Entrevista con el director del Centro de Investigación y Jardín Etnobiológico de la UAdeC
Las instituciones de educación superior (IES) del país están llamadas a contribuir a reducir la brecha y las desigualdades que persisten en el sistema a educativo desde hace varios años.
Se trata de una misión con la que deben de comprometerse y siempre enfatizando en ofrecer una educación de calidad para todos los estudiantes, sin distinción alguna.
Así lo plantea, Jorge Alejandro Aguirre Joya, investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) y director del Centro de Investigación y Jardín Etnobiológico de esa casa de estudios.
En entrevista con Campus, propone que las instituciones de enseñanza superior deben tener flexibilidad en aspectos que tienen que ver con la igualdad en el acceso, como las cuotas de inscripción.
“Tener, con base en estudios socioeconómicos, la facilidad de no cobrar cuotas cuando no se puedan cubrir por parte del estudiante, y cobrarlas cuando sí exista esta posibilidad”, dice.
Y al mismo tiempo, agrega, “dentro del programa de formación integral de los estudiantes, realizar campañas y actividades donde estos puedan contribuir a la sociedad en las zonas que así lo requieran”.
Canalizar recursos
De acuerdo con Jorge Alejandro Aguirre Joya, cuya área de investigación son las Ciencias de Agricultura, Agropecuarias, Forestales y de Ecosistemas, una de las mejores estrategias para reducir las desigualdades en el sistema educativo, es la construcción de un esquema acorde con las características de cada región.
“Contenidos homologados en cuanto al conocimiento general, pero ejemplos específicos de cada región, realizar esfuerzos en designación de recursos según las necesidades de cada región, es decir, trabajar con equidad y no con igualdad desde los aspectos de acceso al conocimiento, accesibilidad y disponibilidad de recursos”, plantea.
El investigador comenta que a pesar de todas las limitaciones con las que opera, la educación superior puede ser la palanca para alcanzar un mayor desarrollo económico regional o nacional.
“Siempre y cuando se vigile el cumplimiento de supuestos importantes, como los contenidos de las materias acordes a solucionar problemáticas y necesidades, que evoluciones dependiendo de las necesidades cambiantes del entorno, que los docentes nos entreguemos por completo a la actividad no solamente de trasmitir conocimientos sino formar ciudadanas y ciudadanos con sentido de retribución social, compromiso, honestidad”, argumenta.
Pero, sobre todo, señala el especialista, quien ha participado en 10 proyectos de transferencia de tecnología con financiamiento externo en comunidades rurales del norte de México, “que los alumnos tengan acceso a una formación integral con un enfoque en investigación, desarrollo científico y tecnológico con aplicación en la solución de las problemáticas sociales”
Primeros pasos
Sobre la aportación que debe tener el sector científico al desarrollo del país, el director del Centro de Investigación y Jardín Etnobiológico considera que la ciencia, en cualquiera de sus ámbitos, debería estar enfocada en solucionar problemáticas de los diferentes sectores de la sociedad “mediante la generación de información o conocimiento aplicable, a través de transferencia tecnológica, modelos de utilidad, etc. pero también mediante la creación de investigación básica, es decir aquella que generara información que podrá a llegar a ser aplicable en un futuro cercano”.
En ese sentido, dice, la ciencia no debe ser entendida “como un ente que se encuentra aislado de la sociedad o la vida cotidiana de la ciudadanía, sino más bien cómo el ser humano es capaz de desarrollar diversos mecanismos, a partir de la observación del entorno que le rodea, para dar respuesta a sus propias preguntas y para dar solución a sus problemáticas y necesidades”, apunta.
Por ello, enfatiza Jorge Alejandro Aguirre Joya, quien cuenta con más de 10 publicaciones científicas recientes en revistas indexadas, “el desarrollo de la ciencia puede contribuir en gran medida a resolver los problemas de desigualdad, pobreza y diversos rezagos sociales, desde diferentes perspectivas, las ciencias económicas, las ciencias agrícolas, las ciencias en tecnología, aplicando modelos económicos más sustentables, eficientando recursos para una mejor producción de alimentos”.
Es decir, añade, la ciencia puede canalizar esfuerzos “con el desarrollo de mejor tecnología para llevar educación a sitios de difícil acceso y hacer partícipe a la mayor parte de la población posible”.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres
- Carlos Reyes
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