Como parte del Seminario Miradas Interdisciplinarias de la violencia de la Dirección de Antropología Física del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el doctor Rabin Amadeo Martínez Hernández ofreció la conferencia virtual Entre el silencio y la furia: Masculinidad, violencia y subjetividad, un análisis crítico sobre cómo los mandatos de género tradicionales y la precariedad económica moldean la identidad de la población masculina en México.
Para Martínez Hernández, el concepto de “lo masculino” no responde a una designación biológica, sino a una construcción social influida por factores culturales y económicos. Estas circunstancias influyen en el comportamiento, el deseo y en las propias expresiones de enfermar y morir de los varones.
El especialista señaló que los modelos tradicionales de construcción de este sector restringen la expresión emocional y excluyen prácticas de autocuidado, al tiempo que los vinculan con conductas de peligro y hostilidad. En entornos de vulnerabilidad, este esquema refuerza su orientación hacia roles asociados con la fuerza o la defensa. Indicó que la exigencia de invulnerabilidad implica una renuncia al cuidado, en la que ignorar síntomas físicos y emocionales forma parte de las expectativas asociadas al modelo de “ser varón”.
Estos mecanismos, apunta, no pueden entenderse de modo aislado, sino en relación con los factores en los que se desarrollan. Factores como la desigualdad y la precariedad económica inciden en la reproducción de las dinámicas violentas.
El doctor Rabin Amadeo Martínez Hernández se formó como antropólogo físico en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. También estudió en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), donde cursó el posgrado en Medicina Social y Salud Colectiva. Más tarde, realizó el doctorado en Sociología en la Unidad Azcapotzalco. Su trabajo académico se ha centrado en el estudio de las masculinidades y los determinantes colectivos de la salud desde una perspectiva sociológica.
En su conferencia, expuso resultados de trabajo de campo etnográfico con jóvenes en Guerrero que viven en ambientes agresivos. A partir de este estudio, explicó que las trayectorias de los sujetos se encuentran condicionadas por estructuras societales y económicas que limitan sus opciones de vida y los vinculan con procesos de riesgo.
Planteó que la agresión no puede entenderse como solo una conducta individual, sino como elemento de un entramado comunitario en el que intervienen distintos actores, incluido el Estado, en la perpetuación de estas condiciones. En este contexto, dijo que las decisiones en materia de política pública, la distribución de recursos y las desigualdades intervienen en la manera en que estas dinámicas se mantienen y afectan la cotidianidad de la población.
Este seminario celebra 16 años de historia académica y se ha consolidado como un espacio de intercambio para la reflexión de las distintas expresiones de este fenómeno. Fundado en 2008 por la doctora Martha Rebeca Herrera Bautista en la Dirección de Antropología Física del INAH, el evento surgió con el propósito de generar un lugar de discusión académica en torno a esta problemática. A lo largo de su desarrollo, ha convocado a especialistas de diversas áreas, lo que hace que el encuentro tenga un enfoque sistémico y cultural cada vez más amplio.
Rodrigo Peredo Rangel