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UV: el Adiós de la Rectora

La rectora recibió el Premio Anuies 2021, por Trayectoria Profesional y Contribución al Desarrollo de la Educación Superior, uno de los máximos galardones otorgados por la asociación.

Después de ocho años a la cabeza de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara concluye su mandato

Ocho años atrás, cuando tomó posesión del puesto, prefiguró lo que deseaba para el mandato que la Junta de Gobierno le había conferido: “hoy me dan la batuta, pero no habrá buena música si no contamos con voces e instrumentos de tonos distintos, pero afinados. No habrá melodía si no contamos con buenas partituras”.  Educada en un hogar musical —el padre, solista de la Sinfónica de Xalapa y fundador de la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana— su expectativa era, probablemente, que la delicada gestión universitaria se pudiese asimilar a los ritmos, modos y tiempos de una orquesta ejecutando una sinfonía. De ahí el énfasis perenne en la planeación a la manera de seguir una partitura. ¿Lo habrá logrado? La comunidad de la UV, a través de sus órganos colegiados de gobierno, seguramente ya tiene una respuesta. Particularmente si se sopesan los momentos difíciles en que las partituras no contemplaban el enfrentamiento con el gobierno del Estado y el ejercicio de la autonomía por parte de esa comunidad, conducido por una batuta enérgica y resuelta, fue la mayor defensa para la casa de estudios.

                        Inicio y Desafíos. Sara Ladrón de Guevara llegó a la rectoría en ese 2013 como la primera mujer que ocupaba el puesto en 70 años de vida institucional. Aparte del género, que no era poca cosa, los miembros de la Junta se encontraron con una académica de cuerpo entero. Esto significaba una trayectoria impecable en ese terreno. Aunado a sus grados académicos en universidades de prestigio, en México y Francia, estaba una copiosa producción de artículos y libros en antropología y arqueología, varios de ellos con circulación internacional. Sus dotes de organizadora se habían mostrado ya, tanto en la propia UV como en el Museo de Antropología, una joya de la vida cultural del país con sede en Xalapa.

Por lo que se refiere a lo primero, y en su calidad de secretaria académica de la primera rectoría de la Universidad, que estrenaba su autonomía en 1996, tuvo a su cargo el diseño y puesta en marcha del Nuevo Modelo Educativo de la institución, una innovación de carácter nacional en esa época, durante el rectorado del Dr. Víctor Arredondo.

Con ese bagaje, casi una década después, tiene la osadía de concursar para el proceso de designación de la nueva rectoría en 2013. De ahí emerge victoriosa y el símbolo de la musicalidad se convierte, implícitamente, en el fundamento de su gestión. Un plan de cuatro años y luego otro de más largo aliento que va hasta el 2030. Iniciativas novedosas que toman forma en programas, proyectos y acciones, pero también continuidad de aquellos que vale la pena conservar y, porqué no, engrandecer.  Así acontece con todo lo relacionado con el modelo educativo (evaluación y reformulación), la interculturalidad (elevada a programas de estudio, trayectoria escolar y grados académicos), la internacionalización (movilidad de alumnos y profesores hacia otros ambientes y latitudes) y otros más.

Logros. Pero también hay novedades. Grandes novedades . . . de trascendencia nacional. La UV consigue lo que estaba en la utopía nacional e internacional de medio siglo atrás: la autonomía financiera (o algo muy parecido) y el derecho de iniciativa de leyes ante el Congreso local relacionada con los quehaceres de la propia UV.

Por la primera, una reforma a la Constitución Política del estado de Veracruz (Art. 10), se garantiza que, en materia de financiamiento, la UV recibirá anualmente una asignación presupuestal que “no podrá ser menor al 4% del total del presupuesto general del Estado, previsto para el ejercicio anual respectivo . . .”. Para ello se estableció una fórmula de incrementos graduales (misma que se ha venido cumpliendo por los Poderes Ejecutivo y Legislativo de la entidad) y que deberá estar aplicada plenamente en 2023.

Por lo que se refiere al llamado derecho de iniciativa, la propia Constitución del estado le otorga a la UV (en su Art. 34) la posibilidad de presentar propuestas legislativas en lo que corresponda “a su autonomía, organización y financiamiento”.

Otra novedad se refiere a la manera como la UV ha enfrentado la pandemia. La institución ya disponía de capacidad tecnológica instalada desde antes de marzo de 2020 para operar en línea en el desarrollo de sus funciones básicas. La aparición de la emergencia, aunada a la suspensión de actividades presenciales, fue la coyuntura para que, casi de la noche a la mañana, se abriese el portal Web Plan de Contingencia Covid-19 y se apoyaran “las actividades académicas, escolares y administrativas, así como los recursos digitales y servicios de atención”. Inclusive, una de las funciones universitarias, la de difusión cultural, registró una actividad más intensa que en tiempos normales. Como otras casas de estudio, la UV estuvo siempre en la brega y, por lo menos durante un ciclo lectivo más, continuará en esa dinámica.

La pandemia permitió constatar que en materia de extensión y responsabilidad social, la institución ha estado presente. Como lo destaca el último informe de la rectora: “la UV se unió a la Jornada Nacional de Vacunación . . . miles de estudiantes, académicos, administrativos y directivos aportaron de manera voluntaria sus esfuerzos y conocimientos para apoyar la jornada de vacunación para adultos mayores”. Luego, en la Segunda Jornada, se cedieron instalaciones y continuaron incorporándose voluntarios para la realización de las tareas correspondientes.

La Defensa Institucional y los Méritos. La marca indeleble para toda una generación de universitarios serán las jornadas de 2016. En las cinco regiones de la UV una comunidad en pie de lucha, embravecida pero prudente, supo hacer frente al asedio de un gobernador que, minimizando la entereza y unidad de los universitarios, asaltó presupuestalmente a la casa de estudios. La UV fue el primer dique que contuvo lo que, unos meses después, lo exhibió como una autoridad que abusaba del cargo. Una vez más, como se ha mostrado a lo largo de la historia de las universidades públicas del país, la mejor manera de defender la autonomía es ejerciéndola. En esas jornadas, la unidad y la organización fueron fundamentales.

La gestión universitaria, como cualquier otra, tiene siempre una cara visible. En el caso de la rectora, inclusive, muy visible; pero, como siempre lo ha destacado, en el encargo de ocho años ha estado presente un equipo esforzado y cumplido. De las distinciones obtenidas externamente hay dos muy relevantes. El Reconocimiento a la Autonomía Universitaria 1929, otorgado por la UNAM al Dr. Pablo Gonzáles Casanova y a la propia rectora, así como, póstumamente, a Fernando Solana (el secretario general de la UNAM en los luminosos y aciagos días del 68) y a Alfonso Caso (el rector de la autonomía de 1945 que volvió a la Universidad Nacional a la senda de la normalidad en aquél año). Junto con ellos, y con referencia a instituciones, la distinción se otorgó a la Universidad de Córdoba (Argentina) y a la de la República (Uruguay), organizaciones pioneras que, a principios del siglo XX, hicieron de la autonomía un dispositivo esencial para el funcionamiento de universidades del continente.

La segunda distinción es también muy relevante. Dos semanas atrás, la rectora obtuvo el reconocimiento de sus pares en el seno de la Anuies. Esta organización le otorgó su máximo galardón de los que tiene instituidos: el Premio Anuies 2021, por Trayectoria Profesional y Contribución al Desarrollo de la Educación Superior.  Como lo indica el rubro respectivo, el premio alude a lo que cada candidato ha realizado en su vida profesional dentro de la educación superior, pero también el impacto de su actuación en la vida de las instituciones.

En fin: la rectora concluye su mandato. La sinfonía ha terminado. Ya tuvo un encore cuatro años atrás y la institución no contempla el derecho a uno más. El telón ha caído, pero la sala de conciertos se ha enriquecido.

Colofón.  La Junta de Gobierno ha designado al Dr. Martín Gerardo Aguilar Sánchez, miembro del Institutode Investigaciones Histórico-Sociales como nuevo rector. Tomó posesión ayer para un periodo de cuatro años. A los méritos y grados académicos que posee, incluyendo su pertenencia al SNI, la Junta indica que tomó en cuenta una característica fundamental: “demostró la independencia de juicio y la capacidad de escucha y diálogo que la comunidad demanda en estos momentos”.

Acerca del autor

Carlos Pallán
Ex secretario general ejecutivo de la Anuies | capafi2@ hotmail.com

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