La educación superior ha sido un mecanismo fundamental para fomentar el desarrollo económico de las sociedades. Por ello, tradicionalmente, se ha considerado al sistema educativo, como un camino que posibilita el ejercicio de otros derechos humanos.
Esta visión ha permitido la implementación e impulso de enfoques fincados en el logro educativo y en la competitividad de las instituciones donde se imparte este nivel educativo.
Así lo plantea, José Alfonso Jiménez Moreno, director del Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo (IIDE) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).
En entrevista con Campus, comenta que, si bien “la formación de profesionistas promueve un desarrollo económico, alentando la participación de los miembros de la sociedad en las necesidades de diversos sectores productivos, no es su única posibilidad”.
Porque la educación superior también puede aportar en “la articulación de visiones orientadas hacia la construcción de sociedades más justas, equitativas y sustentables, así como a promover desarrollos sociales, lo cual es de gran valía, sobre todo en sociedades con tantas disparidades como la nuestra”.
Disparidades obvias
De acuerdo con José Alfonso Jiménez Moreno, quien es Doctor en Pedagogía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la desigualdad educativa puede analizarse desde diversas miradas, ya que es alentada por varios factores.
“Desde la disparidad de oportunidades de estudio, de permanecer en la escuela con una formación sólida, así como la relacionada con el egreso de los distintos niveles educativos.
“Uno de los elementos de mayor relevancia son las propias disparidades en materia social y las condiciones contextuales y culturales en las que se desarrollan nuestros niños y jóvenes”, comenta.
En ese sentido, comenta Jiménez Moreno, quien en fungió como subdirector de pruebas internacionales en el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), “las desigualdades de origen en materia cultural, de acceso a escuelas con condiciones mínimas para la enseñanza, de infraestructura educativa e, incluso, de salud, suelen reproducirse por elementos disímiles de la estructura social.
“Estas brechas se incrementan conforme se avanza en los niveles educativos, derivado en las inequidades que ya todos conocemos”, enfatiza el investigador.
Por ello, las instituciones de educación superior juegan un papel importante para resarcir estas limitaciones.
“Es necesario que las instituciones de educación superior identifiquen y sean conscientes de los mecanismos que representan la inequidad social —considerando el mayor número de niveles posible—, con el fin de evitar la reproducción de tales esquemas”, asevera el especialista.
Acceso y gratutidad
Para José Alfonso Jiménez Moreno, quien durante 10 años fue evaluador de programas educativos de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), las instituciones de enseñanza superior deben basar su operación en la inclusión, pero sobre todo en la equidad.
“Para que los procesos de ingreso, de formación y egreso puedan articularse más allá del discurso, sino con el fin de ser agentes integradores en la disminución de brechas sociales.
“En este sentido, las instituciones de educación superior pueden fortalecer mecanismos que posibiliten el apoyo a quienes se encuentran en posiciones de inequidad, derivada de sus condiciones sociales y regionales”, plantea.
Por ejemplo, añade el investigador, “robustecer los mecanismos de ingreso a nivel superior, ampliando el sentido meritocrático que tradicionalmente lo ha definido —en este sentido, los temas de gratuidad y acceso universal son muy importantes—.
“O bien, fortaleciendo los esquemas de supervisión y mentoría, que posibiliten trayectos formativos robustos. Esto debe analizarse a la luz de las condiciones de cada institución, debido a que se requieren particularidades financieras, de infraestructura y de sensibilización de la comunidad académica para un análisis de esta naturaleza”, sostiene.
Al mismo tiempo, detalla, Jiménez Moreno, quien es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), es muy relevante que temas “como la diversidad y la participación activa de los diferentes agentes educativos se visibilicen e incluyan en las agendas en el momento de delimitación de políticas institucionales”.
Esto, sin duda, derivará en “acciones concretas en las estructuras organizacionales y en prácticas cotidianas en los salones de clase”.
Orientar los mejores caminos
Respecto a la estrategia que debe trazarse para reducir las desigualdades del sistema educativo, el director del Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo (IIDE) de la UABC, señala que, entre los primeros elementos, es estar conscientes “que una de las funciones del sistema educativo es la disminuir las brechas sociales. En ese sentido, la mirada equitativa debe permear los procesos formales de la educación mexicana.
“Esto no se logra de manera sencilla, ya que implica el análisis constante y la sensibilización a las comunidades académicas sobre las posibilidades de cambio y de acción, más allá de una mirada educativa basada solo en el desarrollo económico y competitividad, que, si bien es relevante, no es la función primaria de la educación”.
En ese sentido, argumenta Jiménez Moreno, quien colaboró en el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval) como coordinador de Examen General para el Egreso de la Licenciatura (EGEL), es importante que el análisis y propuestas de mejora se den a diversos niveles.
“Por ejemplo, a nivel macro, a través de las estructuras normativas e institucionales que definen el quehacer educativo (la promulgación de la Ley General de Educación Superior es un buen ejemplo), a nivel meso, dentro de las instituciones y organizaciones educativas, y, a nivel micro, en las propias instituciones”, dice.
La ciencia como palanca
Al hablar de la importancia que tiene la ciencia en la generación del conocimiento, José Alfonso Jiménez Moreno enfatiza que esta tiene que “vertebrar sus políticas hacia el acceso abierto, no solo por su impacto en el desarrollo económico y cultural de las diferentes sociedades”.
Su alcance, agrega debe fundamentarse en la gratuidad del conocimiento para todos, que se valore como necesaria la relación “entre el conocimiento científico generado en el país respecto a la resolución de las necesidades del entorno”.
“Esto representa diversas vertientes, desde las enfocadas en la generación de investigación básica, la ciencia aplicada y la producción tecno-científica”, señala.
Bajo ese esquema, “la economía sustentada en el conocimiento en la que hemos vivido en las últimas décadas, ha fomentado la perspectiva de cómo debe orientarse la toma de decisiones y encaminar el desarrollo.
“Y si bien, es propio de la ciencia moderna, es importante no perder de vista su potencial como elemento de bienestar social, la reducción de brechas y, en general, de una vida mejor para toda la sociedad, que en medida es alcanzable a través de la visibilidad y el acceso abierto para todos”.
Por ello, apunta Jiménez Moreno, quien colaboró como consultor en el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd) en Uruguay, “la ciencia nos permite el conocimiento del mundo que está a nuestro alrededor y el que hemos construido. La investigación científica interdisciplinar y las humanidades pueden apoyar a la comprensión de las condicionantes y factores que se relacionan con estos graves problemas”.
“Me atrevería a decir que no solo es una posibilidad, sino un deber —necesitamos pensar y actuar hacia esa dirección—, ya que La ciencia básica, así como la aplicada, las tecnologías y las humanidades deben estar al servicio del beneficio de la humanidad, ello implica, por supuesto, velar por mejores condiciones sociales y de vida para todos los que la conformamos, finaliza.
—Hoja de Ruta
Nombre: José Alfonso Jiménez Moreno
Cargo: Director del Instituto de Investigación y Desarrollo Educativo (IIDE) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC)
Experiencia: Fue evaluador de programas educativos de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES)
Trayectoria: Subdirector de pruebas internacionales en el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE)

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres