En un mundo donde cada interacción digital genera información, la ciencia de datos ha dejado de ser una disciplina técnica para convertirse en un pilar estructural del desarrollo tecnológico y económico de las naciones.
Y es que esta rama del conocimiento “funciona como una infraestructura cognitiva nacional que permite a los países comprender fenómenos complejos en tiempo real”.
Así lo plantea Amadeo Argüelles Cruz, profesor investigador y miembro del Laboratorio de Cómputo Inteligente del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
En entrevista con Campus, apunta que, en regiones con desafíos significativos como América Latina, “la ciencia de datos es esencial para mejorar la infraestructura, aumentar la competitividad de la industria y fomentar la innovación”.
“Lo más importante es que debe reducir las desigualdades, mediante políticas basadas en datos reales para que se apliquen en todos los sectores (agricultura, energía, economía, salud, medioambiente, entre otros) para servir a la población.
“Su relevancia no radica únicamente en la capacidad para procesar grandes volúmenes de datos, sino en servir de insumo para generar información que influya en la toma de decisiones, las políticas públicas y la innovación”, dice.
Avances concretos
En ese sentido, comenta Argüelles Cruz, quien es doctor en Ciencias de la Computación en el Centro de Investigación en Computación (CIC), la ciencia de datos en esencia “permite una transición desde la intuición hacia decisiones basadas en evidencia y predicción.
“En las empresas privadas, esto facilita anticipar la demanda de los consumidores, optimizar las cadenas de suministro y personalizar los servicios”, enfatiza.
Sin embargo, agrega Argüelles Cruz, quien es integrante de las Redes de Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos y Red de Expertos en Innovación Automotriz del IPN, “en el sector público, el impacto es aún más transformador, ya que implica pasar de una administración reactiva a una gobernanza predictiva.
“Con datos reales, los gobiernos pueden diseñar mejores políticas públicas, monitorear programas sociales en tiempo real y lograr una gestión inteligente de los recursos ambientales, energéticos y de movilidad urbana”, plantea.
Decisiones estratégicas
Sobre las ventajas que tiene para el país, Argüelles Cruz, quien es fundador de la Red Latinoamericana de Tecnología Educativa (Red LaTE México del CONACyT), dice que integrarse en la ciencia de datos otorga ventajas estratégicas decisivas, las cuales se vuelven indispensables en el contexto actual del nearshoring y la economía digital.
“Las principales ventajas radican en lograr una mayor soberanía tecnológica, al disminuir la dependencia de soluciones externas, mejorar significativamente la competitividad global, atraer inversión hacia sectores de alto valor agregado y fomentar la formación de talento altamente especializado”, enfatiza.
Por ello, agrega Argüelles Cruz, el futuro de la ciencia de datos “está entrelazado con tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas (IoT), la computación en la nube, los gemelos digitales y las redes de telecomunicaciones 5G/6G.
“Esta evolución conjunta apunta hacia el desarrollo de sistemas autónomos capaces de aprender, adaptarse y tomar decisiones en tiempo real”, señala.
No obstante, advierte Argüelles Cruz, quien es miembro de la Red Innovación y Trabajo en la Industria Automotriz Mexicana (RED ITIAM), registrada en el Conacyt, este futuro tecnológico “debe ir de la mano con una agenda clara enfocada en la ética de la inteligencia artificial, la gobernanza de los datos, la protección de la privacidad y la inclusión digital de toda la población”.
Expandir el conocimiento
Argüelles Cruz sostiene que la ciencia de datos es un campo transversal que puede impactar otras áreas del conocimiento, como un lenguaje común para la innovación interdisciplinaria. “Sus alcances están transformando múltiples disciplinas: en salud, mediante medicina personalizada y diagnósticos asistidos por IA, en educación, a través de la analítica del aprendizaje y la educación adaptativa, en movilidad urbana y medioambiente, con la optimización del tráfico, reducción de emisiones y monitoreo climático, así como en economía, para analizar mercados, y en seguridad, con prevención del delito mediante análisis predictivo.
“En el Instituto Politécnico Nacional, los investigadores que formamos parte de la Red de Inteligencia Artificial y Ciencia de Datos colaboramos con otras redes de investigación institucionales (Salud, Educación, Innovación Automotriz, Energía, Medio Ambiente, etc.)”, apunta.
Asimismo, añade el investigador, “desarrollamos proyectos que tienen como objetivo encontrar soluciones a los distintos problemas a los que se enfrenta la sociedad y que podemos enmarcar en los ODS de la ONU”, dice.
En suma, explica Argüelles Cruz, “el reto actual no es únicamente de carácter tecnológico, sino institucional: se requiere construir capacidades y articular esfuerzos entre la academia, la industria y el gobierno para convertir los datos en verdadero bienestar social”

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres