La Inteligencia Artificial (IA) modifica los procesos de diagnóstico, monitoreo y rehabilitación en el campo de la Ingeniería Biomédica, al permitir mecanismos capaces de procesar expedientes clínicos, anticipar afecciones y adaptar tratamientos a las necesidades de cada paciente, señaló el doctor José Joaquín Azpiroz Leehan, pionero de esta disciplina en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Durante la conferencia Ingeniería Biomédica Inteligente. Cuando la IA entra al cuerpo humano, realizada en el ciclo Lunes en la Ciencia de la Unidad Iztapalapa, el académico explicó que esta herramienta es una transformación comparable al impacto que tuvieron la electrónica y la computación en la medicina.
La actividad fue organizada por la Coordinación de Extensión Universitaria de la sede universitaria.
El investigador indicó que la IA cambia la manera en que se adquieren y analizan registros fisiológicos, además de apoyar en identificación de padecimientos, diseño de terapias y personalización del cuidado sanitario.
Entre las aplicaciones actuales mencionó el reconocimiento de señales en estudios de imagenología, la estimación de complicaciones clínicas y el control adaptable en prótesis y otros dispositivos médicos. También destacó el análisis de textos especializados, lo que facilita generar soluciones relacionadas con diseño de fármacos y modelado de proteínas.
En el campo clínico, comentó que estos recursos ayudan a identificar lesiones, priorizar casos urgentes y mejorar la elaboración de informes. No obstante, precisó que su función consiste en complementar el criterio profesional y no sustituir al personal médico.
El doctor Azpiroz advirtió que incluso los modelos avanzados pueden presentar fallas, sobreestimar hallazgos o generar conclusiones incorrectas. Por ello, planteó que la medicina requiere confiabilidad, transparencia y validaciones especializadas permanentes.
“El juicio humano debe mantenerse como la referencia final”, afirmó.
El experto agregó que la IA a su vez ayuda a integrar historias clínicas, resultados de laboratorio y notas médicas para detectar patrones asociados con enfermedades o recomendaciones terapéuticas. Algunas plataformas, incluso, facilitan el análisis de muestras simples y emitir resultados desde teléfonos inteligentes.
Otro de los campos con mayor crecimiento es la medicina ajustada a cada persona, ya que el procesamiento de indicadores biológicos complejos contribuye a prever padecimientos antes de la aparición de síntomas, ajustar dosis de medicamentos y proponer cambios en hábitos de vida.
Respecto al desarrollo farmacológico, expresó que la IA acelera la evaluación de compuestos por medio de simulaciones virtuales, lo que favorece detectar posibles efectos tóxicos o fallas de eficacia antes de efectuar pruebas en condiciones reales.
Asimismo, puntualizó que los biosensores evolucionan hacia sistemas de seguimiento inteligente con dispositivos portables e implantables capaces de registrar variables bioquímicas, electrofisiológicas, térmicas y mecánicas. Estos desarrollos tecnológicos tienen aplicaciones en diabetes, afecciones cardiovasculares, trastornos neurodegenerativos, salud mental y atención neonatal.
En materia de rehabilitación, apuntó que la IA contribuye a evaluar señales de control, ajustar niveles de ayuda en tiempo real y adaptar terapias de acuerdo con la evolución de cada persona.
El investigador sostuvo que uno de los principales desafíos radica en la calidad de la información, la inconsistencia de registros médicos y las restricciones derivadas de las leyes de privacidad, factores que son capaces de generar errores o sesgos algorítmicos dentro del ámbito sanitario.
Silvia Hernández García