más importantes innovaciones fueron: a) Las ENEPs de la UNAM, que formando parte del proyecto de la Nueva Universidad, encabezado por Roger Díaz de Cossío durante el rectorado de Javier Barros Sierra, fueron implantadas a partir de 1972, con el rector Guillermo Soberón. Se trataba de una estructura y procesos novedosos que se ofrecían como alternativa al de las tradicionales escuelas y facultades procedentes del modelo de universidad Napoleónica; b) la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas (UPIICSA) que fue toda una revolución dentro del IPN en materia de nuevos enfoques disciplinarios y de organización de contenidos; c) el Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud (CICS), también en el IPN, con una unidad modelo situada en los límites del entonces Distrito Federal y Morelos que aumentaba y diversificaba las oportunidades en materia de oferta educativa.
• Instituciones pequeñas pero de enorme calidad hasta ahora, establecidas en esos años fueron: a) el Departamento de Investigaciones Educativas (DIE), parte del Cinvestav, destinado a la formación especializada de profesionales en el ámbito de la educación y con la tarea inmediata de elaborar, con un notable equipo de los profesionales fundadores, los nuevos libros de texto que serían los vehículos principales para la implantación de programas de estudios en la reforma de la educación básica que ya se iniciaba; b) el Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas, originalmente Cisinah), destinado a formar investigadores y recursos humanos especializados en antropología, historia, lingüística, etnología, geografía, actualmente con siete sedes regionales; c) el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), institución de excelencia en materia de formación de recursos humanos y de investigación.
• La UAM es, probablemente, la institución que corona la obra educativa del sexenio en el nivel superior. Fundada a partir de una propuesta de la Anuies y la decisión directa del presidente de la República, toda vez que este tuvo que elegir frente a un proyecto alternativo que le planteaba el secretario del trabajo (Porfirio Muñoz Ledo). La propuesta tuvo todo el apoyo del propio secretario de la SEP (como se ha relatado varias veces en este espacio de Campus, especialmente en el número 861), quien hubiese renunciado de no haberse aprobado. Consecuente con la decisión presidencial, a la nueva institución se le dotó de los recursos financieros indispensables, se construyó y echó a andar en un tiempo récord (nueve meses), contando desde el arranque con personal académico prestigiado (proveniente, principalmente de la UNAM, IPN y Cinvestav), así como con jóvenes egresados de licenciaturas y estudios de posgrado que decidieron abrazar la carrera académica. Muestra actual de su fortaleza es haber ocupado durante dos años consecutivos (2019y 2020) el primer lugar de las IES nacionales en el prestigiado ranking de la publicación británica Times Higher Education.
Conclusiones
• El sexenio 1970-76 se singulariza por el crecimiento enorme en los indicadores básicos en el sector educativo, de manera muy destacada en el nivel superior. En éste, a las cantidades ya mencionadas se agrega la diversidad y la innovación que fue impulsada en varias de dichas instituciones.
• No hay reforma educativa que no tenga críticas. La de LEA no fue la excepción. Por lo que se refiere a educación básica, no obstante haber tocado los aspectos fundamentales del subsistema (modelo educativo, materiales pedagógicos, formación y capacitación de profesores y financiamiento), la reforma se inició desde el primer mes de gestión y duró los seis años del periodo. Con ello se siguió el camino ya abierto durante el sexenio 1958-1964, de Adolfo López Mateos y Jaime Torres Bodet. Por supuesto, los recursos financieros fluyeron, todavía se vivían parcialmente los tiempos del milagro mexicano, con una economía que durante el sexenio tuvo un crecimiento promedio anual de 6.2 por ciento.
• La SEP no sólo apoyó la parte de creación de instituciones de educación superior, sus equipos asesoraron e impulsaron directamente a las mismas. Esto fue particularmente importante en la fundación de las nuevas universidades públicas, pero también en aquellas que nacieron incorporando innovaciones, destacadamente la propia UAM, la UPIICSA y el CICS. En ese sentido, lo realizado durante el sexenio de LEA supera, en algunos rubros, los avances que se habían tenido en toda la historia de la SEP.

Carlos Pallán Figueroa
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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