Carlos Fuentes, educador/ I

El visionario escritor nos legó una serie de conferencias escritas en donde la educación ocupa un lugar central

Entre las varias facetas del escritor Carlos Fuentes es poco mencionada su obra como ensayista en el tema educativo. Este 15 de mayo en que se han cumplido 10 años de su fallecimiento, resulta importante hacer una referencia a esa actividad plasmada en varios libros y en muchas conferencias. Todo esto se aúna a sus tareas de docencia desempeñadas en varias de las universidades más prestigiadas de Estados Unidos (Harvard, Columbia, Princeton, Brown, Darmouth).

La vastísima obra de Fuentes (56 libros publicados en los géneros de cuento, novela y ensayo) sólo se explica a partir de una férrea disciplina de por vida, no obstante la envidiable bohemia o displicencia con que supo combinar el oficio literario. Allí están, como muestra, los ambientes nocturnos de la Ciudad de México en La Región Más Transparente y en el guion de Los Caifanes. Pero, aparte de esos 56 libros se cuentan las 210 conferencias escritas que se conservan en la biblioteca de su casa de San Jerónimo, entre ellas un buen número dedicado a la educación.

Un tema recurrente en todos esos escritos, referidos ya al siglo XXI, es un silogismo donde la educación ocupa el lugar central. De acuerdo con éste, y presentado sintéticamente, su enunciado sería el siguiente: “La educación es la base del conocimiento, el conocimiento base de
la información, y la información base del desarrollo técnico e industrial”. Con apoyo en Alvin Toeffler y su influyente libro premonitorio de inicios de la década del setenta (El Shock del Futuro), Fuentes reitera que las sociedades han pasado, o lo están haciendo, por tres etapas u “olas”. La primera que significó dejar atrás el nomadismo para que sobreviniera la agricultura; la segunda que abrió paso a la revolución industrial (en el siglo XVIII); y la tercera, en la que se transita hacia la información, etapa en la cual, con diversas modalidades, se ha ingresado con mucho ímpetu en lo que va del siglo.

De allí que la educación moderna tenga como sustento, precisamente, a la información y ésta haya devenido en el motor del actual desarrollo, tal como en épocas más recientes lo ha constatado Peter Drucker. Así, conocimiento e información, finalmente producto de la educación, resultan esenciales para la productividad. Las diferentes ramas de la producción y servicios se fundamentan en la información y el conocimiento. Refiriéndose a los países, Fuentes resume: “los ricos de antaño producían acero. Los ricos de hogaño producen equipos electrónicos”. Agrega el autor que, referido a personas o empresas, los Krupp, Manchester y Carnegie, han sido reemplazados por Bill Gates, Sony y Sillicon Valley.

En resumidas cuentas: “La educación se ha convertido en la base de la productividad… el crecimiento económico depende de la calidad de la información y ésta de la calidad de la educación”. La producción de información es más importante económicamente que la correspondiente a la producción de bienes materiales.

Todo esto explica que a la educación se le otorgue una importancia primordial como acción del Estado. Ésta, particularmente la pública, tiene como objetivo esencial el de formar “ciudadanos útiles, alfabetizados, mejor preparados para atender todas las opciones del trabajo nacional, desde la agricultura y las artesanías hasta la tecnología y la informática”. En el caso de México, como alguna vez se lo confió el propio Toeffler, el paso de la segunda a la tercera ola implicaría dos políticas públicas esenciales, en ese orden, alimentar y educar.

Pero, una buena política educativa no se limita a esa dimensión económica. Hay, por lo menos dos más: a) la democrática, ese sistema de vida que, tal y como lo concibe el artículo tercero constitucional (“un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”), es indispensable “para salvaguardar las libertades que vamos alcanzando”; b) la de equidad, referente a volver efectiva la garantía de acceso a todos los niveles del sistema educativo, como lo postula el artículo tercero, vigente desde 2019, pero que, como lo decía Fuentes más de una década atrás: “pobreza y desigualdad empiezan a ser el destino de una gran masa de trabajadores que no han sido absorbidos por las nuevas tecnologías en el Primer Mundo”. La próxima semana se abordarán aspectos más específicos de la obra educativa de este notable escritor mexicana.

Acerca del autor
Carlos Pallán
Ex secretario general ejecutivo de la Anuies | capafi2@ hotmail.com

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