Después de cinco décadas, la UAM se mantiene como una institución innovadora, representativa de un relevante momento de la política educativa nacional
UAM, medio siglo/ II: Los visionarios
Cincuenta años atrás, en estas mismas fechas, la Universidad Autónoma Metropolitana estaba en ‘pleno trabajo de parto’. Ya tenía Ley Orgánica y su ‘alumbramiento’ (puesta en marcha efectiva) se daría en el mes de septiembre. Como se mencionó en las partes I y II (Campus 1035 y 1037), la institución ya había superado sus dos grandes obstáculos y en seis semanas abriría puertas a sus primeros estudiantes que, al paso del medio siglo, se han transformado en 200 mil egresados.
A vuelo de pájaro, en los siete puntos siguientes se resume el significado de la UAM como una institución innovadora, representativa de un relevante proceso de la política educativa nacional.
Política Educativa Nacional. A los 53 años de haber sido fundada la SEP por Vasconcelos, la UAM significa su más importante obra realizada en materia de educación superior. No obstante la importancia de la UNAM (1910) y el IPN (1936), cuyos creadores directos fueron Justo Sierra y Juan de Dios Bátiz, ambas instituciones provinieron de la fusión de otras ya existentes desde el siglo XIX.
Necesidades advertidas e innovaciones indispensables. La UAM surge para contribuir a la satisfacción de la demanda de espacios de educación superior en el área metropolitana de la Ciudad de México. Se subraya el término “contribuir”, toda vez que la UNAM y el IPN adoptaron medidas similares para ese mismo objetivo. En el caso de la primera, las llamadas (en ese entonces) Escuelas Nacionales de Estudios Profesionales y, por lo que toca al IPN, la Unidad Politécnica Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas (UPIICSA). Pero también, la UAM trajo un aire de renovación: una institución que adoptaba estructuras novedosas en las IES de la época (multicampus, lo departamental), procedimientos (la interdisciplina), políticas institucionales (desaparición de la tesis como requisito para el otorgamiento de la licenciatura).
Esfuerzos compartidos. La iniciativa primigenia de la UAM vino de la UNAM en razón de la necesidad. Las presiones para esta última, en materia de demanda estudiantil, eran enormes. Paradójicamente, producto de las ampliaciones de matrícula estudiantil en los niveles previos, tales como el llamado Plan de Once Años (debido a Torres Bodet y López Mateos), así como a las medidas adoptadas para el crecimiento de la media superior en la UNAM, los rectores Chávez y González Casanova. La SEP y la Presidencia de la República acogieron la idea planteada por el rector Soberón, y a ella se sumaron las otras dos instituciones. “Sumarse” significó dejar, y en algunos casos hasta estimular, que varios de sus académicos estelares se incorporaran. No solo de UNAM e IPN, también del Cinvestav y de El Colegio de México. Una muestra evidente de ello se da en la configuración de la Junta de Gobierno, allí estaban todas esas instituciones representadas con sus más preclaros académicos.
Calidad y reconocimiento. Independientemente de las propias valoraciones internas, la UAM ocupó en dos años consecutivos el primer lugar nacional dentro del reconocido ranking del Times Higher Education (aplicado a más de 1,500 universidades en el mundo, relacionado con los proyectos institucionales y su efecto en los 17 objetivos del desarrollo sustentable de la ONU). Esta posición había sido ocupada en los años precedentes, alternativamente, por el Tec. de Monterrey y la propia UNAM. En 2019 y 2020 la Metropolitana sólo estuvo escoltada por ambas instituciones.
Institución integral. La UAM vino a mostrar que no basta con crear instituciones a partir de una ley, norma o acuerdo. Es indispensable dotarla de todos los elementos necesarios para que pueda cumplirse con lo previsto: por un lado, en su propio estatuto de creación, pero también para estar en consonancia con lo postulado por las normas fundamentales del Estado mexicano. Crearlas nunca ha sido suficiente: es indispensable conducirlas desde el principio por un buen camino.
Idea y realidad. La necesidad de una nueva institución fue propuesta en mayo de 1973 por un estudio de la Anuies. Su Ley Orgánica entró en vigor en enero de 1974. Ese mismo año abrieron sus puertas las primera tres Unidades. La idea había cobrado realidad: ya tenía edificios propios, plantas académicas contratadas como personal de carrera, se habían diseñado y puesto en pie laboratorios y talleres, y la nueva institución se iniciaba en una especie de “mayoría de edad”. Una hazaña educativa bajo el genio de algunos notables mexicanos de la época en el terreno de educación nacional.

Carlos Pallán
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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