La instalación del Observatorio del Español para América Latina y el Caribe (OEALC) es una oportunidad inmejorable para producir trabajos académicos sólidos en torno a la importancia del idioma en la región.
Así lo plantea Fernando Rodríguez Guerra, director académico de este organismo, que fue presentado de manera oficial hace unos días.
En entrevista con Campus, comenta que la expectativa que tienen con este observatorio, es “la de desarrollar un espacio para el conocimiento del español en América Latina, y al mismo tiempo ofrecer diagnósticos, datos, en muy diversas dimensiones del español, el español y la educación, el español y la migración, en temas de cultura, en temas de política educativa.
“Hay áreas amplias en donde esperamos producir trabajos que sean académicamente sólidos y pertinentes para, sobre todo, para quienes toman decisiones de políticas, ofreciendo reportes, información, trabajos comparativos, esa me parece que es una de las oportunidades que tiene el observatorio”.
El largo camino
Rodríguez Guerra, quien es maestro en Lingüística Hispánica por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recuerda que el Observatorio surge de una colaboración entre el Instituto de España, del Ministerio de España, que tiene una red de observatorios, dirigida por el Observatorio Global del Español, que tiene sedes en Harvard, en Alemania, y convenios con instituciones de América Latina.
“Es decir, es una red amplia, desde finales de 2024, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, y el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, firmaron el acuerdo para crear este observatorio, todo el año pasado se estuvo trabajando en la estructura, ha sido un trabajo lento, las cosas no se hacen de la noche a la mañana”, puntualiza.
Una vez instalado, explica Rodríguez Guerra, el observatorio trabajará en varias líneas de investigación, “pero las dos con las que estamos iniciando, una tiene que ver con la enseñanza del español a extranjeros, ver cuál es la oferta educativa, cómo se enseña, cuáles son los modelos curriculares, evidentemente nos referimos, sobre todo, en instituciones educativas de nivel medio superior, las universidades cómo enseñan el español como lengua extranjera, no solo en México sino en toda América Latina.
“Eso pasa por hacer, en primer lugar, una red, un inventario de las instituciones que ofrecen este servicio, y después ver cómo trabajan, cómo evalúan, entonces, ese es uno de nuestros temas de inicio, que claramente se vinculan con una larga tradición y con un trabajo de muchos años que se ha venido haciendo”, considera.
Todo este trabajo, aclara, solo podrá hacerse si se establecen redes académicas que compartan la información, “y esa es buena parte de nuestro trabajo, articularnos con las instituciones locales, con las universidades, con las organizaciones, con las academias, para ofrecer datos confiables, comparables”.
Extender horizontes
Para el director académico del OEALC, otro de los rubros en los que va a trabajar, de inicio, el observatorio, es en la enseñanza del español en comunidades indígenas, para determinar cómo se enseña el idioma en los sistemas escolarizados en donde el español convive con una lengua originaria.
“Entonces, también ahí encontraremos, seguramente, gran diversidad de métodos, de enfoques, de objetivos, y la idea es, finalmente, ofrecer un panorama de cómo está la situación en términos de la enseñanza del español en América Latina, en Estados Unidos, el observatorio de Harvard trabaja muy bien ese tema, pero, claro, son contextos totalmente distintos”, enfatiza.
“Lo interesante”, añade Rodríguez Guerra, quien es investigador del Centro de Lingüística Hispánica Juan M. Lope Blanch, del Instituto de Investigaciones Filológicas, “es saber bajo qué criterios, bajo qué enfoques, cómo se evalúa, la enseñanza del español a extranjeros en América Latina”.
De lo que se trata, explica, es de contar con datos duros y evidencias de cómo responden los sistemas escolarizados “a esa necesidad o cómo simplemente intentan normalizar, uniformar la enseñanza, para eso necesitamos datos duros, con esos dos temas tenemos para rato, esperamos hacia fin de año tener un primer diagnóstico, y desde luego tener reportes, el observatorio se tiene que caracterizar por eso, no es un centro de investigación, aunque ciertamente quienes formamos parte somos académicos, investigadores o profesores, sino estudiar cómo se vincula el español con otros fenómenos sociales, como la educación y la migración”, subraya.

Carlos Reyes
Columna Campus: Regla de Tres
- Carlos Reyes
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