🎓 25 años Educación superior en México · Suplemento Campus · Grupo Milenio
In memoriam Roberto Rodríguez Gómez · columnista de Campus desde su fundación
1 de septiembre de 2026
Leer la nota →
Suplemento
CAMPUS M
25 años · educación superior en México
#HoyEnCampus
Cargando últimas noticias…

Neurociencia para vivir mejor: El éxito comienza durmiendo

Eres un exitoso profesionista, vives a toda velocidad en una metrópoli donde la competencia es feroz y la productividad se mide en horas de trabajo. Estás convencido de que el sacrificio del sueño es el precio que debes pagar para destacarte. "Duermo solo cinco horas por noche", dices con orgullo, mientras luchas contra el cansancio con tazas de café. Sin embargo, a pesar de tu aparente éxito, tu cuerpo comienza a mostrar señales de alerta: has subido de peso, tu humor ha cambiado drásticamente, tu apetito ha aumentado, tu memoria se ha vuelto difusa y tu dependencia de la cafeína parece insaciable. A pesar de todo, sigues adelante, sin saber que estás poniendo en peligro tu salud y bienestar.

Dormir es un proceso electroquímico fundamental en nuestro cerebro y la falta de éste puede tener consecuencias devastadoras

Eres un exitoso profesionista, vives a toda velocidad en una metrópoli donde la competencia es feroz y la productividad se mide en horas de trabajo. Estás convencido de que el sacrificio del sueño es el precio que debes pagar para destacarte. «Duermo solo cinco horas por noche», dices con orgullo, mientras luchas contra el cansancio con tazas de café. Sin embargo, a pesar de tu aparente éxito, tu cuerpo comienza a mostrar señales de alerta: has subido de peso, tu humor ha cambiado drásticamente, tu apetito ha aumentado, tu memoria se ha vuelto difusa y tu dependencia de la cafeína parece insaciable. A pesar de todo, sigues adelante, sin saber que estás poniendo en peligro tu salud y bienestar.

Dormir es un proceso electroquímico fundamental en nuestro cerebro, controlado por los ciclos circadianos. El núcleo supraquiasmático actúa como el «reloj maestro» y ajusta nuestro ciclo diario de acuerdo con la luz ambiental. Por la noche, cuando la luz es tenue, este reloj maestro ordena a la glándula pineal que libere melatonina, la hormona que inicia el proceso de dormir.

El cerebro tiene áreas específicas que regulan la vigilia y el sueño. Para despertar, dependemos las neuronas del tallo cerebral que forman el sistema reticular activador ascendente (ARAS), que activa la corteza cerebral a través de noradrenalina, dopamina y serotonina, manteniéndonos alertas y conscientes. Para dormir, otro grupo de neuronas en la parte anterior del hipotálamo en su región preóptica ventrolateral (APOvl), se activan para inducir el sueño liberando el neurotransmisor GABA. Cada día, el ARAS y el APOvl se activan e inactivan de manera sincronizada, trabajando en un delicado equilibrio entre la vigilia y el sueño que está determinado por señales químicas en el cerebro.

El sueño no es un estado uniforme; está compuesto por diferentes fases que se alternan a lo largo de la noche. Hay dos grandes tipos de sueño: el sueño de ondas lentas (SOL) y el sueño de movimiento ocular rápido (MOR). El primero se caracteriza por ondas cerebrales lentas y sincronizadas de alto voltaje, como cuando todos los miles de asistentes a un estadio se sincronizan para hacer la ola; mientras que el sueño MOR presenta ondas rápidas y desincronizadas, similares a las que tenemos cuando estamos despiertos, como si los asistentes al estadio hablaran con el que tienen junto. Aunque parezca contradictorio, el sueño MOR es una fase activa del cerebro, asociada con los sueños más vívidos.

Cada noche tenemos varios ciclos MOR-SOL, cada uno de aproximadamente 90 minutos. Durante las primeras horas del sueño, predomina las fases de sueño SOL profundo, cruciales para el descanso físico. En esta etapa se libera la hormona del crecimiento, lo que contribuye a la reparación de tejidos y el mantenimiento de un metabolismo saludable. Es también cuando el cuerpo se recupera del desgaste diario y se prepara para el día siguiente.

Cada ciclo termina con un periodo de sueño MOR. Este juega un papel esencial en la consolidación de la memoria. En esta fase, el cerebro organiza, almacena y descarta información, ayudando a fijar lo aprendido durante el día. Aunque aún no se comprende completamente por qué soñamos lo que soñamos, es probable que en nuestros sueños echemos a andar neurocircuitos de significancia en la sobrevivencia, como aquellos que nos ayudan a huir, a buscar pareja, a proteger a los seres queridos. Esto pudiera ocurrir cuando los niveles de serotonina y glutamato durante el sueño MOR se incrementan y generan una actividad cerebral similar a la que ocurre en estados alterados de conciencia, como los provocados por sustancias psicodélicas como el LSD o la psilocibina, pero donde afortunadamente carecemos de tono muscular y no podemos actuar lo soñado.

La falta de sueño puede tener consecuencias devastadoras. Al dormir solo cinco horas por noche, no estás permitiendo que su cuerpo se recupere adecuadamente, lo que afecta tu metabolismo, tu capacidad para formar recuerdos y tu salud en general. La privación del sueño afecta la integridad de la barrera hematoencefálica, una estructura que protege al cerebro de toxinas y patógenos. Cuando esta barrera se debilita, aumenta el riesgo de infecciones, ya que el sistema inmunológico también se ve afectado por la falta de descanso.

A largo plazo, la privación de sueño puede conducir a enfermedades metabólicas como la obesidad, la diabetes y la hipertensión. La relación entre la falta de sueño y el aumento de peso, por ejemplo, está mediada por cambios en las hormonas que regulan el apetito. Tus atracones pudieran ser consecuencia de una mayor producción de grelina, la hormona que estimula el hambre, y a una disminución de leptina, la hormona que suprime el apetito. Además, el sueño insuficiente altera el metabolismo de la glucosa, lo que incrementa el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

En un intento por mejorar la calidad de su sueño, algunas personas recurren a fármacos como las benzodiacepinas o incluso al alcohol. Estos agentes actúan aumentando la actividad del neurotransmisor GABA, el principal inhibidor del cerebro, en áreas como el APOvl, lo que facilita la somnolencia. Sin embargo, el uso prolongado de estos fármacos puede generar dependencia y alterar los ciclos naturales del sueño.

Si bien estos medicamentos pueden ser efectivos a corto plazo, no abordan las causas subyacentes de los problemas de sueño y pueden empeorar la calidad general del descanso a largo plazo. Por ello, una de las mejores formas de asegurar un sueño reparador es mantener una buena higiene del sueño. Esto implica seguir una rutina regular antes de dormir, evitar el uso de dispositivos electrónicos que emiten luz azul antes de acostarse, y crear un ambiente propicio para el descanso.

Dormir no solo te ayuda a mantener un peso saludable y a consolidar los recuerdos del día, sino que también es esencial para el bienestar general del cuerpo. Al final del día, priorizar el sueño no es una pérdida de tiempo; es una inversión en salud y seguramente en tu éxito profesional. Pues como dice el dicho “camarón que (no) duerme se lo lleva la corriente”. Indiscutible verdad.

Genaro A. Coria-Avila
gcoria@uv.mx |  + posts

Instituto de Investigaciones Cerebrales / Universidad Veracruzana /

¿Te gustó este artículo?

Recibe contenidos como este cada semana en tu inbox.
Únete a +450 líderes de educación superior que ya leen Campus.

Recibir newsletter →

Sin spam · Solo lo mejor de la educación superior en México

ICGU · Convocatoria abierta
Índice Campus de Gobernanza Universitaria
El primer índice de gobernanza universitaria en México. No es un ranking: es una herramienta de mejora continua.
5
Dimensiones
25
Indicadores
Edición · Nov 2026
Levantamiento cierra: 11 de septiembre 2026
Participar en el ICGU →
Diagnóstico gratuito y confidencial · Sello Campus
Lo más leído Más Populares