La idea de una ciudad utópica nos hace pensar en armonía, justicia, desarrollo sustentable y paz social
Es año bisiesto, año electoral, inicia febrero y es jueves. En la Ciudad de México, la candidata Clara Brugada promete una ciudad utópica, “Las Utopías”, son un proyecto que construyó mientras fue alcaldesa de Iztapalapa; se trata de “una serie de parques, centros sociales, centros de aprendizaje, cultura, e instalaciones deportivas” situadas en la alcaldía que dirigió entre 2018 y 2023.
La primera “Utopía” se inauguró en 2019. Hoy, se sabe que hay 12 de ellas a lo largo de la alcaldía que hospeda la vida de poco más de 1.8 millones de chilangos, casi el mismo número de habitantes que en toda la ciudad de París, más del doble de los habitantes de Jerusalén, de Managua o de Pisa en Italia; ese es el tamaño de Iztapalapa.
En sus mítines, la candidata progresista, ha afirmado de forma reiterada: “sueño con una ciudad educadora que amplíe su oferta educativa a nuestros jóvenes y no excluya a nadie de la educación; no queremos tener a ningún joven excluido de preparatoria o de universidad y por eso quiero ser candidata a jefa de Gobierno”. En los hechos ya lo es y, su campaña empezará en el mes de marzo.
Con esa mirada utópica, Clara Brugada, reitera: “sueño en una ciudad de ciencia y tecnología que impulsa y promueva la investigación científica e incorpore soluciones, las mejores soluciones a los problemas cotidianos de la ciudad. Quiero una ciudad con la cultura, con la mejor cultura extendida en todas partes, en las calles, en las plazas; todo debe estar ocupado, invadido por la cultura”.
Un paréntesis en la Historia
Recordemos que, Hernán Cortés, entró a la gran Tenochtitlán por lo que hoy conocemos como la calzada Ermita-Iztapalapa, a metro y medio sobre el nivel del lago llegó el conquistador; es decir, no debemos perder de vista que esta alcaldía es cuna del encuentro entre culturas. En una calzada que aún perdura y fue construida más o menos hacia 1429. Hecho el breviario:
La utopía
En las Utopías “la cultura, el deporte y la alegría son un derecho para todas y todos”, afirma en su precampaña la candidata Clara Brugada y añade: “esta ciudad tiene derechos tan importantes como que todas las niñas y niños reciben una beca… para que ninguna niña o niño deje la escuela por razones económicas”.
Empezando el mes de enero, en la instalación de un denominado “Gabinete de las juventudes”, expresó ante este grupo etario: “Debemos recuperar la fuerza estudiantil, la fuerza de los jóvenes, y hacer que su agenda continúe siendo una bandera que nos movilice.”
Como hemos afirmado —recordando a Galeano— las utopías, si bien parecen inalcanzables; nos sirven para avanzar, para movernos siempre hacia un horizonte común donde todas y todos quepamos en la armonía, en la justicia, en el desarrollo sustentable, en la paz social.
Para ello el sector educativo y cultural, forman no un ornamento; sino una llave para tener acceso a los demás derechos. Por ello Brugada afirma: “Gobierno que no invierte en la educación de sus niñas, niños y jóvenes, está reprobado”.
Pone el dedo en el renglón: “No es posible tener escuelas sin baños, sin agua y con una pésima imagen… Impulsaremos una escuela transitoria para todos aquellos que queden excluidos, para acompañar a nuestros jóvenes, prepararlos, acompañarlos, formarlos en artes y oficios y en actividades deportivas.”
En cuanto equidad de género, la candidata progresista está convencida de que “la educación hace mujeres libres, autónomas y poderosas”. Tal como recordamos a próceres de la talla de Ignacio Ramírez: “la mujer, desde que ha asaltado todos los ramos de la instrucción, se ha hecho de nuestras más poderosas armas”.
O como decía Benito Juárez, “la instrucción pública es el fundamento de la felicidad social, el principio en que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos”. Parece orgánico que los hombres y mujeres del siglo XIX hayan considerado que nuestra “civilización será juzgada por los servicios que preste al hombre, por la conciencia que le despierte de sus derechos y deberes y por la forma en que lo prepare para colaborar en la obra común de la paz”.
Hoy más que siempre requerimos reconstruir un tejido social maltrecho por el capitalismo armado (o sea el narcotráfico), pero también por las hegemonías culturales, sedantes de rebaño, que han hecho de la cultura y de la educación no sólo una mercancía, sino armas de seducción masiva.
Bien, sigue arrancando el año en ese inacabable lunes que es el mes de enero, pero avanzamos firmes hacia la utopía, con confianza y sin azoro.

Héctor Martínez Rojas
- Héctor Martínez Rojas
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