Esta importante figura fue un creyente del del valor que tiene la educación en toda sociedad
“Peregrina que dejaste tus lugares,
Los abetos y la nieve y la nieve virginal
Y viniste a refugiarte en mis palmares
Bajo el cielo de mi tierra, de mi tierra tropical”.
Peregrina
Feminista, indigenista, luchador social, gobernador de Yucatán entre 1922 y 1924; Felipe Carrillo Puerto a quien está y estará dedicada la papelería oficial del Gobierno de México durante este 2024, murió fusilado a principios de enero de 1924.
Dragón rojo de ojos de jade, maya parlante, un hombre de avanzada; el primero de los jaguares supo recoger las demandas que se cernieron en su tiempo como el indigenismo y el feminismo. Sobre este último, hay que recordar que fue en tierras yucatecas donde se celebró el primer congreso feminista de México.
Este Congreso se inauguró el 13 de enero de 1916 en el Teatro Peón Contreras de Mérida, Yucatán. Se sabe que en él participaron 620 congresistas y que fue el primero de su tipo en México y el segundo de América Latina.
Dos de sus temas principales abordaron las siguientes cuestiones: ¿cuál es el papel que corresponde a la escuela primaria en la reivindicación femenina, ya que aquella tiene por finalidad preparar para la vida?, y ¿cuáles son las funciones públicas que puede y debe desempeñar la mujer a fin de que no solamente sea elemento dirigido sino también dirigente de la sociedad?
Pero este tipo de ejercicios como la convicción de Felipe Carrillo Puerto sobre el reconocimiento de los derechos a la mujer, desde hace más de 100 años, se debió también al trabajo de una educadora: Rita Cetina, la Siempre Viva, quien en 1870 impulsó y facilitó el derecho de las mujeres a recibir educación; también imprimió una revista literaria escrita exclusivamente por mujeres.
De hecho, la hermana de Carrillo Puerto, Elvia Carrillo Puerto, fue alumna de la maestra Rita Cetina. Mientras el corazón inigualable de su hermano profesaba: “Nada posee el que esclaviza, todo lo tiene el que amor da”, como lo recuerda una placa a fuera de su casa de nacimiento en Motul, Yucatán.
Y si de amor se trata, Felipe Carrillo Puerto también es leyenda. Es famosa la historia de enamoramiento que tiene con la periodista norteamericana, corresponsal del New York Times, Alma Reed; a quien le manda componer la conocida canción “Peregrina”, cuyos versos rescatamos al principio de esta entrega a modo de epígrafe.
El educador
Consciente del valor que tiene la educación en toda sociedad, Felipe Carrillo Puerto impulsó este sector de manera pertinaz; en un comunicado publicado el 3 de enero -efeméride luctuosa de Felipe Carrillo Puerto- la Secretaría de Educación Pública puntualizó la labor educativa del dragón rojo.
Entre las acciones que emprendió, encontramos que “instauró la llamada educación racionalista… creó la Escuela Vocacional de Artes y Oficios, así como la Academia de la Lengua Maya”. En febrero de 1922 fundó la Universidad del Sureste, hoy conocida como la Universidad Autónoma de Yucatán (UdAY).
Algunos académicos yucatecos, recuerdan como durante la brevísima gestión del socialista “por contrato especial hecho entre el gobierno de Yucatán y el del Centro, se mantuvieron mancomunadamente 200 escuelas diurnas elementales, 2 superiores, 28 nocturnas, y 187 rurales, que fueron atendidas por 900 profesores, asistiendo a dichas escuelas cerca de 24,000 alumnos. En esto se invirtió mensualmente la cantidad de 75,000 pesos”.
No es gratuito que el universo pictórico que Diego Rivera legó a la SEP, por invitación de José Vasconcelos, el motuleño aparezca en sus murales en más de una ocasión. Aparece canonizado en el segundo nivel del edificio sede, en el Patio del Trabajo y en la planta baja, en el Patio de las Fiestas, justo al atravesar el “Pasillo de las maestras y los maestros”, a mano izquierda, vestido de manta, junto a Emiliano Zapata, bajo el mítico estandarte de “Tierra y libertad”.
Y es que Felipe Carrillo Puerto desde muy joven se unió a la Revolución, junto con indios mayas y jornaleros de haciendas henequeneras. De acuerdo con la misma SEP, nuestro personaje de hoy impulsó: el agrarismo, inspirado por Emiliano Zapata. El salario mínimo en la ciudad de Mérida. La fuerza femenina y la planificación familiar. Carreteras y vías férreas. Nuevas tecnologías y medios de comunicación. Campañas de alfabetización, la escuela rural y jornadas culturales. Todo lo anterior en tan sólo dos años.
Se cuenta que la frase “no abandonéis a mis indios” fueron las últimas palabras de Carrillo Puerto, ante su inminente fusilamiento. Como dijera Bertolt Brecht: “hay personas que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”, justo como el apóstol rojo de los mayas. Honor a quien honor merece; grande entre los grandes, revolucionario contumaz; necio, diría Silvio Rodríguez: “yo me muero como viví”.
Hasta aquí el esbozo de un personaje que, se ganó los motes de “dragón” y “jaguar” a pulso de combate contra los poderes fácticos de su tiempo. Indispensable para la historia de México, lumbrera y guía del humanismo mexicano. Este 2024 es rescatado de la traición y el olvido para dar larga vida a su memoria; al fin correspondido, valorado, estudiado, aclamado.

Héctor Martínez Rojas
- Héctor Martínez Rojas
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