En las sucesiones rectorales suele haber candidatos improvisados, pero también figuras con trayectorias de calidad
Se decide todo. En la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), finalmente, y después de varios contratiempos por la pandemia y la falta de consenso al interior de la institución, mañana se realiza la elección para elegir al próximo rector, así como a los directores generales de unidades académicas. La votación, por la emergencia sanitaria, se realizará por internet. De los candidatos registrados para ocupar el puesto, anote desde ahora a Rubén de Jesús Ibarra Reyes, Exsecretario General de la UAZ, como el candidato que cuenta con el respaldo necesario. Cercano al actual rector, Antonio Guzmán Fernández, tiene entre sus cartas de presentación haber sido el encargado de sanear las finanzas de esta casa de estudios, muy en sintonía con los parámetros que hoy en día se dictan desde las oficinas de las calles de Brasil y Argentina, en el centro histórico. La otra aspirante, María Teresa Villegas Santillán, docente e investigadora, sabe que la apuesta, en esta ocasión, no es la suya.
El otro lado de la moneda. En este espacio muchas veces hemos cuestionado cómo algunos actores universitarios, y cuyos resultados han sido lamentables para la educación superior del país, utilizan como plataforma su paso por las instituciones de educación superior para su proyecto personal en el terreno político. Ejemplos hay muchos. Pero también debemos reconocer que hay otros, con sobrada calidad profesional y capacidad de gestión, porque así lo sustentan sus logros dentro de la vida universitaria que pueden aportar mucho al escenario electoral. Ahí tenemos, por citar algunas referencias actuales, a Juan Carlos Romero Hicks, actual diputado del PAN y exrector general de la Universidad de Guanajuato (UGto), o Tonatiuh Bravo Padilla, también legislador por Movimiento Ciudadano, y quien estuvo al frente de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Posicionar la capacidad. Ahora, en el escenario de los próximos meses, vemos a otros como Raúl Arias Lovillo, exrector de la Universidad Veracruzana (UV), y a José María Fraustro Siller, exrector de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) y ex subsecretario de Planeación y Coordinación en la Secretaría de Educación Pública (SEP) aparecer como aspirantes a cargos de elección popular en sus respectivos estados. Ambos tienen una trayectoria indiscutible. Uno, Arias Lovillo, siempre ligado a la educación superior del país. El otro, Fraustro Siller, de amplia trayectoria académica y en la administración coahuilense. Ojalá y las opciones políticas, en general, apostarán por este tipo de perfiles y dieran más espacios a quienes tienen mucho que aportar. Muy distinto a aquellos que en Hidalgo, Zacatecas o Guerrero cargan con gestiones muy cuestionables y que, como legisladores o funcionarios, no han dado el ancho más allá de su proyección personal. La diferencia es mucha.
Piden tiempo en la UAGro. Justo hoy, el Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) sesionará de manera virtual para buscar ampliar por unos meses más el periodo de Javier Saldaña Almazán como rector de la UAGro. Esto, debido a la pandemia del Covid-19. Como es sabido, la gestión de Saldaña Almazán expira en abril, pero para muchos al interior de la institución parece, por ahora, la mejor salida para garantizar su gobernabilidad. La elección a gobernador está muy cerca y los grupos políticos planean ya cómo incidir en el proceso sucesorio. Las autoridades universitarias saben que una prórroga les da tiempo para alejar esas intromisiones que pintan para hacer mucho ruido en esta casa de estudios muy afín a disputas extraacadémicas.
Lo que viene en la UAM. Un mes después de las elecciones legislativas, el rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)), Eduardo Abel Peñalosa Castro, termina su gestión. A pesar de estar marcada por una huelga que parecía interminable, supo reorientar la vida académica de la institución y sacó adelante el barco, por encima de las limitaciones que le asestó el conflicto. Ahora, mucho del panorama que tiene por delante la UAM, dependerá del resultado en las urnas. Si las fuerzas que dominan en la actualidad ratifican el triunfo, van a empujar a aun candidato cercano. Nombres con este perfil hay muchos, sobre todo en las unidades Iztapalapa y Xochimilco. Si el resultado es otro, entonces, la sucesión se abre a otros personajes que, por ahora, esperan a que el entorno los favorezca más.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres
- Carlos Reyes
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