Colombia: Petro y la Educación Superior

El nuevo presidente de ese país ha presentado propuestas en educación, algunas de las cuales serán difíciles de instrumentar y otras han empezado a generar polémica

El caso político de Petro es inédito es Colombia y ha generado grane speranza en la sociedad.

El pasado domingo siete Gustavo Petro asumió la presidencia de Colombia. Elegido por el 50.4 por ciento del electorado (700,000 votos de diferencia), su triunfo ha generado expectativas reales de cambio para las mayorías de ese país. Estas expectativas tienen como sustento la amplia mayoría con que cuenta desde ahora en el Congreso. Con Petro se inaugura una ruta nunca transitada por político alguno en esa nación de 50 millones de habitantes. Un militante de izquierda, con un pasado guerrillero, es llevado al Palacio de Nariño por una coalición de partidos. De ahí la gran esperanza suscitada.

La campaña electoral de Petro se basó en un programa de gobierno integrado por 420 propuestas, de las cuales 30 pertenecen al sector educativo. En América Latina, Colombia es una sociedad destacada por su alta proporción de jóvenes matriculados en educación superior, 54 por ciento de los que tienen entre 19 y 23 años (en México, un 40 por ciento). Empero, esa matrícula se integra mayoritariamente (55 por ciento) por jóvenes que estudian en universidades privadas. Y estas, como lo expuso Petro durante la campaña, son de dos clases: unas muy caras, de élite, dentro de las cuales están varias que ofrecen servicios de calidad; otras, baratas comparativamente, de “garage”, “que engañan a sus usuarios”, ofreciendo diplomas que luego, en la práctica, el mercado de trabajo no reconoce para otorgar empleos.

Algunas de las propuestas más relevantes sobre educación superior son las siguientes:

• Educación superior pública, gratuita y de calidad. Constituye la propuesta estrella del nuevo gobierno. Suprime cualquier tipo de pago por colegiatura o inscripción. Esto supone, como lo reiteró el candidato Petro, ampliar las sedes universitarias, incrementar las matrículas, aumentar también el profesorado “para lograr que toda la juventud pueda estar en la universidad . . . pero también (a la universidad privada) le voy a pedir mayor calidad”.
• Mejorar la infraestructura de las universidades, especialmente la parte de conectividad.
• Mejorar las condiciones de formación, actualización y trabajo del personal docente.
• Fortalecimiento de las políticas de bienestar estudiantil.
• Grado 12. Agregar un año más al bachillerato, medida que permitiría eliminar los exámenes de admisión al nivel superior.
• Instituto Colombiano de Crédito Educativo (Icetex). A semejanza de Chile, Colombia desarrolló desde los años cincuenta un sistema de créditos financieros para estudiantes universitarios. Al paso del tiempo, y debido a diferentes aspectos, pero principalmente la empleabilidad de los egresados, una buena parte de estos se han convertido en deudores históricos de ese organismo, no pueden pagar. De ahí la posición del nuevo gobierno: “Transformar la lógica bancaria del Instituto y crear un plan de salvamento para liberar de deudas a todos los usuarios”. El Instituto se especializaría en financiar estudios de licenciatura y posgrado en el exterior.

¿Cómo lograr que todas estas medidas y las restantes del plan de gobierno puedan convertirse en políticas públicas e implantarse? La idea de campaña sobre una reforma tributaria ya fue apuntada también en el mensaje de toma de posesión: una reforma que, recayendo en los poderosos económicamente, pueda aportar nuevos y más robustos financiamientos.

El nuevo ministro de educación es Alejandro Gaviria. Se trata de un economista, con maestría y doctorado, que ya fue autoridad superior en el Departamento Nacional de Planeación, ministro de Salud, investigador en Fedesarollo (uno de los más prestigiados centros de investigación en el país), y profesor y decano en la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes.

Conclusión: No todas las medidas, por supuesto, han sido aceptadas con entusiasmo. Algunas, que parecen difíciles de instrumentar, no se han expresado ya con el mismo ímpetu en las dos semanas que lleva el nuevo gobierno. Otras, empiezan a resultar polémicas, particularmente la del grado 12, así como la relativa a incrementar la matrícula de educación superior. Por distintas razones se le ha dado una importancia mayor a ese nivel en detrimento de otros. Dos figuras reconocidas en el ámbito educativo, exrectores de la Universidad Nacional, se formulan la siguiente pregunta: ¿Porqué destinar tantos recursos en educación superior, cuando la mitad de los niños menores de cinco años no recibe educación inicial?

Al igual que el presidente Boric en Chile, pero con un mayor respaldo político y legislativo, Petro se constituye en una gran esperanza, y no sólo para la educación.

Sobre la firma
Ex secretario general ejecutivo de la Anuies | capafi2@ hotmail.com | Web

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