La renuncia de Álvarez-Buylla a la AMC es un acto simbólico de primer orden en respuesta a ex funcionarios que buscan regresar a viejas políticas neoliberales
Tiene razón en renunciar la doctora Álvarez-Buylla a la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), pues ésta ha sido colonizada por sus principales detractores, quienes han socavado la autonomía de esta histórica Institución para convertirla en bastión político contra el gobierno. Una vez más, la derecha y la reacción instrumentalizan las instituciones para su conveniencia, para su proyecto político.
En efecto, la élite académico-burocrática que detentó el poder de la ciencia en México durante los 30 años del régimen neoliberal se resiste a perder el poder, las prebendas y privilegios, los negocios y su reconocimiento como parte de la élite del poder en México. En una guerra de movimientos, se ha pertrechado en las juntas de gobierno de algunas universidades y obviamente en la AMC. Se trata claramente de un grupo de interés, ligado al viejo régimen político, con fuertes vínculos con la derecha proempresarial, integrado orgánicamente en comisiones y puestos, que goza de amplia visibilidad pública y la connivencia de los medios de comunicación que se oponen al gobierno. Se trata de un grupo de científicos identificados con los criterios y referentes de las comunidades científicas norteamericanas y europeas que son francamente proempresariales y están orientadas por el capitalismo económico, que suponen que la ciencia debe estar subordinada al desarrollo y crecimiento económico de las empresas privadas. En su reducida visión proempresarial de la ciencia, este grupo de científicos ha sido corresponsable del desarrollo del capitalismo salvaje, de la debacle ambiental, del incremento de la exclusión social y de la expoliación de los recursos nacionales por empresas extranjeras.
La renuncia de la directora general del Consejo Nacional de Humanidades Ciencia y Tecnología (Conahcyt), la institución rectora de la ciencia y la tecnología en México, a la Academia Mexicana de Ciencias es un asunto gravísimo en sí mismo, y un escalón más en el largo conflicto que opone al gobierno de la 4T con los antiguos dirigentes de la ciencia en México. La razón principal de la renuncia de Álvarez-Buylla a la AMC fue la publicación de un libro donde esta Asociación compila un conjunto de opiniones críticas al gobierno y sistematiza algunas propuestas francamente regresivas.
El libro Propuestas y reflexiones sobre el futuro de la política de ciencia, tecnología e innovación en México, compilado por Enrique Cabrero Mendoza y José A. Seade Kuri inaugura la colección: «Propuestas y reflexiones sobre políticas públicas» y ha sido publicado por la AMC y el Instituto de Investigaciones en Políticas Públicas de la Universidad de Guadalajara. El libro contiene 2 capítulos iniciales con contribuciones institucionales de la AMC y del grupo ProCienciaMX. Le siguen 7 capítulos con contribuciones personales de casi los mismos autores que participaron en la elaboración de los documentos institucionales: Cabero, Franco, Seade, Tagueña, Lazcano, Rojas y otros críticos permanentes de la política científica actual.
En el texto Líneas generales para la Agenda Nacional de CTI 2024-2050, se presenta como una propuesta institucional de la AMC, aunque fue elaborado por una comisión integrada por José Franco, Silvia Giorguli, Sergio López Ayllón, David Romero, Pedro Salazar, José Seade y Gloria Soberón quienes recogieron opiniones de foros y eventos organizados por la AMC durante 2023. Hasta donde se puede leer, no se justifica plenamente su legitimidad como expresión representativa de los integrantres de la AMC.
Carente de cualquier referencia crítica a las gestiones y políticas científicas del pasado, el documento parte del supuesto de que el país carece de una política de ciencia y tecnología robusta y desde ahí se anclan sus propuestas. En relación con la actual política científica afirman: “Es demasiado temprano para evaluar los resultados y efectos de este conjunto de acciones, muchas de las cuales han generado debate e inquietud entre la comunidad de CTI. Durante los foros, algunos miembros de la AMC expresaron, en particular, su preocupación por el modelo altamente centralizado que contiene la LGHCTI, por las diferencias que se hace entre instituciones públicas y privadas, así como por el abandono de la política de vinculación e innovación entre la academia y el sector productivo”.
Para ellos, el Conahcyt o el organismo cabeza del sector gubernamental de CTI debe tener un carácter administrativo y asegurar la conducción de la política y el despliegue de sus herramientas (programas, convocatorias, evaluaciones, becas). Pero en la gestión de la ciencia afirman existen tres variables que les parecen críticas. “La primera es el grado de autonomía frente al gobierno en turno que le permitiría desarrollar una política de Estado de largo plazo. La segunda, es asegurar que las decisiones más importantes sobre el sistema se adopten en cuerpos colegiados y plurales. La tercera es que exista un mecanismo independiente y externo de evaluación de sus funciones y resultados”.
Este grupo de ex funcionarios que dirigieron la política científica y tecnológica de México durante años tienen como horizonte el pasado y como meta la regresión a las viejas políticas neoliberales. Más allá de toda su retórica, lo que pretenden es desmontar al Conahcyt y regresar a un modelo de gestión sin controles, donde se disponga de enormes cantidades de dinero y recursos institucionales a favor de las empresas privadas y no se rinda cuentas a nadie.
La renuncia de Álvarez-Buylla a la AMC es un acto simbólico de primer orden y expresión flagrante de la confrontación que opone a los científicos que comparten los postulados de la 4T con los exfuncionarios y científicos del viejo régimen, del pasado priísta y panista, que tratan de usar políticamente a la ciencia y la tecnología. La toma de la AMC por parte de las fuerzas del pasado y su instrumentalización política ponen en riesgo a esta institución y vulneran su autonomía. Es una pena que una institución plural por definición sufra la renuncia de una de sus más distinguidas integrantes; es probable que siga desgranándose con las renuncias de destacados y destacadas científicas, incluida la de la próxima presidenta de la República: mal escenario para la AMC.

Miguel Casillas
Es licenciado en Sociología por la FCPyS de la UNAM, Maestro en Ciencias por el DIE-CINVESTAV-IPN, y doctor en Sociología por la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de Paris. Es socio del Consejo Mexicano de Investigación Educativa A.C., se interesa por temas como la educación superior, historia institucional, políticas educativas y agentes educativos y profesores, estudiantes y TIC.
Es investigador en la Universidad Veracruzana y Coordinador del Doctorado en Innovación en Educación Superior del Centro de Investigación e Innovación en Educación Superior de la Universidad Veracruzana (CIIES-UV) del 10 de febrero del 2020 a la fecha.
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