La inteligencia artificial se establece como “una herramienta que permite automatizar procesos industriales, administrativos, sociales, de la vida cotidiana y de muchos otros sectores”.
Dichos procesos son repetitivos, largos y con muchas posibilidades de error si los realiza una persona, por lo que esta herramienta apunta más allá de ser una tarea de automatización.
Así lo plantea Dora Luz Almanza Ojeda, profesora-investigadora adscrita al Departamento de Ingeniería Electrónica, en la División de Ingenierías del Campus Irapuato-Salamanca de la Universidad de Guanajuato (UG).
En entrevista con Campus, detalla que la inteligencia artificial añade a estos procesos la realización de estimaciones, predicciones y la toma de decisiones analizando una gran cantidad de información que antes no era posible procesar.
“En este contexto, el uso de la inteligencia artificial permite acelerar producciones y procesos, mejorar la toma de decisiones, estimar riesgos, prevenir fallas en los sistemas y proponer incluso soluciones a las problemáticas de fallo”, dice.
Esto conlleva, agrega, a priorizar “la continuidad y la eficiencia de los procesos de cualquier giro”.
Listos para el desafío
Para Almanza Ojeda, quien es doctora en Sistemas Informáticos y Sistemas Integrados por la Universidad de Toulouse III: Paul Sabatier, en Toulouse, Francia, “el desarrollo tecnológico requiere estas herramientas para garantizar una alta competitividad frente a filiales internacionales similares que sí ofrecen servicios de inteligencia artificial para mejorar su producción.
“Por ello, el desarrollo tecnológico de un país sí se ve influido, modificado y mejorado por la inteligencia artificial, por ser una tendencia a la que muchos procesos se están incorporando y que, de otra manera, dejarían de ser competitivos a nivel global”, apunta.
En ese sentido, si bien algunas instituciones han avanzado en la integración de nuevas tecnologías y recursos de inteligencia artificial, son muy pocas en comparación con el resto del país.
“Podemos decir que las instituciones se encuentran en un nivel principiante, con aún muchos compromisos en infraestructura, capacitación y adaptación de aulas, para realmente aprovechar todas las herramientas a las que pueden acceder y mejorar la vida de sus miembros.
“Las capacitaciones, los accesos a plataformas y recursos que proveen los servicios basados en inteligencia artificial, como los </>chats, las plataformas de servicios para el procesamiento y el almacenamiento de datos, y la puesta en marcha de servicios a través de la nube, forman parte de las herramientas básicas que las instituciones de educación superior deben proporcionar para el aprendizaje y el manejo de tecnologías basadas en inteligencia artificial y así ser competitivas a nivel mundial”, enfatiza la investigadora.
Contribución a tope
Al hablar de cómo puede mejorar la inteligencia artificial la toma de decisiones y los procesos al interior de las instituciones de educación superior, Almanza Ojeda dice que, como “los diferentes procesos que se llevan a cabo en una IES generan o recopilan datos, en el momento en que se tiene acceso a estos, esa es la entrada a diferentes modelos de inteligencia artificial que permiten hacer todo tipo de estadísticas y análisis”.
Sin embargo, añade la investigadora, quien es coordinadora de la carrera en Ingeniería de Datos e Inteligencia Artificial, “agregan la posibilidad de estimar y predecir conductas relevantes en los procesos, generar estrategias de solución o advertencia ante el comportamiento de los datos de entrada.
“Además, es posible realizar una comparativa exhaustiva para monitorear el comportamiento de un indicador o de una variable a lo largo del tiempo y así lograr que la estimación y la propuesta de solución sean aún más acertadas”, apunta.
Actualmente, dice Almanza Ojeda, en muchas instituciones estas tareas “se realizan de forma semiautomática con ayuda de software programable, pero este no permite realizar un análisis que tome en cuenta toda la información a lo largo del tiempo, porque suele ser mucho por procesar
“O en su defecto, solo una persona puede realizar este tipo de análisis, lo que limita la aceleración de los resultados en todos los procesos. Generar las gráficas, estadísticas y predicciones correctas permite concentrar los esfuerzos en una toma de decisiones asertiva y fundamentada”, enfatiza.
Destacar ventajas
Bajo este esquema, comenta Almanza Ojeda, quien es </>Senior Member del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEE), el desarrollo de estas nuevas tecnologías ha afectado a las instituciones de educación superior.
“Ahora encontramos alumnos que ya no se interesan por aprender alguna estrategia, sea en matemáticas, en leyes, en administración, en todas las disciplinas, porque saben que una interfaz de chat les contestará completa y, en la mayoría de los casos, correctamente, sus preguntas o tareas que estén por entregar.
“Entonces, ¿qué sentido van a tener las clases en el aula frente al profesor, si finalmente puedo no asistir y completar las asignaciones, prácticas y casos de estudio a través de estos entornos? Eso es lo que se preguntan muchos, desafortunadamente, los alumnos universitarios”, apunta.
Por ello, esta realidad de las universidades “se debió principalmente al desconocimiento de los docentes, al alcance que les permiten estos chats basados en inteligencia artificial y a la falta de regulación y de códigos de uso de estas herramientas.
“Lo que complica este panorama es que no se puede prohibir a los estudiantes el uso de estas herramientas, al contrario, son un gran auxiliar para complementar y enriquecer los temas vistos en las aulas”.
Sin embargo, enfatiza Almanza Ojeda, “hasta donde sea posible, son un complemento y no una dependencia, ya que sin estas herramientas no podrían entender o incluso aprobar un curso.
“Por otra parte, el uso de herramientas de IA en las IES plantea otra situación delicada y debatible: ¿a quién pertenece la autoría de proyectos, tareas, composiciones, etc. que fueron asignados a los estudiantes y que se apoyaron notablemente en las herramientas de IA para realizarlos?
“A pesar de que se tiene todo un marco legal y de propiedad definido por las empresas que proveen los servicios de chats inteligentes, las IES tienen el derecho y la responsabilidad de generar su propio código de ética para el uso de estas herramientas, el cual se encuentre dentro del marco normativo institucional y que reconozca lo que puede ser atribuido al usuario, pues finalmente, según el tipo de entrada a estas aplicaciones, esa será la información que entregue”, apunta.
Sin embargo, finaliza, “el equilibrio en el uso de la IA sigue obstaculizando el avance e incorporación de las tecnologías de forma completa y responsable en las IES”.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres
- Carlos Reyes
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