No porque esté usando IA. Sino porque está usando IA sin tener construida antes la gobernanza que permitiera hablar de ello en términos de legitimidad institucional.
Lo que está pasando (y lo que realmente está pasando)
El 17 de julio, la UNAM publicó los resultados del Concurso de Selección de Ingreso a Licenciatura 2026. Tres cosas ocurrieron simultáneamente:
- Lo visible: Miles de aspirantes están denunciando que sus exámenes fueron cancelados por razones que no entienden. Ruido en casa. Problemas de internet. Apagones. Mientras tanto, otros confiesan públicamente en redes sociales que han usado ChatGPT para responder y aun así han pasado.
- Lo técnico: El sistema de supervisión con IA detectó irregularidades en aproximadamente 2% de los casos (3,000 a 3,826 exámenes de 191,306 aspirantes) y alertó a personal para revisión. Pero los falsos positivos son reales —estudiantes legítimos afectados por factores externos— y los falsos negativos también: el sistema no está detectando a todos los que usan IA.
- Lo que esto significa: La UNAM tiene un sistema técnicamente funcional operando sobre un vacío de gobernanza institucional. Y cuando la comunidad empieza a preguntar por qué la IA ha tomado esas decisiones, la institución no puede ofrecer respuestas claras porque no las tiene.
El 26 de julio —menos de 10 días después— la UNAM suspendió los trámites de inscripción para el ciclo 2026-2027. El rector Leonardo Lomelí anunció una Comisión Técnica que emitiría recomendaciones "esta semana".
Lo que empezó como un problema técnico se está convirtiendo en una crisis institucional de legitimidad.
Por qué está fallando realmente (pista: no es la IA)
Estos son los documentos que debieron haberse producido antes de aplicar el examen en línea y que siguen siendo urgentes ahora:
- Marco de Gobernanza Institucional: Criterios claros sobre cuáles decisiones puede soportar la IA, cuáles no, quién las autoriza, qué hace la institución si algo falla. Sin esto, toda acción técnica se interpreta como opaca.
- Protocolo de Comunicación Previa: Notificación a estudiantes sobre qué tecnologías se usaban, cómo funcionaban, qué recursos tenían si algo salía mal. Sin esto, los estudiantes se enteraron junto con el público, no antes.
- Estándares de Aseguramiento de Calidad: Tolerancia aceptable de falsos positivos, falsos negativos, auditoría previa a producción, métricas de monitoreo. Sin esto, no hay forma de saber si el sistema funcionó "como se esperaba".
- Protocolo de Impugnación: Ruta clara, transparente, vinculante para cuestionar decisiones del sistema con un tercero independiente. Sin esto, la protesta escaló a violencia.
- Análisis de Impacto Diferencial: Qué sectores de la población podían verse afectados de forma desproporcionada (brecha digital, acceso a internet estable, ruido ambiental, etc.). Sin esto, se normalizó que problemas de conexión fueran "culpa del estudiante".
La UNAM tiene un sistema de IA. Lo que le falta es un marco de decisión sobre cuándo, cómo y para qué usarlo responsablemente.
Esto no es un problema técnico. Es una decisión institucional.
Recomendaciones al rector
Porque es muy importante decir qué sí, pero también qué no:
- No buscar cancelar el examen en línea. El formato remoto es un avance real, especialmente para aspirantes de zonas alejadas. Los problemas no son de modalidad, son de gobernanza.
- No culpar a la tecnología. "La IA falló" es una frase que escucho cada vez, en cada crisis. La IA no falla. Los procesos que la rodean sí. Y eso es responsabilidad humana.
- No hacer una investigación penal primero y un diagnóstico después. La UNAM presentó denuncia contra empresas fraudulentas, lo cual es correcto. Pero mientras investiga a otros, necesita urgentemente investigarse a sí misma.
- No convocar solo a técnicos. El error común es creer que una comisión de especialistas en sistemas resuelve un problema de gobernanza. Necesita juristas, comunicadores, estudiantes, académicos y especialistas en equidad, no solo ingenieros.
- No relegar esto a admisiones. La crisis de admisiones 2026 es síntoma de un problema mucho más profundo: ¿cuántos otros sistemas de IA está usando la UNAM sin marco claro? Investigación, evaluación de cursos, becas, permanencia. El problema es institucional, no sectorial.
Acciones en las próximas 72 horas
Comunicación de emergencia (24h)
- Carta pública del rector dirigida directamente a aspirantes, no a la prensa. Tono: "Esto pasó, fue un error institucional, esto es lo que haremos."
- Anuncio de que todos los aspirantes con exámenes cancelados por factores técnicos externos (internet, energía, ruido documentado) recibirán revisión individual.
- Publicación del protocolo exacto que usó la IA: qué patrones detectaba, cuáles generaban alerta, quién revisaba cada alerta.
Auditoría de emergencia (48h)
- Análisis de los más de 3,000 exámenes cancelados: desglose claro de cuántos por cada causa detectada.
- Análisis de los casos potenciales de fraude confirmado: cuántos, qué métodos usaron, por qué el sistema no los detectó.
- Entrega pública de este análisis (anonimizado, pero transparente).
Anuncio de Comisión Técnica de verdad (72h)
- Convocatoria pública a juristas, especialistas en equidad, representantes de estudiantes, docentes y técnicos.
- Mandato claro: emitir recomendación sobre qué hacer con los casos impugnados, Y cómo debería haber sido el proceso desde el inicio.
- Plazo: 2 semanas, no "esta semana" (plazo realista gana más credibilidad que plazo que no se cumple).
Acciones en los próximos 30 días
Marco de Gobernanza de Decisiones Automatizadas
- Política institucional que defina: (a) qué decisiones puede soportar la IA, cuáles no; (b) qué supervisión humana es obligatoria; (c) qué poblaciones requieren protecciones diferenciadas.
- Designación de un Responsable de Gobernanza de Inteligencia Artificial (no el área de sistemas, alguien con autoridad real).
- Creación de un Comité de Gobernanza con representantes de rectoría, asuntos académicos, asuntos jurídicos, equidad e inclusión, y estudiantes.
Protocolo de Aseguramiento de Calidad para Sistemas de Alto Riesgo
- Definición clara de qué constituye "alto riesgo" en cada proceso (admisiones, evaluación, becas, etc.).
- Auditoría previa a implementación de cualquier sistema de IA en decisiones que afecten derechos estudiantiles.
- Métricas de monitoreo publicadas regularmente: tasa de errores, distribución de decisiones por población, tiempo promedio de revisión humana.
Protocolo de Impugnación Justo y Transparente
- Ruta clara para que estudiantes cuestionen decisiones: a quién contactar, en qué plazo, qué evidencia pueden aportar, quién resuelve.
- Tercero independiente (puede ser externo a la institución) que revise apelaciones.
- Publicación de resultados de impugnaciones (agregados, anonimizados): qué porcentaje fue revertido, en qué tiempo se resolvió, cuál fue la razón más frecuente.
Comunicación Permanente
- Portal de transparencia dedicado a IA: qué sistemas usa la UNAM, en qué decisiones, cómo funcionan, qué salvaguardas tienen.
- Capacitación obligatoria para personal que interactúa con sistemas de IA en decisiones críticas.
- Comunicación anticipada a estudiantes sobre el uso de tecnología en cualquier proceso que los afecte.
Acciones para los próximos 6 meses
Política Integral de IA (no solo admisiones)
- Mapeo exhaustivo de todos los sistemas de IA en uso: docencia, investigación, evaluación, gestión administrativa.
- Política única que cubra todas estas áreas con criterios coherentes.
- Regulación clara sobre uso de IA por estudiantes y docentes (el 79% de estudiantes UNAM usa IA para tareas escritas según ENIAG 2025, pero ¿existe una política institucional sobre cómo debe usarse éticamente?).
Rendición de Cuentas Pública
- Publicación anual de un Reporte de Gobernanza de IA que muestre: qué sistemas operan, bajo qué salvaguardas, cuántas decisiones fueron impugnadas y cuál fue el resultado, cuál fue el impacto diferencial en poblaciones vulnerables.
- Este reporte debería ser legible para la comunidad, no un documento técnico.
Participación en la Construcción del Marco Nacional
- La UNAM tiene una oportunidad única: convertirse en referente ante la Autoridad Nacional de Inteligencia Artificial (que la ley creará) sobre cómo una institución pública autónoma puede gobernarse a sí misma en materia de IA sin esperar regulación externa.
- Esto refuerza su autonomía, no la compromete.
El diagnóstico que falta
El 25 de junio publiqué en esta columna un análisis que documentó que 8 de cada 10 integrantes de la UNAM consideraban que la universidad no contaba con directrices claras sobre el uso de inteligencia artificial.
Eso no era una opinión. Era un dato de encuesta. Información pública.
Si alguien en rectoría hubiera leído eso y hubiera preguntado "¿cómo es posible que estemos aplicando un examen que usa IA de supervisión remota, y 8 de cada 10 personas en la comunidad no saben sobre qué marco ético operamos?", la crisis de admisiones 2026 probablemente no hubiera sucedido en los términos en que sucedió.
El verdadero diagnóstico que hace falta ahora no es técnico. Es institucional: ¿por qué las decisiones sobre qué tecnologías usar en decisiones críticas no pasaron por un proceso que incluyera a la comunidad?
El orden correcto de las cosas
En esa misma columna del 25 de junio planteaba la pregunta del orden: ¿primero se despliega el sistema y luego se construye la gobernanza? ¿O primero se establece el marco y después se opera? La respuesta en Campus.
La UNAM eligió el primer camino. Y eso tiene un costo.
Pero ese costo no es irreversible. De hecho, la pausa que la UNAM se impuso a sí misma —suspendiendo los trámites de inscripción— es exactamente la ventana para reordenar.
Las otras IES mexicanas están pendientes de lo que sucede en la UNAM en estos días. Y seguramente están preguntando internamente: ¿nos pasaría lo mismo? ¿Tenemos gobernanza? ¿Sabe nuestra comunidad qué sistemas de IA operamos?
La mayoría no tiene respuestas. Y eso no es culpa de la tecnología. Es culpa de decisiones institucionales.
Lo bueno es que las decisiones institucionales pueden cambiar. En 72 horas. En 30 días. En 6 meses.
El rector de la UNAM tiene esa oportunidad en sus manos ahora mismo.
Esta columna forma parte de la serie
Grandes retos del siglo XXI en educación superior
Una serie de Un-Common Sense sobre inteligencia artificial, gobernanza y el futuro de las instituciones de educación superior en México.
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Vanessa Medina Armienta
Especialista en regulación, educación superior e inteligencia artificial, con más de 25 años de experiencia en el sector público federal mexicano — SHCP, CNBV, SRE y Cámara de Diputados, entre otras instituciones. Es Directora de Campus Consulting, donde acompaña a universidades mexicanas en el diseño e implementación de políticas institucionales de IA responsable. Licenciada en Relaciones Internacionales por la UNAM, Maestra en Relaciones Internacionales por la Universidad de Nottingham, Reino Unido (Beca Chevening) y Maestra en Consultoría Organizacional y de Negocios por ICE México.
Columna Campus: Un-Common Sense
- Vanessa Medina Armienta
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