El uso del español en todo el mundo debe ser una de las medidas centrales para tener siempre un punto de referencia con el origen de las comunidades hispanas.
Se trata de fortalecer uno de los vínculos que las distingue y que les da sentido de pertenencia.
Así lo plantea la arqueóloga y restauradora, Laura Filloy Nadal.
En entrevista con Campus, dice que las culturas precolombinas deben ser un puente para las generaciones actuales y preservar en ellas todas sus raíces.
Por ello, su labor en el Museo Metropolitano de Arte (MET) de Nueva York, que ha desempeñado en los últimos años, cobra sentido y avanza en esa dirección.
“La lengua es algo que nos distingue, que nos da pertenencia, que nos liga, que nos une, al lugar de dónde venimos, hay que promover su uso en todo el mundo.
“Es importante no solamente a nivel de las primeras generaciones migrantes, sino también favorecer que la segunda y tercera generación que a veces solo aprenden la lengua materna en casa, tengan esa oportunidad de aprender más de su lengua materna, de su lugar de origen”, sostiene.
Buscar el origen
Para Laura Filloy Nadal, quien es egresada de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la labor que desempeña desde hace unos años en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, va en ese sentido.
“Efectivamente, la idea es mostrar cómo se construye el conocimiento sobre las américas antiguas en un museo internacional, con una perspectiva, digamos, académica, formal, en un contexto mexicano.
“Desde hace unos años estoy colaborando con el Museo Metropolitano de Nueva York, y uno de los objetivos principales fue reformular o concebir el discurso de lo que hoy llamamos Latinoamérica, en un periodo que va de mil 200 años antes de nuestra era, al siglo XVI”, comenta.
Se trata de una exposición que incluye objetos hallados desde el río Bravo hasta la Patagonia, es decir, que atraviesan Mesoamérica, el Caribe, Centroamérica y Sudamérica.
Filloy Nadal, quien cuenta con maestría y doctorado en arqueología de la Université Paris, Panthéon-Sorbonne, comenta que “la idea de reorganizar o reconfigurar, siempre fue pensada para trazar un espacio para la investigación, el diálogo cultural, sobre todo la vinculación entre los objetos, las comunidades de origen, las culturas que les dieron origen, y muy importante, los públicos contemporáneos, este ha sido mi trabajo”.
La arquéologa, quien en días recientes estuvo en nuestro paúis para participar en el ciclo de conferencias “Historia y arte de los pueblos originarios de América: Reflexiones desde el trabajo en colecciones y museos, organizado por el Centro de Enseñanza para Extranjeros (Cepe), de la UNAM, el objetivo es acercar estas raíces “al público contemporáneo, aquel que visita la galería, quizás como turistas, como neoyorquinos, pero también y eso es muy importante, estrechar el vínculo con las comunidades que tienen, o son herederos de estas herencias culturales o de estos objetos que se presentan en el museo”, apunta.
Reorganizar la mirada
En ese sentido, dice Filloy Nadal, quien ha sido investigadora invoitada en la Universidad de Princeton, en la Universidad Sapienza de Roma y en la Universidad de Harvard, el Museo Metropolitano ha tratado de acercar a las comunidades de migrantes que viven en el área, a las colecciones que hablan de estas raíces.
Y es que la arqueóloga es la responsable del rediseño de la Sala de Arte de la Antigua América, en el ala Michael C. Rockefeller, cuyo principal objetivo es mostrar estos objetos, pero desde otra perspectiva, para enfatizar “de dónde vienes”.
Es decir, explica la investigadora, quien fue reconocida el año anterior por la Sociedad de Cónsules Extranjeros en Nueva York, “lo que encuentras en común con eso que tuviste que dejar en tu país de origen, pero nunca vas a dejar: tus costumbres, tu lengua, tu memoria.
“La sala trata de hacer mucho esta liga con las comunidades o con todos aquellos que hemos migrado a Estados Unidos por diferentes razones, por ello la memoria y la pertenencia más allá de las fronteras”, dice.
Esto, sin olvidar que, aunque en el pasado, obviamente, las fronteras eran otras.
“Por ejemplo Mesoamérica, no solamente era México y Guatemala, sino también Belice, Honduras, El Salvador, también hemos trabajado en conjunto con ellos tratando de encontrar referencias al presente”, finaliza.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres