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El prodigioso verbo “cruzazulear”

Entre los neologismos del futbol mexicano uno que ha tenido mucho éxito lingüístico es el verbo “cruzazulear” con su locución verbal derivada “cruzazulearla”, y su adjetivo participio “cruzazuleado” (mayormente usado en femenino): propio del “Cruz Azul”, equipo del futbol mexicano fundado en 1927 que, pese a un pasado triunfal, sobre todo en la década del setenta del siglo XX (ocho campeonatos en la liga), pasó 23 años sin volver a ser campeón pero estuvo once veces a punto de serlo: once subcampeonatos (todo un récord) que le ha valido el adecuado y sarcástico mote de “el subcampeonísimo”.

Este popular vocablo, nacido en las canchas, ha cobrado un uso amplio que rebasa el ámbito futbolístico

La expresión alude a perder un partido luego de tener la victoria prácticamente asegurada.

Entre los neologismos del futbol mexicano uno que ha tenido mucho éxito lingüístico es el verbo “cruzazulear” con su locución verbal derivada “cruzazulearla”, y su adjetivo participio “cruzazuleado” (mayormente usado en femenino): propio del “Cruz Azul”, equipo del futbol mexicano fundado en 1927 que, pese a un pasado triunfal, sobre todo en la década del setenta del siglo XX (ocho campeonatos en la liga), pasó 23 años sin volver a ser campeón pero estuvo once veces a punto de serlo: once subcampeonatos (todo un récord) que le ha valido el adecuado y sarcástico mote de “el subcampeonísimo”.

“Cruzazulear” es un verbo exclusivo, y perfectamente construido, del español de México. Con carácter transitivo su modelo (y a la vez sinónimo) es sin duda el verbo “cagar” (del latín cac?re), en su segunda acepción malsonante y coloquial: “Manchar, deslucir, echar a perder algo” (Diccionario de la lengua española, Real Academia Española, DRAE). De ahí la locución verbal, también malsonante y coloquial, “cagarla”, que significa “cometer un error difícil de solucionar” (DRAE). Ejemplo: ¡Ya la cagaste, como siempre!

Siguiendo este modelo, el verbo “cruzazulear” se conjuga en el presente de indicativo de la siguiente manera: yo cruzazuleo, tú cruzazuleas, él cruzazulea, nosotros cruzazuleamos, ustedes cruzazulean, ellos cruzazulean, pero con mucha mayor precisión, y necesidad enfática, la locución verbal se impone en el uso de la siguiente manera, en el mismo presente de indicativo: yo la cruzazuleo, tú la cruzazuleas, él la cruzazulea, nosotros la cruzazuleamos, ustedes la cruzazulean, ellos la cruzazulean.

En todos los demás tiempos y modos el verbo “cruzazulear” y la locución verbal “cruzazulearla” se adaptan perfectamente a las conjugaciones de “cagar” y “cagarla”. Ejemplos: ¡No vayas a cagarla!: ¡No vayas a cruzazulearla!; ¡Fueron ustedes quienes la cagaron!: ¡/i>Fueron ustedes quienes la cruzazulearon! Equivale a decir ¡No vayas a hacer el papelón! y ¡Fueron ustedes quienes hicieron el papelón!

Otro sinónimo que también se acomoda a la locución verbal “cruzazulearla” es “pendejearla”, derivada del verbo “pendejear”, americanismo que significa, de acuerdo con el DRAE, “hacer o decir necedades o tonterías”, y, de acuerdo con el Diccionario breve de mexicanismosv, de Guido Gómez de Silva, “proceder como un tonto”, definición perfecta si tomamos en cuenta que tres sinónimos del adjetivo y sustantivo “pendejo” son “tonto”, “bobo” e “inepto”. De ahí que una “pendejada” sea definida como el “dicho o acción propios de un pendejo”. Para que ya no nos sorprenda nada del Diccionario de mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua (AML), la locución “pendejearla” no está incluida en ese rimero que sí incluye, en cambio (sin mayor explicación de su sentido irónico y sarcástico), el adjetivo “pensador” como equivalente de “pendejo”. Ejemplo: ¡No seas “pensador”! Con bastante lógica, un internauta argumenta que “pendejearla y admitirlo es saber que te equivocaste”, a diferencia de “ser pendejo y nunca reconocer equivocación alguna”.

Mitad en broma, mitad en serio, ya hubo la propuesta de legitimar, al menos en el español de México, el verbo “cruzazulear” con las siguientes acepciones: “Ganar continuamente para después, a la hora buena, perderlo todo por un error; perder con torpeza sorprendente; estar cerca, muy cerca de un título o de un campeonato sin conseguirlo”. A ello se añade una acepción del sentido figurado que rebasa el ámbito futbolístico (y especialmente del futbol mexicano) y se inscribe en la psicología individual y de masas, en cualquier tarea o desempeño de algo en que se fracasa cuando lo impensable era fracasar: “boicotearse (uso pronominal de boicotear) cuando se está cerca del éxito, y echarlo todo a perder”. Si el verbo transitivo “boicotear” (del inglés boycott) significa, en su segunda acepción del diccionario académico, “impedir o entorpecer la realización de un acto o de un proceso”, la forma pronominal del verbo (no admitida por cierto por la Real Academia Española) significa aplicar en uno mismo, por torpeza o excesiva confianza, el boicot. A esto se le conoce como “cruzazulear” y “cruzazulearla”, que es lo mismo que “boicotearse”.

Pero, ¡sorprendentemente!, el Diccionario de mexicanismos, de la Academia Mexicana de la Lengua (2010), que incluyó en sus páginas cientos de barbaridades que nadie en su sano juicio llamaría “mexicanismos”, omitió el mexicanísimo verbo “cruzazulear”, con lo cual, sin duda, la cruzazuleó de lo lindo, porque en ese rimero hay tal cantidad de cosas (incluidas invenciones) ¡con un solo registro en Google o con ninguno!, que el hecho de omitir “cruzazulear” y “cruzazulerala” es para sentir, al menos, un poco de pena. La Real Academia Española tiene el verbo “cruzazulear” en su observatorio de palabras, y la AML casi diez años después de la publicación de su diccionario, lo definió del siguiente modo en su sección de respuestas al público #AMLconsulta: “El verbo cruzazulear es un neologismo del español de México que alude a la acción de perder un partido luego de tener la victoria prácticamente asegurada. Tal ha sido el impacto de esta voz en nuestro país que actualmente se utiliza en ámbitos ajenos al deportivo”.

Torpeza que lleva al desastre
En efecto, más allá del futbol, en el sentido figurado y en cualquier ámbito, “cruzazulear” y “cruzazulearla” significan realizar algo de manera muy torpe, con consecuencias desastrosas. Así, los internautas dijeron y escribieron, en su momento, que, al invitar a Donald Trump a la residencia oficial del gobierno mexicano, el presidente “Enrique Peña Nieto la cruzazuleó otra vez” (“otra vez” porque la percepción, a partir de sus acciones, es que “Peña Nieto la cruzazulea siempre”). Posteriormente, en 2018, leímos que “Ana Bárbara canta el himno nacional y la cruzazulea”; en julio de 2023 “Xóchitl Gálvez advierte: no la debo cruzazulear”, y en octubre: “Sheinbaum la cruzazulea: no llenó el Azul”.

Van aquí más ejemplos periodísticos de este verbo y de su participio, así como de su locución verbal que, aunque no estén admitidos en ningún diccionario, difícilmente desaparecerán del español hablado y escrito en México: “Cruzazulear, entre el diván y la lingüística”, “la Máquina la volvió a cruzazulear”, “Guillermo Ochoa la vuelve a cruzazulear”, “la Máquina no se cansa de cruzazulearla”, “Erick Gutiérrez salvó a México de cruzazulearla”, “el Gato Silva se muestra indiferente tras cruzazulearla”, “se burlan del América al cruzazulearla con ¡Cruz Azul!”, “Leicester no quiere volver a cruzazulearla”, “Barcelona estuvo a punto de cruzazulearla”, “Rosenborg la cruzazuleó en la Champions”, “Sporting de Lisboa la cruzazuleó ante el Madrid”, “Rommel Pacheco la cruzazuleó en Río 2016”, “Haruki Murakami la cruzazuleó”, “Chicharito tenía para empatar el partido y la cruzazuleó”, “¡la cruzazulearon otra vez!”, “atletas mexicanos que la cruzazulearon en Río 2016”, “las Chivas la cruzazulearon frente a Pachuca”, “los Indios de Cleveland llevaban ventaja de 3-1 en la serie y la cruzazulearon”, “la cruzazuleada más grande de la historia”, “Tomás Boy renuncia tras cruzazuleada”, “otra cruzazuleada del Cruz Azul”, “la cruzazulean y nadie lo puede creer”, “¡otra cruzazuleada de Peña Nieto!”, etcétera.

Para tener una idea del amplio uso del prodigioso verbo “cruzazulear” y sus derivados debemos saber que el motor de búsqueda de Google registra 53 mil resultados de “cruzazuleada”; 19 mil 800 de “cruzazulear”; 19 mil de “cruzazuleó”; 13 mil de “la cruzazuleó”; 7 mil 530 de “cruzazulea”; 6 mil 830 de “cruzazulearla” y 5 mil 210 de “cruzazulearon”.

Juan Domingo Argüelles, poeta, ensayista y promotor de la lectura en México
Juan Domingo Argüelles
Poeta, ensayista y lexicógrafo · Medalla Wikaráame al Mérito Literario 2025 | Web |  + posts

Poeta, ensayista, lexicógrafo y editor; también divulgador y promotor de la lectura. Es autor de "¡No valga la redundancia!" (2021), "El vicio de leer" (2022), "Más malas lenguas" (2023) y "Epitafios" (2024). Ha recibido el Reconocimiento Universitario de Fomento a la Lectura (2019), así como distinciones del INAH y del Gobierno de Quintana Roo (2024), y la Medalla Wikaráame al Mérito Literario en las Lenguas de América (2025).

Columna Campus: "Fabulaciones"

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