El número que incomoda
El 19 de junio pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum declaró que “este año tenemos que entrar en el país a esa discusión” sobre regular la inteligencia artificial. En educación, su preocupación fue específica: “se usa demasiado la inteligencia artificial para poder hacer un trabajo. Y nadie dice si está bien o está mal”. Habló de pantallas, de algoritmos, del impacto en niñas y jóvenes. Fue una declaración sobre estudiantes que usan IA.
No mencionó a las instituciones que ya la usan para tomar decisiones sobre esos estudiantes.
Cuatro días antes, la UNAM había cancelado mil 117 exámenes de admisión a licenciatura tras detectar, mediante un sistema de supervisión con inteligencia artificial, conductas contrarias al reglamento del concurso. Los registros fueron validados por personal especializado antes de proceder. La cifra representa el 1.3 por ciento del total de aspirantes en ese ciclo.
La discusión que la presidenta propone abrir ya empezó. Y empezó sin marco regulatorio, sin ley federal de IA y —según los propios datos de la UNAM— sin que su comunidad supiera con qué directrices.
El orden que importa
En mayo de 2026, la UNAM aplicó por primera vez su examen de ingreso a licenciatura 100 por ciento en línea, con supervisión mixta de inteligencia artificial y personal universitario. El proceso incluyó reconocimiento facial, bloqueo de navegador, monitoreo de cámara y micrófono y detección de patrones de conducta atípicos. Participaron más de 91 mil aspirantes.
No es una decisión menor. La admisión universitaria es exactamente el tipo de proceso que los especialistas en gobernanza de IA clasifican como de alto riesgo: decide sobre el futuro de personas, afecta a poblaciones vulnerables desproporcionadamente y sus errores —falsos positivos incluidos— tienen consecuencias irreversibles a corto plazo.
“Un examen debe evaluar conocimientos, no la calidad del internet ni el ruido de la calle” —Aspirantes UNAM, petición Change.org, mayo 2026
La UNAM aclaró que la IA no cancela exámenes de forma automática: el sistema genera alertas que personal capacitad o revisa antes de emitir cualquier sanción. Esa aclaración fue necesaria porque miles de aspirantes no lo sabían. La institución tuvo que lanzar una campaña de “Mitos y realidades” en plena aplicación. Luego, cuando convocó a una jornada presencial para revisar los casos impugnados, grupos de presión interrumpieron violentamente el proceso y la universidad tuvo que suspenderla.
El sistema funcionó técnicamente, pero la gobernanza no alcanzó.
Lo que dicen la comunidad y el gobierno federal
Campus publicó esta semana una nota sobre los resultados de una encuesta aplicada a más de 6 mil integrantes de la comunidad UNAM: ocho de cada diez consideran que la universidad no cuenta con directrices claras sobre el uso de la inteligencia artificial. El mismo estudio registra una opinión mayoritariamente positiva sobre la IA. Entusiasmo sin políticas.
Ese hallazgo no es específico de la UNAM. La Encuesta Nacional de Usos y Percepciones sobre la IA Generativa en la Educación Superior (ENIAG 2025), levantada por la SEP en octubre de 2025 con más de 1.1 millones de estudiantes y 133 mil docentes en 2 mil 900 instituciones, arrojó un dato de escala nacional: más del 76 por ciento de los estudiantes y el 75 por ciento de los docentes en instituciones públicas declaran no conocer ninguna normativa institucional sobre el uso de IA.
Lo notable es que esa misma encuesta registra que más del 60 por ciento de estudiantes y docentes ya usa IA de forma cotidiana. La brecha no es entre los que saben y los que no saben que existe la herramienta. Es entre quienes la usan y quienes deberían gobernar ese uso.
“La adopción masiva de la IA en el ámbito universitario está ocurriendo, en buena medida, sin un marco normativo que oriente su uso.”—SEP, Principios de Acción ENIAG 2025
El vacío que tiene nombre
México no tiene hoy una ley federal general que regule el uso de la inteligencia artificial. Tiene los Principios de Chapultepec, publicados por Secihti en enero de 2026. Tiene la iniciativa de la senadora Karina Ruíz Ruíz, presentada en febrero y turnada a comisiones, donde permanece sin dictamen. Tiene el proceso de la Comisión Zapata Bello, que lleva 16 meses de trabajo, seis conversatorios con 72 especialistas y una fecha de presentación que lleva meses en “muy pronto”. Tiene la reforma al artículo 73 constitucional que debería habilitarlo todo.
Lo que no tiene es el instrumento. Y mientras el instrumento no llega, las instituciones que ya usan IA en decisiones de alto riesgo están solas ante sus propias comunidades.
La UNAM no es la excepción del sistema universitario mexicano. Es su institución mejor documentada y con mayor capacidad de respuesta. Si ella enfrentó una crisis de comunicación al desplegar IA en admisiones, ¿qué está pasando en las otras 160 instituciones que el diagnóstico OIIAES-Anuies registró el año pasado—la mayoría sin siquiera uno o dos documentos formales sobre IA?
La pregunta que viene después de la discusión
La presidenta tiene razón en que hay que discutirlo. Pero la discusión útil no es si se debe o no usar IA en educación. Esa conversación ya terminó: se está usando. La pregunta que importa es cuál es el orden correcto.
¿Primero se despliega el sistema y luego se construye la gobernanza? ¿O primero se establece el marco —quién decide, con qué criterios, cómo se impugna, quién responde— y después se opera?
El caso UNAM sugiere que el primer orden es el que predomina. Y que sus costos son concretos: aspirantes con exámenes cancelados que no saben por qué, una comunidad universitaria sin claridad sobre las reglas del juego y una institución a la defensiva explicando un sistema que diseñó para fortalecer la transparencia.
El despliegue sin gobernanza no es un problema técnico. Es una decisión institucional con consecuencias públicas visibles.
Las universidades mexicanas que quieran evitar ese escenario no necesitan esperar la ley. Necesitan construir sus propios marcos ahora: cuáles sistemas de IA utilizan, en qué decisiones, con qué salvaguardas y cómo responden ante su comunidad cuando algo no funciona como esperaban.
El diagnóstico del OIIAES confirmó que 27 por ciento de las IES mexicanas cuenta con algo —una política, un reglamento, una guía— pero ese dato, por sí solo, no dice mucho. No dice si ese marco es reciente o quedó obsoleto. No dice si cubre la docencia pero ignora la admisión. No dice si el liderazgo institucional lo respalda o si vive solo en un documento que nadie consulta. Saber que una institución tiene algo no es lo mismo que saber si ese algo funciona.
La pregunta relevante no es cuántas instituciones tienen una política. Es qué tan sólida es, en qué dimensiones tiene brechas y por dónde empezar a cerrarlas. Eso no lo responde un conteo nacional. Lo responde cada institución cuando decide verse en el espejo.
El Índice Campus de Gobernanza Universitaria (ICGU) fue diseñado para responder exactamente ese tipo de interrogantes: no cuántas instituciones tienen una política, sino qué tan sólida es, en qué dimensiones falla y por dónde empezar a construir. No es un ranking, es el espejo que cada institución puede usar para verse a sí misma.
La pregunta no es si la IA llegará a sus procesos críticos. Ya llegó. La pregunta es si su institución está en condiciones de explicar públicamente cómo la está usando y de mejorar lo que no funciona antes de que la crisis lo haga visible.
Fuentes
•< (8 junio 2026). UNAM detecta posibles trampas con inteligencia artificial y cancela 1,117 exámenes. reporteindigo.com
•< (22 junio 2026). Existe una opinión positiva sobre el uso de la IA en la UNAM. suplementocampus.com
•< (19 junio 2026). Sheinbaum propone discutir y regular el uso de la IA en México.
•<Proceso<(19 junio 2026). La UNAM suspende aplicación de exámenes de admisión tras actos violentos. proceso.com.mx
•OIIAES / ANUIES (2025–2026). Primeros hallazgos del diagnóstico: La incorporación de la Inteligencia Artificial en las instituciones de educación superior. 161 IES, 31 entidades federativas.
•Senado de la República (11 febrero 2026). Iniciativa de Ley Nacional para Regular el Uso de la Inteligencia Artificial. Senadora Karina Isabel Ruíz Ruíz (MORENA).
•Secretaría de Educación Pública (octubre 2025 / abril 2026). Encuesta Nacional de Usos y Percepciones sobre la IA Generativa en la Educación Superior (ENIAG 2025). 2,900 IES, 1.1 millones de estudiantes, 133,000 docentes.
•SEP (2026). Principios de Acción para un uso ético y crítico de la IAG en la educación superior mexicana. Derivados de la ENIAG 2025.
•Secihti / ATDT (29 enero 2026). Principios de Chapultepec. secihti.mx/principios-de-chapultepec
•La Jornada< (18 junio 2026). Sheinbaum llama a regular el uso de pantallas e IA. jornada.com.mx
•<Ejecentral (mayo–2026). UNAM aclara problemas del examen en línea 2026 con mitos y realidades. ejecentral.com.mx
•< (26 mayo 2026). Cientos de aspirantes bloqueados por la inteligencia artificial en el examen de admisión de la UNAM. cadenapolitica.com

Vanessa Medina Armienta
Especialista en regulación, educación superior e inteligencia artificial, con más de 25 años de experiencia en el sector público federal mexicano — SHCP, CNBV, SRE y Cámara de Diputados, entre otras instituciones. Es Directora de Campus Consulting, donde acompaña a universidades mexicanas en el diseño e implementación de políticas institucionales de IA responsable. Licenciada en Relaciones Internacionales por la UNAM, Maestra en Relaciones Internacionales por la Universidad de Nottingham, Reino Unido (Beca Chevening) y Maestra en Consultoría Organizacional y de Negocios por ICE México.
Columna Campus: Un-Common Sense
- Vanessa Medina Armienta
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