Esta música popular registra y difunde los sucesos relevantes con un alcance con el que muchos comunicadores solo sueñan
Más de una vez he abordado en estas páginas el tema del corrido mexicano, pero ahora lo hago desde otra perspectiva para ayudar a comprender, así sea mínimamente, a quienes todavía no entienden que este género poético y musical, surgió con un propósito informativo, periodístico, en un tiempo en el que sus escuchas eran, en su gran mayoría, analfabetos. El corrido mexicano nace como la crónica periodística oral que da cuenta a la concurrencia de las buenas y, sobre todo, malas nuevas de las que esa audiencia no podía enterarse por medio de la lectura y, en particular, de los periódicos.
Nace el corrido mexicano, ya como tal, es decir, como crónica periodística oral, “en el último cuarto del siglo XIX, cuando se cantan las hazañas de algunos rebeldes al gobierno porfirista”, tal como lo documenta Vicente T. Mendoza en su ya clásica antología El corrido mexicano, publicada el 18 de agosto de 1954 en la colección Letras Mexicanas (número 15) del Fondo de Cultura Económica, cuando esta editorial era más que respetable y no lo que es hoy: una ruina, en manos de la ideología y la demagogia.
De modo que sirvan también estas líneas para celebrar el 70 aniversario de dicha obra emblemática de Vicente T. Mendoza, en cuyas páginas sostiene que el corrido mexicano “es propiamente el principio de la épica en que se subraya y se hace énfasis en la valentía de los protagonistas y su desprecio a la vida”. Para decirlo con palabras del corrido de Valentín Mancera: “No llore, madre adorada, / más vale morir peleando / que correr de la Acordada”.
Cuando en México se habla de crónica periodística suele omitirse, por ignorancia y en nombre del “buen gusto” (¡buen gusto: cuántos crímenes se cometen en tu nombre!), al corrido que es, sin duda, el origen de la crónica mexicana que, en un principio, ni siquiera exigía el acompañamiento de instrumentos musicales para acompañarlo de melodía.
En El folklore literario y musical de México (1929), el periodista y poeta guanajuatense Rubén M. Campos, pone las cosas en su sitio: “La loa más netamente mexicana, representativa de nuestro folklore, es el corrido popular. Asume todas las formas y comprende todos los géneros, desde el amatorio hasta el humorístico, y usa desde el verso octosílabo hasta el alejandrino. No le hace falta la música para narrar cuanto ha sucedido, bien que haya sido hace años o que haya ocurrido ayer, aunque lo más usual es que el corrido se apodere inmediatamente de la última nota sensacional. Un valedor con una guitarra o con un arpa, o apareado con una cantadora a la que hace ‘voz segunda’ o con un compañero, que también canta y se acompaña en un bajo de armonía, aparece en una esquina sin motivo previo, a solicitar la atención pública, por medio de una copla precursora de un corrido; o surge en el extremo de una tienda, o pulquería o carnicería, o en un puesto de verbena, o en el fondo de un fonducho, o en el tianguis hebdomadario de cualquier pueblo, o en plena fiesta patria, y al punto un centenar de personas ha rodeado al aedo y escucha sorprendido y regocijado las bribonadas de un pícaro, al que la policía no puede echar el guante; o pensativo y triste oye relatar las hazañas de un bandido al que su reciente muerte trágica ha dado la inmortalidad popular”.
Así nace el corrido mexicano. ¿Y acaso a Rubén M. Campos le sorprendía, en 1929, que un bandolero, que un bandido, asesinado o imposible de apresar por un gobierno, también bandido, se convirtiera en héroe de la gente? Por supuesto que no; porque, como bien escribe el autor de El folklore literario y musical de México, “el bandido es el semidiós de la plebe, porque es el vengador del agravio y de la afrenta sin saldar desde el encomendero”; y añade: “el bandido pierde ante los ojos de la plebe todos los estigmas de su vida, y lo mira con el estremecimiento de placer que le da el salto del tigre sobre la gacela”.
Este héroe o antihéroe, en el corrido actual (especialmente en el bélico), ha acentuado su carácter justiciero, ante los oídos de los escuchas, porque éstos saben perfectamente, para decirlo con palabras literales de un corrido de 2023, que se vive (¡mientras se viva!) en medio de dos esquinas en las que se encuentran, por un lado, la “mafia legal”, y por el otro, la “mafia ilegal” y que, no pocas veces, ambas mafias establecen acuerdos en los que quien menos importa es el peatón. Por eso la mafia legal es más impopular, ¡desde los orígenes del corrido mexicano!, que la mafia ilegal. El bandido es, por antonomasia, el malo, en tanto que el gobierno es su opositor (el bueno), que debería proteger la vida de los ciudadanos, pero que deja de hacerlo no sólo por omisión, sino muchas veces también por complicidad con el malo.
Arte relevante y eficaz
Un ejemplo de esto es el reciente corrido chiapaneco “Hasta cuándo, Chiapas”, interpretado por el poco conocido, hasta ahora, Grupo Torrenciado, de Comitán. El video oficial de YouTube está en el enlace https://youtu.be/HZs0Q8qunXw y tiene como epígrafe sobre la fotografía de la actual presidenta de México la más que conocida frase: “No pasa nada. Todo es un montaje”. Y el introito no puede ser más directo: el fragmento del video de la conferencia mañanera del 12 de julio de 2023 en el que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador miente con su habitual verborrea: “de todo lo que está sucediendo en Chiapas, los datos que tenemos indican que no existe una situación de descontrol, de violencia en Chiapas; es de los estados con menos incidencia delictiva en el país”.
Confrontando esos datos, el Grupo Torrenciado se arranca con el corrido, cuya letra y cuya melodía son sencillas, pero más que eficaces en su carácter de crónica periodística: “Hasta cuándo / se va a acabar esta guerra, / hasta cuándo /dejarán libres mis tierras. / Ya los carteles /se disputan territorio. / Nuestro gobierno, /sólo escucha y se hace el sordo, / y el presidente / ya nos ha dejado solos”.
Lo que sigue, luego de esta entrada demoledora, es la crónica periodística que algunos no quieren escribir y que otros se niegan a admitir como cierta (porque siempre tienen otros datos): “Acá por Chiapas / la crisis está muy dura. / Los gobernantes / sólo miran y no ayudan. / No pasa nada / y que sólo es un montaje, / que está tranquilo / y que disfruten el paisaje, / y el que no quiera, /vaya y agarre su equipaje. // Ya nos cansamos / y ya estamos muy unidos, / y, como pueblo, / sólo la paz les exigimos; / trabajen chueco y ya déjennos tranquilos, / y que respeten el lugar donde vivimos. // Los desplazados / se miran por donde quiera, / porque los grupos / por los pueblos se pelean. / Las carreteras / ya muy poco se transitan, / y los lugares / han quedado sin visitas. / Es el temor / de que nos quiten ya la vida”.
Y el desenlace no puede ser más eficaz dentro del género de la crónica periodística: “La prensa dice, / pero el presi nada hace, / y los recursos / casi están por acabarse. /Los alimentos / escasean en donde sea, / y personas / desaparecen por do quiera. // Es un terror / que se vive por estas tierras. /Sólo le pido / a mi Dios que nos proteja, / porque todo esto / sólo pánico refleja. // Se hizo costumbre / el sonido de los balazos, / y es que al final / no funcionaron los abrazos”.
¿Cuántas crónicas periodísticas tienen la eficacia informativa de este corrido? No muchas, por cierto. Y, respecto de la forma literaria, salvo algunos yerros, el acordeonista y el vocalista del Grupo Torrenciado unieron muy bien sus talentos para combinar métricas de pentasílabos y octosílabos muchísimo mejor que algunos poetas “cultos” que no saben medir un verso. Y, si después de esto, se sigue sin comprender la importancia del corrido, no es sólo porque a los negacionistas les falte calle, sino porque también les falta coco.

Juan Domingo Argüelles
Poeta, ensayista, lexicógrafo y editor; también divulgador y promotor de la lectura. Es autor de "¡No valga la redundancia!" (2021), "El vicio de leer" (2022), "Más malas lenguas" (2023) y "Epitafios" (2024). Ha recibido el Reconocimiento Universitario de Fomento a la Lectura (2019), así como distinciones del INAH y del Gobierno de Quintana Roo (2024), y la Medalla Wikaráame al Mérito Literario en las Lenguas de América (2025).
Columna Campus: "Fabulaciones"
- Juan Domingo Argüelles
- Juan Domingo Argüelles
- Juan Domingo Argüelles
- Juan Domingo Argüelles