El plan presentado el mes pasado revela algunos indicadores preocupantes, como al aumento en el abandono escolar y una insuficiencia presupuestal
El pasado 28 de diciembre fue publicado en el Diario Oficial este Programa, derivado del Plan Nacional de Desarrollo. Tal como se menciona, dicho Programa es responsabilidad de la SEP, pero contando con la enorme colaboración del Consejo Nacional para la Coordinación de la Educación Superior, instancia que forma parte de los mecanismos del Sistema Nacional de Educación Superior (SNES). Lo que aquí se presenta es, básicamente, un resumen de dicho documento, reservándose para una próxima entrega la parte de análisis y comentarios.
El Programa fija seis objetivos: ampliación de la cobertura en ese tipo educativo; avanzar en la integración del SES; fomentar la formación de excelencia en el estudiantado; impulsar el compromiso social de las IES; promover una nueva política de financiamiento; y establecer la vinculación de objetivos entre este Programa con el Programa Sectorial de Educación 2020-2024. No hay novedades en los seis objetivos, más bien se trata de enfatizar buena parte de las tareas que fueron señaladas desde el histórico primer Programa de 1978, mismo que fue elaborado conjuntamente por la SEP y Anuies, bajo la iniciativa de esta última.
Dentro del diagnóstico de la educación superior nacional son destacables los siguientes aspectos:
• Se reconoce: a) una baja en el acceso y cobertura; b) elevados niveles de abandono escolar; c) heterogeneidad en la calidad de la oferta educativa; d) desigual y débil vinculación con entornos sociales y económicos; e) “insuficiencia y desconexión” del financiamiento público con los requerimientos del desarrollo de la propia educación superior.
• Una expresión concreta de lo anterior se manifiesta en los siguientes puntos: a) revertir la desigualdad en el acceso y permanencia del alumnado; b) fortalecer la pertinencia de la oferta, respecto a problemas y necesidades del contexto; c) cerrar las brechas sociales y territoriales en materia de oferta y acceso.
• Según el documento, el SES se caracteriza por su diversidad institucional. En el ciclo 2021-2022 se contaba con 4,320 IES, 75 por ciento de particulares y 25 por ciento públicas, con una matrícula de 5.1 millones de estudiantes (4.7 millones de licenciatura y 421 mil de posgrado). A esto se aúna como problema la gran desigualdad en el acceso: en el primer decil del ingreso económico familiar (el más vulnerable), el acceso a la educación superior es de dos de cada diez estudiantes. En contraste con ello, en los deciles siete a diez, ingresan cinco de cada diez estudiantes, contándose con que en el décimo decil la proporción es del 100 por ciento.
• En la parte analítica, se indica que, en los últimos 40 años, las políticas en este sector “se han construido con base en postulados que plantean uniformizar los modelos educativos bajo el paradigma inspirado en las universidades de investigación de los países altamente industrializados, cuya prioridad consiste en subordinar las instituciones académicas a las necesidades de los mercados globales”.
• Por lo que se refiere a asignaciones presupuestales, aparte de la “insuficiencia y desconexión” ya expresadas, se afirma que el actual modelo de financiamiento está “orientado por una política sustentada en criterios de asignación restrictiva e inercial del subsidio ordinario, federal o estatal, así como de una diferencia sustancial entre las instituciones…”. También, se consigna que la aportación federal para el sector evolucionó entre 2018 y 2021, pasando de 0.56 a 0.61 por ciento del PIB.
Con el título de Visión hacia el futuro se afirma que, en este 2024, se hará efectiva la obligatoriedad del Estado para financiar la educación superior, así como la gratuidad para los estudiantes; se alcanzará una matrícula de 5.5 millones en licenciatura y posgrado, elevándose con ello la tasa de cobertura hasta un 48.3 por ciento. Para el 2040, el SES tendría una matrícula de siete millones con una tasa de cobertura de 70 por ciento. Todo ello deberá confluir en una política de educación superior formulada a partir de una visión de Estado.
Por lo que se refiere al financiamiento, también como parte de esa visión, se indica que debe diseñarse una nueva política, misma que impulse la mejora continua de las tareas académicas, responda a necesidades de cada uno de los subsistemas, asegure el cumplimiento de los principios de obligatoriedad y gratuidad (marcados en la Constitución y en la Ley General de Educación Superior), así como que permita fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas.

Carlos Pallán Figueroa
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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