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Destaca investigadora de la Unison diferencias entre el estrés laboral y el síndrome de burnout

Las dos condiciones suelen confundirse pero tienen síntomas, consecuencias y tratamientos distintos

El personal de enfermería y trabajadores de organizaciones dedicadas a la atención son quienes principalmente sufren el síndrome de burnout, una condición que habitualmente se confunde con el estrés laboral pero no debe ser así, pues ambas tienen síntomas, consecuencias y tratamientos distintos, comentó Margarita López Meza.

Como parte de la conferencia Salud mental en el trabajo, síndrome de burnout, la enfermera compartió las principales diferencias conceptuales entre estrés y burnout, así como estrategias de solución de este síndrome que puede llegar a causar alteraciones físicas y psicológicas a la salud, de ahí la importancia de abordar el tema de la salud laboral.

Si bien la actividad laboral permite al ser humano tener un sentido de pertenencia e identidad, también puede ser fuente de insatisfacción; por lo que el área de salud laboral está enfocada a promover la salud de los trabajadores y controlar accidentes y enfermedades mediante el mejoramiento de las condiciones de trabajo, explicó.

Añadió que el estrés es una respuesta a una perturbación externa que impacta el equilibrio físico y emocional de cada persona, es una experiencia emocional molesta acompañada de cambios bioquímicos, fisiológicos y conductuales predecibles, pero además es la reacción que permite al ser humano estar en constante e incluso ayuda a la supervivencia.

El caso del estrés laboral surge a partir de las exigencias laborales hacia el trabajador y su adaptación a éstas, así como el contexto de la empresa o institución donde se desarrollan las actividades; también hay factores asociados al estrés laboral que no sólo tiene que ver con el trabajador por su no adaptación, sino también con la organización laboral, como mal liderazgo o acoso.

López Meza abundó que, por otra parte, el síndrome de burnout es un proceso paulatino mediante el cual las personas pierden el interés en el trabajo, el sentido de responsabilidad e, incluso, pueden llegar a profundas depresiones y, por consecuencia, a la muerte, siendo ésta una de las primeras conceptualizaciones.

Asimismo, con el paso del tiempo y la investigación en el tema, la definición evolucionó hacia una patología producto de la interacción del individuo en determinadas condiciones nocivas del trabajo; se trata de una respuesta al estrés laboral crónico generado por actitudes y sentimientos negativos hacia las personas con las que se trabaja y hacia el rol profesional, y ocurre principalmente en profesionales de la salud o de organizaciones de servicio, precisó.

En el síndrome de burnout es posible ubicar tres dimensiones: cansancio y agotamiento emocional, que es el intento del trabajador por cambiar las condiciones laborales que lo estresan, pero al no lograrlo, hay una pérdida progresiva de energía, desgaste, fatiga, falta de entusiasmo, desmotivación en general y sensación de bajo rendimiento laboral, añadió.

Otra dimensión es la despersonalización: esta parte es el núcleo de dicho síndrome burnout, pues debido a la sensación de fracaso y de no poder modificar la situación estresante, la persona ya no tiene interés por las personas con quienes laboran ni de protegerse de la situación estresante, se llena de sentimientos de impotencia, es indiferente y está emocionalmente distante de sus compañeros de trabajo y usuarios del servicio.

Una más es el abandono de la realización personal: este aspecto aparece cuando se pierde el valor total que tenía al trabajo, hay una constante valoración negativa de uno mismo, así como sensación de incapacidad técnica o de conocimientos.

Abundó que el burnout se puede identificar a través de conductas como llegar tarde frecuentemente, faltas injustificadas, pretextos para seguir faltando, abuso de sustancias como café, tabaco, alcohol, cambios bruscos de humor, incapacidad de vivir de manera relajada, comportamiento de alto riesgo, agresivo, sentimientos de aburrimiento, apatía, ironía, se burla de lo que le pasa a los demás, y aumento de problemas con la pareja y familiares, por citar algunos, destacó.

Para enfrentar el síndrome de burnout existen alternativas individuales que constan en el entrenamiento de solución de problemas y asertividad; a nivel grupal es importante conformar un buen equipo de trabajo, pues ello brinda apoyo emocional, y a nivel organizacional, crear perfiles de enfermería adecuados a las necesidades del servicio y perfil del trabajador.

Lin Mendivil Alvarado

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