El modelo académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Xochimilco pasa por la investigación y el acercamiento de sus estudiantes a los problemas de la sociedad.
Bajo ese esquema operan los Laboratorios de Diseño y Comprobación de Sistemas Estomatológicos, conocidos comúnmente como clínicas.
Se trate de espacios, en los que, desde hace cinco décadas, los alumnos trabajan de cerca para prevenir las enfermedades bucales más frecuentes entre la población.
Así lo plantea Enrique Ensaldo Carrasco, coordinador de estos espacios que han servido para retribuir a la sociedad parte de esa confianza que depositan en las instituciones de educación superior.
En entrevista con Campus, comenta que, “definitivamente la población aledaña a las clínicas detecta que es un beneficio tanto para ellos, como para la comunidad porque es muy notorio que cada vez que iniciamos cuatrimestre aumenta la demanda.
“Tenemos pacientes que quieren acceder a los servicios, desafortunadamente no hay espacio para todos, pero definitivamente nos hemos dado cuenta que tenemos una percepción bastante positiva en la población alrededor”, reconoce.
Impacto positivo
Para Ensaldo Carrasco, quien cuenta con una especialidad en Endoperiodontología, por de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM, el efecto que han tenido estas clínicas se reflea en “algunos estudios de incidencia, donde hemos detectado que han disminuido algunas enfermedades de salud, principalmente influenciada por nosotros como clínicas.
“Desarrollamos modelos de atención preventivos, los alumnos salen de la clínica y van a comunidades aledañas que son primarias, escuelas, centros de atención y dan pláticas preventivas de enfermedades bucales, entonces digamos que la percepción de la comunidad es satisfactoria”.
Y es que en estas clínicas ofrecen tratamientos de calidad con tecnología de punta y precios accesibles, lo cual sensibiliza a la propia comunidad estudiantil.
“Las clínicas sirven, y han apoyado mucho, a que los pacientes tengan una opción más, que se hagan tratamientos que incluso que en otros sistemas de salud no tenemos”, señala.
“La ventaja”, agrega, “que tenemos nosotros como clínicas de atención integral para la población, es que se pueden hacer una cantidad más grande de tratamientos antes de llegar a la extracción, o incluso podemos tener tratamientos ya de rehabilitación”, dice.
Por ello, añade Ensaldo Carrasco, quien es docente-investigador de Tiempo Completo de la Licenciatura de Estomatología, “hasta cierto punto sí funcionamos como un referente de salud bucal.
“Además tenemos otros servicios, como patología bucal, y en una de las clínicas tenemos atención al bebé, centrada en todo lo preventivo, está inspirada en un modelo brasileño, está tratando de reducir la incidencia de enfermedades que puedan complicar a los niños en edades tempranas y hasta ahora hemos tenido buenos resultados”.
Desarrollo de investigación
De acuerdo con Ensaldo Carrasco, en este modelo de atención a la población, una parte fundamental es la investigación que relizan los alumnos y que se impulsa desde la UAM.
“Los alumnos tienen que hacer proyectos de investigación durante el desarrollo de sus trimestres, el proyecto de investigación va conforme a un problema central que van a revisar en el módulo.
“Vamos a poner de ejemplo, enfermedad de encías, entonces ellos empiezan a revisar todo lo que es el proceso, y en la clínica van a tener a un paciente con problema de encías, al mismo tiempo van a desarrollar un protocolo de investigación.
“Este protocolo de investigación muchas veces está ligado al trabajo que se hace en clínicas, ahí tenemos bases de datos, y estas bases de datos permite que el alumno pueda acceder a ellas y hacer investigación”, detalla.
Gracias a esto, añade, “se hacen proyectos de investigación de muy buena calidad, incluso muchas veces termina siendo trabajos terminales para que ellos se puedan titular”.
En ese sentido, “los trabajos de investigación que se pueden hacer en las clínicas van desde situaciones epidemiológicas, que es el trabajo más sencillo, entre comillas, pero también se pueden hacer otras situaciones como microbiología, con toma de muestras, con alguna técnica en particular.
“Muchos de los profesores que están en estomatología asignados tienen publicaciones en revistas importantes, y mucho de este conocimiento viene justamente de la práctica que tenemos en las clínicas de la universidad”, dice.
A largo plazo
De acuerdo con Enrique Ensaldo Carrasco, el modelo de atención en estas clínicas ha tenido resultados satisfactorios.
“Nosotros, aquí en la universidad, detectamos cuáles son los principales problemas de salud bucal que tiene la población mexicana.
“Una vez identificado el problema, los alumnos desarrollan todos sus módulos aprendiendo cada vez desde lo más superficial a una mayor profundidad, y se le da a la población atención y herramientas para que ellos puedan, que los alumnos apliquen lo que están viendo en el aula y lo puedan extrapolar a la parte clínica”, detalla.
Por ello, las cuatro clínicas, ubicadas en Nezahualcóyotl, Tláhuac, Tepepan, y la clínica San Lorenzo, tienen un modelo de atención que buscan expandir a una unidad más.
“Siempre hemos nosotros buscado abrir una quinta clínica, sería como el ideal, porque obviamente aparte de traernos muchos beneficios a las poblaciones que no tienen acceso, que tienen que desplazarse a grandes distancias para acceder a alguna de nuestras clínicas, a nosotros nos permitiría a nosotros a lo mejor aumentar matrícula, etcétera.
“Hasta ahorita, hemos tenido proyectos, pero ninguno se ha, digamos, materializado, ahorita lo que ya hicimos fue, con el apoyo del rector, nos permitió remodelar las cuatro clínicas.
“Se está viendo la compra de nuevas unidades dentales, y se está hablando de una remodelación un poquito más fuerte a una de las clínicas, que en este caso sería Tláhuac, pero todavía es un proyecto”, dice.
Más recursos
Y aunque los recursos no son suficientes para atender la demanda que se incrementa en estas clínicas, Ensaldo Carrasco sostiene que se ha logrado operar de la mejor manera.
“El financiamiento que se nos da a nosotros nos permite, uno, la compra de todo lo que necesitamos para que las clínicas funcionen, también nos permite comprar nuevas tecnologías, nuevos materiales y esto nos ha permitido ir evolucionando.
“A final de cuentas es una retribución en cierta manera porque ese dinero que se nos da, afortunadamente lo podemos retribuir a la sociedad, nos da también a nosotros ingresos propios que nos permites seguir desarrollando las actividades.
“Siempre nos gustaría que nos dieran más dinero, pero también entendemos que la situación actual no lo permite y hasta cierto punto hemos encontrado la manera de lograr mucho con lo que nos dan”, finaliza.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres