La conferencia presidencial del pasado jueves parece haber sido fructífera en educación superior, ciencia y tecnología. En una jornada de casi dos horas se abordaron más de una docena de temas en torno a la fabricación de drones, la producción de semiconductores y el lanzamiento de un satélite mexicano. Casi al final, una pregunta de los reporteros motivó una sorpresiva respuesta de la Presidenta Sheinbaum. Dicha pregunta fue relativa a tres académicas pertenecientes a la Red ProCiencia que “están teniendo muchos problemas” relacionados con las necesidades de quienes trabajan en ciencia básica, incluyendo uno muy específico, como lo es el de las aduanas.
La Presidenta sugirió que fueran atendidas por la Dra. Rosaura Ruiz, titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. Pero agregó: “Aumentamos en 7 mil millones el presupuesto para ciencias y humanidades este año, de algunos ahorros que hicimos de otros lados y (que) van a permitir otros proyectos”. Y, sin hacer pausa, vino la sorpresa: “les adelanto uno bien bonito”. Se refería a los académicos, quienes, trabajando en actividades científicas fuera del país, “no quieren regresar (por diversas circunstancias), pero que quieren seguir teniendo relación con México”. En resumen: se trata de una propuesta para establecer y mantener vínculos con ese tipo de personal para “que puedan dar clases a distancia, que dirijan una tesis, que incluso puedan venir una vez al año”.
A lo anterior, la Presidenta agregó dos ideas: aunque “se están ampliando los recursos para investigación, ese (proyecto “bien bonito”) tiene muy poquito recurso, no se requiere mucho, es más bien la acción que tenemos que llevar a cabo”. Ya en un tono menos coloquial, la Presidenta resumió el propósito de esa iniciativa: se abrirá un programa especial para que la diáspora (los científicos mexicanos en el extranjero) se incorpore a diversas actividades académicas en las instituciones del país. También le encomendó a la Dra. Ruiz el programa que se presentará próximamente.
Frente a todo eso, la intención de contar con talento mexicano radicado en el exterior se enfrenta con dos situaciones contradictorias. La primera, relacionada con la producción de equipos de cómputo por parte de México y su exportación en el primer trimestre del año, la cual asciende a 35 mil millones de dólares; dato fantástico, ya que implica un incremento de 165 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior (K. Suárez, El País / México, 17 de mayo). La segunda, asociada al capital humano pues “63 por ciento de los empleadores aseguran no encontrar el talento necesario”. Aunado a ello, más de la mitad de la fuerza laboral del país (55 por ciento) se ubica en la economía informal (I. Cedeño, Excelsior, 17 de mayo).
Las anteriores circunstancias evidencian que una iniciativa como la anunciada por la Presidenta resulta muy pertinente, tanto para fortalecer ese creciente mercado de exportación de equipo, como también para incrementar la formación de capital humano especializado –absolutamente indispensable– para los nuevos desarrollos tecnológicos.
Comentarios:
• No parece que instancia oficial alguna ofrezca números confiables sobre el número de personal científico o académico de elevado nivel residiendo en el extranjero. Hay quien afirma que se supera fácilmente la cantidad de integrantes del Sistema Nacional de Investigadores (44 mil). La Red Global Mx, administrada por la Secretaría de Relaciones Exteriores, informa que tiene 6 mil 500 afiliados, así como que estos se encuentran residiendo en Estados Unidos, España y Francia, principalmente.
• Ante la hostilidad gubernamental del vecino país hacia varias de las universidades y centros de investigación, gobiernos como China y España han iniciado programas de atracción de connacionales de perfil científico residiendo en aquel país. Posiblemente sea el momento de reactivar el antiguo Programa de Repatriación (establecido por el Conacyt desde 1991), el mismo que estuvo funcionando hasta años recientes (datos de 1991-2013 ofrecen el número de 5 mil repatriados). Sería un complemento indispensable a lo que ahora ha anunciado la Presidenta.
• Recursos financieros. Como siempre, y en un lapso que se extiende ya a una década, se han venido reduciendo los presupuestos en el sector de ciencia y tecnología. A lo más, en ciertos años fiscales, la SHCP lo ha dotado de proporciones similares a las de la inflación. Empero, en términos reales (precios constantes), el sector dispone de menos recursos que un decenio atrás, no obstante los 7 mil millones extraordinarios asignados para este 2026.

Carlos Pallán Figueroa
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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