Panorama presupuestal sombrío para las universidades que impacta a instituciones como la UASLP y la UdeG, y más
Las primeras señales. El asunto del gasto destinado a las instituciones de educación superior para 2022 es muy delicado. Pero a diferencia de otros ejercicios fiscales, son pocos los señalamientos que se han dado en torno a esta insuficiencia que va a impactar de lleno en la operatividad de las universidades públicas del país. Tal parece que los rectores quedaron conformes porque saben que no había margen de maniobra, o porque las formas con las que se conduce la mayoría legislativa no tiene la independencia requerida para realizar ajustes al gasto. Un escenario, entonces, al que no le daban muchas posibilidades de ser distinto. La realidad era mucho más ríspida de lo que parecía y por eso no ha habido desacuerdos de consideración tras el desenlace financiero. Pero lo que viene para las casas de estudio implica entornos que las van a poner aún más en desventaja.
Ajustes innecesarios. Por lo pronto, muchas asumirán el reto mediante el uso responsable de los recursos en todas las unidades académicas y administrativas, como ya lo anunció el rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Alejandro Javier Zermeño Guerra. La pregonada austeridad aplicada a las instituciones de educación superior. Más obligadas por las circunstancias que por convencimiento propio. Eso sí, el dinero público utilizado de manera debido como lo han hecho las universidades públicas del país. Con numerosos esquemas de rendición de cuentas, con los que no cuentan las fuertes sumas de dinero que se han invertido en las mal llamadas Universidades Benito Juárez, donde no hay control de gasto, ni resultados, ni transparencia.
Nueva realidad. Asume el rector que la insuficiencia impactará, de entrada, el mantenimiento y equipamiento de laboratorios, clínicas y algunas instalaciones en las facultades. Y es que los ingresos propios de las universidades públicas fueron a la baja también debido a la pandemia de Covid-19. Lo que sí es un hecho, es que la desaparición de algunos programas de estudio no es, por ahora, una alternativa para reducir costos, como se planteó en el seno de la propia UASLP. Las carreras de Gestión y Políticas Públicas, Ingeniería en Geoinformática, Geografía, Gestión de la información, Ingeniería en Sistemas Computacionales e Ingeniería Forestal no serán borradas del mapa. Se habla de replantear los contenidos para hacerlas más atractivas y tengan mayor número de alumnos inscritos. No vaya a ser que en estos tiempos se determine que algunas carreras ya no son redituables dada la escasez de recursos.
Inconformidad a medias. En ese sentido, el rector general de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Ricardo Villanueva Lomelí, habló de la gravedad del asunto y lo colocó en su justa dimensión. El presupuesto que ejercerá esta institución es peor de las últimas tres décadas porque fenómenos como la inflación que deprecian los ingresos. Una realidad que desde las autoridades hacendarias no quieren calibrar en su justa medida. Lamenta que se diseñe el presupuesto para la educación superior a partir del Producto Interno Bruto. Además, se refirió a las grandes diferencias que no se han resuelto, ya que mientras hay universidades que reciben 74 mil pesos por alumno, la UdeG, que es una de las que atiende a un mayor número de estudiantes, recibe, en promedio, 20 mil 200. Y quienes enfrentarán las consecuencias, como dijo Villanueva Lomelí, los jóvenes que buscan un mejor futuro.
Lo que viene. Valdría la pena echar un vistazo a la participación de Enrique Fernández Fassnacht, director general del Tecnológico Nacional de México, en el Congreso Internacional de Innovación Educativa, donde se abordó la posibilidad de sostener la calidad educativa después de la pandemia. Advierte que la educación ya no va a ser la misma, ni será 100 por ciento presencial. Se van a tener que reducir los aforos de las aulas, de los laboratorios y los talleres. En ese sentido, la educación a distancia, independientemente de la modalidad, es algo que llegó para quedarse y, como país, argumenta, tenemos que trabajar en criterios de calidad para la educación híbrida o mixta. En eso se debe estar ya trabajando.
Cambio de estafeta. En la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), concluyó la gestión de José Andrés Suárez Fernández. Hace unos días rindió su cuarto y último informe de actividades ante la Asamblea Universitaria, tal y como lo marcan los estatutos de esta institución. Con esto, dio paso al periodo en el que Guillermo Mendoza Cavazos asumirá las riendas de la UAT durante el periodo 2021-2025. Las modificaciones y la transición de poder allá en la casa de estudios del norte del país se dieron sin mayor sobresalto y dentro de lo que siempre ha sido una tradición muy reacia y marcada en la UAT: el candidato único. Ahora vendrá el momento de trabajar para lograr un mejor posicionamiento dentro de la región y el país. Dejar a un lado los tiempos en los que la UAT ha sido comparsa de otras universidades vecinas que han sabido conducirse mejor.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres
- Carlos Reyes
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