A más de dos siglos de la consumación de la Independencia, la soberanía mexicana no solo supone preservar la capacidad del país para tomar decisiones frente a otras naciones, sino también proteger sus recursos naturales, fortalecer sus instituciones y desarrollar autonomía tecnológica, expuso el doctor Eduardo José Torres Maldonado, académico del Departamento de Derecho de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Azcapotzalco.
En el marco de la conmemoración de la Independencia de México, el especialista en Derecho Constitucional señaló que comprender el significado actual de este principio exige volver a sus raíces históricas.
El movimiento iniciado en 1810 rompió con el orden colonial y abrió el camino hacia la construcción del Estado mexicano, mientras que la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821, consumó la Independencia.
La Constitución de 1824 estableció uno de los primeros pilares jurídicos; sin embargo, la noción de soberanía continuó transformándose mediante procesos históricos. La Reforma y la Revolución Mexicana de 1910 redefinieron la relación entre el Estado y la sociedad, con las constituciones de 1857 y 1917 como referentes de esos cambios.
En la actualidad, el fundamento de este principio se encuentra en el artículo 39 constitucional, que establece que “la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo” y que todo poder público dimana de él. Para Torres Maldonado, esto significa que las instituciones ejercen una autoridad cuyo origen está en la ciudadanía y cuya finalidad debe ser el beneficio colectivo.
Esta facultad de decisión además comprende la economía y el aprovechamiento de los recursos naturales. Un país puede contar con riquezas propias, no obstante su margen de acción depende de la forma en que las administra y protege.
“México no debe sacrificar, en aras del desarrollismo, la preservación de sus riquezas naturales”, sostuvo. Desde esta perspectiva, la defensa de los intereses nacionales a su vez involucra el cuidado del territorio y de los bienes que sostienen a la población.
Las relaciones internacionales constituyen otro desafío. En un escenario marcado por el comercio y la interdependencia, ningún Estado puede actuar de manera aislada. Los tratados y acuerdos implican compromisos entre las partes, por lo que, a juicio del investigador, México debe conservar capacidad para negociar y establecer límites de acuerdo con sus vínculos.
Doble nacionalidad
A esta transformación se suma la movilidad internacional de las personas. Al respecto, el doctor Héctor Manuel Villarreal Beltrán, académico del Departamento de Política y Cultura de la Unidad Xochimilco, la globalización ha flexibilizado las fronteras y ha convertido la migración en una dimensión que también modifica la concepción contemporánea de soberanía.
A su juicio, la posesión de otra nacionalidad no supone por sí misma una amenaza para el Estado mexicano. El especialista sostuvo que esta condición no debería limitar los derechos de la población mexicanas y consideró que cuestionar su lealtad por poseer otra ciudadanía parte de un prejuicio.
Villarreal Beltrán distinguió la doble nacionalidad de los conflictos de interés, pues estos pueden presentarse con o sin una segunda ciudadanía. En el ámbito público, planteó que deberían evaluarse los vínculos, intereses y trayectoria de quienes aspiran a cargos de responsabilidad, en lugar de asumir que un vínculo nacional adicional determina su confiabilidad.
A estos retos se añade la evolución tecnológica. El profesor definió los cambios digitales como una “revolución virtual” capaz de influir en las conductas y decisiones de los individuos. Ante este fenómeno, estimó que la nación no debe rechazar los avances, sino comprenderlos, aprovecharlos y establecer mecanismos para regular sus efectos sociales.
Para el investigador, la capacidad soberana también debe medirse por la aptitud del aparato estatal para garantizar seguridad y libertad dentro de su territorio. La extorsión, el cobro de piso y el control territorial de grupos criminales suponen, desde su punto de vista, desafíos internos más concretos que la sospecha de que una persona con ciudadanía múltiple pueda actuar contra México.
Torres Maldonado, manifestó que la soberanía nacional constituye una conquista histórica y un proceso permanente. Su defensa exige consolidar las instituciones, proteger los recursos naturales, atender las necesidades sociales y mantener una posición firme en las negociaciones internacionales, además de impulsar la educación y la investigación para entender las reconfiguraciones contemporáneas.
Jorge Daniel Filorio Pedraz
Foto: Michaell Rivera Arce