Avanza la elección de nuevo titular en la UdeG, ajustes al equipo de trabajo en la UAGro y lo más relevante del panorama educativo nacional
Ya hay fecha. Más pronto que tarde, en la Universidad de Guadalajara (UdeG) han avanzado en la elección de su nuevo rector, tal y como lo establecen los tiempos y la normatividad universitaria. Será el próximo 22 de noviembre cuando conozcamos el nombre de quien ocupará la rectoría general de esta institución, para el periodo 2025-2031. El Consejo Universitario escuchará a los aspirantes y tendrá en sus manos la decisión. El sucesor o la sucesora del actual dirigente de esa casa de estudios, Ricardo Villanueva Lomelí. Como ha sido tradición en la UdeG, lo que se busca es un perfil más político que académico, como ha ocurrido durante años. Apostar en sentido opuesto, significaría entrar en una nueva dinámica a la que tendrá que acostumbrarse la comunidad de la UdeG.
Ajustes en Guerrero. En la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), el rector de la institución, Javier Saldaña Almazán, realizó algunos ajustes en su equipo de trabajo, con el objetivo de reforzar algunas áreas estratégicas. Antonio Zavaleta Bautista, será el nuevo Director General de Posgrado e Investigación; Santiago Victoria Saavedra, el nuevo Director General de Educación Superior; y Raúl Javier Carmona, el nuevo Coordinador de Innovación y Transformación, entre otros. Los cambios obedecen a la estrategia de la institución para dar un mayor realce al trabajo científico y académico que se realiza en aquella casa de estudios. Veremos si la jugada de Saldaña Almazán funciona y comienza a dar resultados en el mediano plazo.
Nombramiento a tiempo. Hace unos días, el rector de la UASLP(UASLP), Alejandro Javier Zermeño Guerra, fue electo como presidente del Consejo Regional Nortes de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies) para el periodo 2025-2028. En su discurso, habló de responder con responsabilidad a los desafíos para edificar un futuro más promisorio para la educación superior del país. Se refirió también al momento de cambio y transformación que requiere este sector para responder a las necesidades del país. Sin duda, un buen acercamiento, pero habrá que secundarlo con acciones que respalden la labor y el trabajo que las instituciones han desarrollado durante año. La visión de Zermeño Guerra no será suficiente su no se suman las universidades públicas del país.
Buenas intenciones. La reciente aseveración de colocar y decretar que las Universidades Rosario Castellanos tendrán un carácter nacional, para que puedan dar cabida a un mayor número de jóvenes, y con ello avanzar en el plan y en la meta de incrementar la cobertura, tendrá que ser atendido con la cabeza fría y los números en la mano. Un proyecto de tal envergadura, que no tiene la calidad que otras opciones educativas, podría ser contraproducente. Quienes han seguido de cerca el tema, han señalado las limitaciones de este modelo aplicado en un entorno local y focalizado. El perfil de los egresados, la pertinencia académica y otros elementos que han arrojado en estos primeros años, podrían dar una idea de lo aventurado que es. A final de cuentas no se trata solamente de abrir espacios educativos, si estos no garantizan la calidad de los planes y programas de estudio, y mucho menos la aceptación de los empleadores y el sector productivo.
Cambiar la percepción. Además, otro factor en el que no se ha puesto la suficiente atención aún, es la preferencia muy marcada que tienen los jóvenes para cursar sus estudios profesionales. Como lo marcan las estadísticas, la mayoría opta por carreras impartidas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Un esquema que se repite en los estados donde los aspirantes quieren ingresar a las instituciones autónomas estatales. Aunque los espacios estén disponibles, pocos serán los que contemplen esa opción, como ocurrió con otras modalidades como los Institutos Tecnológicos o las Universidades Tecnológicas y Politécnicas. Cambiar esa inercia implica un reto muy complejo. Eso será un aspecto en el que se deberá trabajar con denuedo.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres