De origen indígena, soldado y poeta, Ignacio Manuel Altamirano esgrimió la espada y la pluma fue impulsor de la literatura moderna mexicana y de la educación.
“Aquellos que creen haber hecho todo en favor del pueblo… su hoja de servicios está incompleta si no cuentan en ella con una página en que consten los servicios que han prestado a la instrucción del pueblo”, subrayó categóricamente -en 1870- el maestro Ignacio Manuel Altamirano en un evento encabezado por el expresidente Benito Juárez.
Un 13 de febrero de 1893 falleció en San Remo, Italia, el escritor, diplomático, maestro, político y magistrado indígena Ignacio Manuel Altamirano. Desde 1940, el Estado mexicano entrega la condecoración “Maestro Altamirano” a los docentes con 40 o más años de servicio.
Altamirano impulsó la fundación de la Escuela Nacional de Maestros y sentó las bases para la gratuidad de la educación primaria. “La educación del pueblo, mi ideal querido; la afirmación de la Democracia, mi fe política; mi culto eterno”, decía este prócer de la patria.
“La más grande de las obligaciones que el espíritu de la Democracia impone a los gobernantes… es la de fomentar la instrucción del pueblo”. Sin educación, el pueblo es esclavo; con educación, puede ser libre. Ese fue el pensamiento preponderante del autor de Navidad en las montañas.
De Tixtla a Italia
Indígena de cuna humilde, pudo acceder, por oposición, a una beca y cursar estudios superiores en el Instituto de Ciencias y Artes de Toluca, gracias a las leyes impulsadas por su tocayo, el nigromante Ignacio Ramírez. “Yo también soy hijo de la beneficencia pública”, reconoció en un discurso en 1881 ante estudiantes de la entonces Escuela Industrial de Huérfanos.
Nació en Tixtla, Guerrero, en 1834 y falleció en misión diplomática en San Remo, Italia, en 1893. Fue maestro de maestros. La despedida de sus alumnos en la estación de tren rumbo a Veracruz, según relata el maestro Gregorio Torres Quintero, fue por demás emotiva.
El 14 de febrero de 1903, ante estudiantes normalistas, Torres Quintero dijo sobre el maestro Altamirano:
“¡Maestro, tus discípulos guardan tu bendito recuerdo dentro del corazón! […] esa noble existencia que es un ejemplo y una enseñanza para los hombres de todas las razas, para los hombres de todos los pueblos, que buscan en las asperezas del camino esas señales, esos monumentos que dejan a su paso los seres superiores y que sirven de guía, como luz brillante a los anhelos de la humanidad”.
El vencido indomable
De origen indígena, soldado y poeta, durante la Guerra de Reforma esgrimió la espada y la pluma. Impulsó la literatura mexicana como medio de enseñanza pública y fue mentor de dos generaciones de escritores. Algunos críticos datan con Altamirano el nacimiento de la literatura moderna mexicana.
Enfrentó y superó cada obstáculo en su camino. Uno de sus alumnos, el maestro Gregorio Torres Quintero, decía de él: “Esa raza de bronce encierra nobles gérmenes de supervivencia inaudita que resisten, como ciertos microorganismos, la acción de todos los agentes de destrucción y muerte empleados en su mal”.
Y continúa: “Todo hasta hoy ha concurrido al adormecimiento físico, intelectual y moral de la raza indígena; pero ella ha protestado de cuando en cuando produciendo hombres que no solo alcanzan el nivel de la común intelectualidad, sino que han surgido como notabilidades en las letras, en las ciencias y en la política”.
“Una protesta de esas es la que brilla en la aureola del Sr. Altamirano, ilustre florescencia de la raza indígena”, remata Torres Quintero. Como sabemos, El vencido indomable es el mote que Octavio Paz utiliza al prologar el libro Las enseñanzas de don Juan, ese indio yaqui que revolucionó los años sesenta.
El pensamiento maestro de Altamirano
Tres botones de muestra:
1881, a los normalistas de Puebla: “Vuestra recompensa no será una vana satisfacción, sino la gloria de haber hecho a vuestro pueblo próspero y feliz; será el orgullo de la Historia, será, por último, la aprobación íntima de la conciencia, precursora de las bendiciones de la prosperidad”.
1892, Escuela Nacional de Ciegos: “La ciencia dice que la ceguera más espantosa no es la física, sino la moral; el ignorante está debajo del ciego instruido. No enseñar, no educar, es preparar esclavos en la ergástula, es matar a la República”.
5 de febrero de 1882, Puebla: “Si el sufragio popular es la base del sistema representativo democrático, la instrucción pública es el único medio eficaz de hacerlo práctico sinceramente, de consolidarlo en el espíritu del pueblo y de encaminarlo hacia el bien y hacia la prosperidad”.
Murió sin hijos, pero su legado engendró al México moderno. Sembró lo que otros cosecharon. Enseñó que el arte y la literatura es un medio ideal para educar entreteniendo.
Desde aquí, este inacabado homenaje al insigne mentor, faro y guía, que con su ardiente fervor elevó al hombre por encima de toda adversidad, demócrata y patriota: maestro Ignacio Manuel Altamirano.

Héctor Martínez Rojas
- Héctor Martínez Rojas
- Héctor Martínez Rojas
- Héctor Martínez Rojas
- Héctor Martínez Rojas