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La inversión en ciencia tiene que planificarse a largo plazo: especialista del Cinvestav

Entrevista con Arturo Morales Acevedo

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Para el investigador, no ha existido liderazgo en materia científica por parte de autoridades nacionales.

“Claramente, la situación actual de la Ciencia en México coincide con el nivel de desarrollo socioeconómico y político del país. Es decir, el subdesarrollo socioeconómico tiene como una consecuencia, generalmente, muy poco desarrollo científico y tecnológico”.

Así lo sostiene Arturo Morales Acevedo, doctor en Ciencias por el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

En entrevista con Campus, asegura que “la definición de prioridades nacionales por los gobiernos respectivos sugiere que, primero, se deben atender problemas relacionados con la pobreza (satisfacción de necesidades básicas como salud, alimentación, educación básica, seguridad, etc.) y luego se podrán atender otras actividades, como la educación superior y la ciencia”.

“Pocos países en vías de desarrollo han tenido el liderazgo, de parte de la clase política dirigente, para comprender que inversión en ciencia y tecnología, y en educación superior, no implica un gasto ni es un costo que reduzca las posibilidades de atender las necesidades primarias en el país, sino que pueden causar el aumento del ingreso (PIB) requerido para satisfacer esas necesidades primarias a mediano plazo”, comenta.

Agrega que “los países, como Corea y China, que han tenido el liderazgo apropiado para invertir en ciencia y tecnología, tienen ahora un PIB per cápita superior al de nuestro país, cuando hace 30 o 40 años eran más pobres que México”.

“En este sentido, tampoco hay liderazgo de parte de los inversionistas privados locales que estén dispuestos a invertir en industrias de alta tecnología o en el soporte científico propio”, comenta.

Por ello, añade Morales Acevedo, quien ha sido invitado como evaluador de proyectos de celdas solares y energía fotovoltaica en Argentina, Colombia y Panamá, “en estas condiciones, sería iluso pensar que basta con incrementar el presupuesto gubernamental dedicado a ciencia y tecnología, sin que existan políticas apropiadas para que surjan las industrias nacionales innovadoras que puedan competir a nivel internacional, de forma que sea atractiva la formación en los campos de las ciencias y las ingenierías en las instituciones de educación superior”.

“Las inversiones redituables y con altos retornos para los países desarrollados normalmente se hacen en base a una planeación de largo plazo. Hasta hoy la previsión en México es de corto plazo (sexenal), sin una definición de planes de largo plazo que integren múltiples ministerios (Ciencia y Tecnología, Economía, Comercio, Educación) y con una visión global del desarrollo nacional”, apunta.

Sin apoyo suficiente
Por lo tanto, considera Morales Acevedo, quien es investigador nacional emérito, “el panorama de la ciencia en México no es muy alentador, desde el punto de vista de su posible apoyo por parte del gobierno y de los inversionistas privados, y tampoco en la participación de la ciencia en el propio desarrollo nacional”.

“La inversión en ciencia tiene que ser de largo plazo (30 a 50 años) porque la ciencia, por definición, no resuelve problemas inmediatos, sino que cambia la visión del futuro (industria, cultura, educación), y tiene un impacto en el desarrollo a mediano y largo plazos”.

“Esta inversión tiene que ser planeada, tomando en cuenta en qué sectores México podría ser competitivo a largo plazo, y por lo tanto programando los presupuestos en base a las necesidades de inversión para alcanzar objetivos bien definidos en ese plazo”, agrega.

De otra forma, puntualiza el investigador, “seguiremos discutiendo sobre si la ciencia es o no importante, de qué forma la ciencia participa en la solución de los problemas nacionales, o asignando presupuestos solo para cumplir con un porcentaje del PIB sin objetivos claros. Y aunque sea comparable al de otros países, no impacte a largo plazo en el crecimiento socioeconómico nacional, manteniéndose así el nivel de subdesarrollo mencionado anteriormente”, finaliza.

Los retos del sistema
Al hablar sobre los principales retos del sistema científico en el país, Morales Acevedo, quien es profesor titular del Departamento de Ingeniería Eléctrica del CINVESTAV, comenta que “claramente el primer reto es que la ciencia y el desarrollo tecnológico realizados en México impacten a mediano y largo plazos en el desarrollo socioeconómico nacional”.

“Para esto, un segundo reto es que en el corto plazo se establezca el plan de largo plazo para lograr lo anterior. Esto significa que se tiene que definir con claridad de qué forma la ciencia nacional puede causar desarrollo a mediano y largo plazos, y luego de qué forma se logrará que esto suceda”, dice.

“Tiene que haber comunicación entre los diversos sectores socioeconómicos del país para integrar ese plan global de desarrollo nacional. La educación científica y tecnológica a todos los niveles (básica, media y superior) sería un elemento importante para alcanzar los objetivos propuestos”, asegura el investigador.

“Igualmente, sería importante que, tanto el poder ejecutivo como el legislativo, participen en la creación de políticas nacionales y leyes que faciliten el surgimiento de una industria de alta tecnología que se ‘alimente’ de los desarrollos tecnológicos propios y de los profesionistas formados en nuestras instituciones de educación superior para ser competitiva con la industria internacional en ciertos nichos”, enfatiza.

“Esto permitiría”, agrega Morales Acevedo, “la vinculación de las instituciones dedicadas a la ciencia y tecnología, así como las de educación profesional, con la industria nacional”.

“No podemos seguir pidiendo a los científicos y tecnólogos que generen patentes y que se vinculen a la industria, y a la solución de los problemas nacionales, sin que exista la industria nacional que pueda absorber los desarrollos que se puedan realizar”, comenta.

“Tampoco podemos seguir generando profesionales en robótica, computación, inteligencia artificial, semiconductores, ingeniería aeroespacial, biotecnología, fuentes renovables de energía, etc. que no tengan un trabajo bien remunerado y retos en su propia disciplina, y que terminen siendo agentes de ventas (o instaladores) de los productos fabricados por las industrias transnacionales”.

“O sea, cuando hablemos de desarrollo también tenemos que hablar de la calidad de los empleos, y no simplemente del nivel de ocupación”, dice.

Es decir, apunta el investigador, “todo esto está relacionado con que el sistema científico y tecnológico impacte a largo plazo en el desarrollo socioeconómico, y no puede planearse de manera aislada de los demás factores para alcanzar dicho desarrollo”, considera.

Evaluación y modernización
Morales Acevedo detalla que, “por supuesto, además de esos retos de gran alcance hay otros de corto plazo y más localizados. Así, por ejemplo, es necesario modernizar y adquirir nuevo equipo, de acuerdo con las líneas de investigación planeadas, y gradualmente ampliar el número de plazas en las instituciones de investigación”.

“Es necesario adecuar y racionalizar los sistemas de evaluación tanto institucionales como los del Sistema Nacional de Investigadores para que permitan alcanzar los objetivos de largo plazo que se planteen”, considera.

“Es necesario”, agrega, “establecer canales de comunicación más directos entre centros de investigación, e investigadores y los poderes ejecutivo y legislativo, tanto federales como estatales. Igualmente, es necesario también establecer canales de comunicación efectivos entre estos centros con las cámaras de industria y comercio, de forma que se puedan plantear los caminos para la vinculación y la creación de nuevas industrias”.

“Es necesario hacer divulgación apoyada por profesionales tanto en los medios (TV, Radio, periódicos, redes sociales, etc.), como en las escuelas de enseñanza básica para fomentar posteriormente el estudio de la ciencia y tecnología en los niveles superiores de educación”, apunta.

“También”, comenta Morales Acevedo, quien actualmente es editor asociado para la revista Solar Energy Journal (Elsevier), “es necesario continuar fomentando la colaboración internacional con instituciones de alto nivel en diversas partes del mundo, en condiciones apropiadas para que investigadores visitantes puedan realizar trabajo científico de alto nivel en los laboratorios nacionales”.

“Asimismo, se requiere atraer talento nacional e intercambiar estudiantes de posgrado con instituciones de otros países. En conclusión, hay una gran cantidad de retos que van más allá de establecer cuotas de gasto en ciencia, y esperar que de forma automática la ciencia genere desarrollo, se vincule con la industria y resuelva algunos de los problemas nacionales”, dice.

“Concretamente”, finaliza, “el reto más importante es establecer de qué manera la inversión en ciencia y tecnología puede ser redituable para generar mayor riqueza para el país, y planear lo que se requiera para alcanzar este objetivo a largo plazo”.

Carlos Reyes
cra19762003@yahoo.com.mx | Web |  + posts

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