Para la investigadora de El Colegio Nacional, el presupuesto otorgado a la investigación no ha sido acorde en mucho tiempo con el papel central que ésta juega en la sociedad.
La ciencia tiene una importancia fundamental para el desarrollo del país y para el mundo. De ella depende avanzar en todas las áreas del conocimiento y contribuir a la solución de problemas fundamentales.
Sin embargo, la inversión que se destinada a la investigación científica no ha sido acorde, desde hace muchos años, con el papel central que ésta juega en todas las áreas del conocimiento.
Así lo considera Susana López Charretón, investigadora e integrante del Colegio Nacional desde el 29 de marzo de 2021.
En entrevista con Campus, la viróloga y especialista en el estudio de la biología celular y molecular de la infección por rotavirus y astrovirus, argumenta que la ciencia favorece el bienestar de las sociedades porque mejora, en gran medida, las condiciones de vida.
Aportaciones sustanciales
De acuerdo con Susana López Charreton, quien estudió la licenciatura y el doctorado en Investigación Biomédica Básica en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es muy claro que “mientras tengamos una sociedad educada, y bien alimentada, podemos ayudar al progreso de todo el mundo, tenemos una desigualdad de todo tipo, alimentaria, para empezar y eso no permite que, por ejemplo, todos tengan la misma capacidad de estudiar.
“Un niño desnutrido no tiene la capacidad mental para asimilar todo lo que un niño bien nutrido lo tiene, entonces, desde ahí podemos empezar a mejorar muchísimo la manera en la que se puede mejorar la nutrición para toda la infancia, empezando desde ahí y proveyendo de una mejor educación”.
La investigadora sostiene que, en el caso de su área de estudio, problemas como la desigualdad se refleja permanentemente en el trabajo que se realiza.
“Trabajo en un área en la que nos dedicamos a estudiar virología, que es básicamente estudiar cómo infectan los virus a las células, cómo hacen los virus para replicarse en las células y qué daño causan, cada virus es muy diferente uno de otro y se requieren expertos para cada uno de los virus que existen”, explica.
“Nosotros, en mi laboratorio”, añade, “trabajamos con un virus que causa diarrea en niños menores de dos años, causa una enfermedad mortal en niños menores de dos años, se mueren cerca de 200 mil niños al año en todo el mundo”.
Sin embargo, a pesar de contar con una vacuna, “a pesar de que tenemos ya medidas para controlar esta infección, la desigualdad que existe en el mundo no ha permitido tener acceso básico a vacunas para todos los niños, y el problema de la desnutrición afecta mucho la efectividad de las vacunas”.
Esfuerzo insuficiente
En este contexto, plantea López Charretón, quien ha recibido el Premio de la Academia de la Investigación Científica 1993, en el Área Ciencias Naturales, hace falta mucho apoyo de parte de las instancias gubernamentales para respaldar el desarrollo científico que realizan las universidades públicas.
“La investigación que se hace en México es minúscula, somos poquísimos investigadores en el Sistema Nacional de Investigadores, somos arriba de 30 mil, pero somos un país de 130 millones de personas, el número de investigadores en todas las áreas es muy reducido, somos muy poquitos.
“Y lo que hace falta es apoyo, no hemos podido convencer a ningún gobierno, que la ciencia y el arte son indispensables, requerimos un apoyo sostenido en nuestro país”, afirma.
El problema es que lamentablemente la ciencia y el arte no han sido considerados como rubros prioritarios para sacar adelante el desarrollo del país.
“Se consideran como sectores a los que pueden apoyar algunos años, y en época de vacas flacas ya no se apoya, se tiene que alimentar constantemente, es caro, es muy caro hacer investigación, no todo lo que se investiga rinde frutos, no es un negocio, finalmente no es un negocio, pero es súper necesario, es muy necesario porque en esta situación”, dice la especialista.
Una realidad que quedó evidenciada recientemente cuando el país y el mundo se enfrentaron a la emergencia sanitaria provocada por el Covid.
“Lo vimos clarísimo, ha habido una pobre inversión en ciencia en el país, no solo de este gobierno, sino desde hace muchísimos años, entonces a la hora que tenemos un problema de esta magnitud, no tenemos la capacidad de reaccionar. Falta muchísimo apoyo, y el desarrollo está de la mano con la inversión que se haga en ciencia y tecnología”, puntualiza.
Como ejemplo, argumenta López Charretón, se encuentra Corea del Sur, donde decidieron invertir más del 5 por ciento del Producto Interno Bruto en ciencia.
“Y cómo han progresado, cómo se ha vuelto una sociedad totalmente progresista, y sana, la falta de apoyo a esto nos está haciendo dependientes cada vez más de tecnologías externas, y eso es cada vez más caro, México era autosuficiente en hacer vacunas hace unos 30 años, ahora no podemos hacer ni una sola vacuna”, señala.
Responsabilidad gubernamental
Al hablar sobre el apoyo financiero que recibe el desarrollo científico de parte del sector privado, Susana López Charretón, quien desde 1996, es investigadora titular C, del Departamento de Genética del Desarrollo y Fisiología Molecular del Instituto de Biotecnología de la UNAM, apunta que la inversión que realiza este sector aplica solamente cuando ya se tienen resultados tangibles.
“Las empresas apoyan desarrollos que ya, digamos, pudieron demostrar su funcionamiento, este es un paso posterior, para hacer innovación de productos que las empresas pueden apoyar, se tiene que hacer mucha investigación, en eso no invierten las empresas, porque es a fondo perdido, porque no todo lo que se investiga va a resultar en un producto que se pueda comercializar, en un tiempo razonable.
“Pero lo que sí no tenemos es inversión en productos que sí se han realizado, lo de las patentes que se pueden hacer en México tienen que buscar apoyos externos porque hay muy poca inversión en el desarrollo tecnológico, por decirlo así”, comenta.
En este esquema, añade la investigadora, “la mayor responsabilidad del apoyo a la investigación, y a la ciencia, tiene que ser del gobierno, que no es un negocio, es como la educación, no le vas a cobrar a los niños el estudio, pero sí va a redituar en el bienestar del país”.
Por ello, puntualiza, las universidades no pueden solventar por sí solas todos los gastos que se requieren para impulsar la innovación científica que demanda el país.
“Es que las universidades tienen una gran carga al hombro, porque por una parte tienen que sostener la educación de todas las carreras, estoy pensando en la UNAM, de muchísimas carreas gratuitas, para lo que hay tener un presupuesto enorme para pagar los sueldos de los maestros, el bienestar de los estudiantes, los salones, etcétera, esa es una parte.
“La otra es la investigación, que, como te digo, es muy cara, entonces, una parte de eso corresponde a las instituciones financiadoras de nuestro país, principalmente a Conacyt para apoyar a la investigación”, dice.
Y en medio de todas estas limitaciones, el principal apoyo para sostener toda esta labor debe provenir desde el gobierno federal como el principal responsable.
“Tiene que ser un apoyo mucho más importante del gobierno para este tipo de instituciones que son gratuitas, en las universidades gratuitas, con solo pagar los sueldos, se va mucho más del 70 por ciento de los presupuestos universitarios”, señala.
Esfuerzo redituable
Respecto al esfuerzo y sacrificio que entraña dedicarse a la investigación, en medio de tantas dificultades para salir adelante, Susana López Charretón, apunta que es muy gratificante cuando se empiezan a concretar los resultados.
No obstante, ante la falta de apoyo, surge otro problema que tiene que ver con el reconocimiento financiero que necesitan los jóvenes que comienzan a despuntar en las instituciones de educación superior.
“El problema que tenemos ya, desde hace muchos años, es que después de acabar un doctorado, que ya te llevó unos cuatro años, mínimo, es que no hay trabajo, no hay plazas para investigadores en universidades y en institutos de investigación, ha habido una falta de fuentes de trabajo muy importante, y entonces hay muy pocos jóvenes que consiguen ese trabajo.
“O muchos se van al extranjero, esa fuga de cerebros de la que tanto hablamos es cada vez más real, hay muchísimos estudiantes que ya no regresan al país porque acá no hay oferta de trabajo, hay muy poquititas plazas, justo por la falta de apoyo se ha ido envejeciendo, porque estamos envejeciendo como país y como instituciones”, comenta.
En ese sentido, agrega “cada vez hay más investigadores de mayor edad, por ejemplo, y sin haber fuentes de trabajo, no están rejuveneciendo lo suficiente las plazas de investigador en ninguna parte, tiene que aumentarse el apoyo, y la investigación no solo se puede hacer en la UNAM, se podría apoyar sólidamente en muchas universidades del país, pero si para la UNAM hay poco, no te quiero decir lo que hay para otras universidades”.
A final de cuentas, dice convencida Susana López Charretón, quien recibió el Premio Universidad Nacional 2013, en Ciencias Naturales, es necesario que se impulse la ciencia en las nuevas generaciones y se difunda más entre los niños el alcance que puede tener la innovación científica.
“Necesitamos en el país muchísima más gente educada en muchas áreas, en todas las áreas, si es posible, necesitamos estimular el pensamiento analítico y crítico de los niños, necesitamos empezar desde la primaria, no todos tienen que ser científicos, pero el tener personas bien educadas, bien leídas, haría un país mejor.
“Tenemos una cantidad de problemas de violencia, y si tú analizas un poco la gente que está involucrada en estos problemas, quizá no acabó ni la primaria, no tuvieron siquiera la oportunidad de educarse y ver otras maneras de vislumbrar el mundo, entonces, sí requerimos educar a nuestro país, pero desde cero”.
Hoja de ruta
Nombre: Susana López Charretón.
Cargo: Investigadora del Departamento de Genética del Desarrollo y Fisiología Molecular del Instituto de Biotecnología de la UNAM.
Experiencia: Es integrante del Colegio Nacional desde 2021.
Trayectoria: Recibió el Premio Universidad Nacional 2013 en Ciencias Naturales.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres