Después del proceso de legitimación, comienzan los verdaderos desafíos
El triunfo de Claudia ha sido sorpresivo por el enorme margen obtenido. Coincidió con algunas encuestas que en su momento fueron calificadas como desproporcionadas por un buen número de los analistas y, particularmente, por figuras representativas de la campaña de Xóchitl. Ahora sí, el proceso de legitimación se volverá “un mero trámite”. A partir de allí vendrán los desafíos. Es tiempo ya, ojalá, de arriar banderas y centrarse en el quehacer que le aguarda en los próximos casi cuatro meses en su calidad de presidenta electa. Atrás deben quedar los momentos y efectos de la campaña, así como lo que “el viento se llevó”, entre otros: el quinto sitio que ocupará el PRI en el Congreso dentro del elenco de partidos políticos, al igual que la eventual desaparición del PRD por no alcanzar el tres por ciento de la votación nacional. Posiblemente, como se afirmaba una semana atrás en este mismo espacio, lo que ahora debería campear es una conciliación nacional que fuese reflejada desde el inicio del sexenio en “la acción de gobernar para todos los grupos sociales”. Algo parecido ha expresado la candidata triunfante en sus dos mensajes iniciales en la madrugada de este lunes.
Por lo pronto, en materia de desafíos, uno muy grande es la promesa de campaña relativa a “garantizar todos los programas sociales del presidente López Obrador y todos los programas a que nos hemos comprometido” (mensaje en el Hotel Hilton). La conseja de que todo cabe en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF)… sabiéndolo acomodar, es ingeniosa pero irrealizable. Los programas sociales ya establecidos, más una buena porción de los incluidos en los Cien compromisos (si se quieren cumplir) implican montos que la Ley de Ingresos de 2025 no podría solventar.
Aunque los tiempos para la presentación del PEF se extienden en este 2024 para que sea el nuevo equipo gobernante el que lo elabore, y ya se haya confirmado la continuidad del actual titular de Hacienda, las cosas no pintan bien. Los sectores de educación, cultura, ciencia y tecnología han tenido una disminución real de asignaciones presupuestales que resulta urgente compensar, por lo menos. Empero, dos de los obstáculos más evidentes para todo ello se localizan en: a) el déficit presupuestal del PIB ya en marcha para este año (5.9 por ciento); b)La disminución, ¡inclusiva nominal! del PEF para el próximo año, tal como lo ha anunciado la SHCP (Precriterios de Política Económica).
Si, como ya se dijo: “Es tiempo de arriar banderas” e intentar la conciliación, las dos candidatas han sido consecuentes, por ahora, con ello. Por lo que corresponde a Claudia, en esos primeros momentos del triunfo ha expresado: “Concebimos un México plural, diverso y democrático, sabemos que el disenso forma parte de la democracia… así que, aunque muchas mexicanas y mexicanos no coincidan plenamente con nuestro proyecto, habremos de caminar en paz y armonía.” Con una intención semejante, Xóchitl ha dicho: “Es momento de dejar atrás el encono propio de las campañas para pasar a una fase de la reconciliación en que se privilegie lo que nos une como habitantes de nuestra casa común, que es México”. El propio Jorge A. Máynez, al reconocer el triunfo de Morena, ha ofrecido colaborar con políticas públicas que coincidan con las de su partido. En las tres expresiones anida la voluntad de armonización y llevar el sexenio en paz. ¿Será posible?
Seis años atrás, al celebrar su triunfo, en aquella noche del 2 de julio, AMLO ofreció un gobierno nacional para la diversidad de un país como México. Sus palabras exactas fueron: a) “Expreso mi respeto a quienes votaron por otros candidatos y partidos”; b) “Llamo a todos los mexicanos a la reconciliación y anteponer, por encima de los intereses personales, por legítimos que sean, el interés general”; c) “El nuevo proyecto de nación buscará establecer una auténtica democracia. No apostamos a construir una dictadura abierta o encubierta”; d) “Los cambios serán profundos, pero se darán con apego al orden legal establecido”.
Lo aseverado por la dra. Sheinbaum se parece a lo anterior. Un considerable número de mexicanos desearíamos que aquellas palabras de la nueva presidenta cobrasen realidad a la hora de ejercer el poder que esa mayoría de 37 millones de mexicanos le ha conferido.
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Carlos Pallán
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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