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La clase media y las preferencias electorales de los universitarios

Ignorar las aspiraciones de mejoramiento social, considerándolas como resultado de una afiliación al neoliberalismo o a la sociedad del mérito, puede ser un gran error del presente gobierno

Sobre la “clase media” en México se han escrito importantes obras (Loaeza,1988; Careaga, 1980; López Camára, 1971). Durante el período del desarrollo estabilizador, a mediados del siglo pasado, ocurrió una fuerte movilidad social hacia los sectores medios, que vino a agrandar este conjunto y al mismo tiempo a crear diferencias internas, que permitieron hablar de “clases medias”.

Es difícil definir a la clase media, pero se le ubica, arbitrariamente, entre el sexto y el octavo decil de la distribución del ingreso. Pero, todos los que la han investigado reconocen que no puede captarse únicamente por el ingreso o la ocupación. La educación cuenta, y mucho, porque es un mecanismo de ascenso y prestigio en la escala social, particularmente la educación universitaria. Los profesionistas habitualmente forman parte de esta clase.

Se trata de un conglomerado que se ha formado con la retórica del ascenso social. Sin embargo, el logro de estatus no ha sido igual para todos, de ahí que en su interior existan distinciones sociales. Por ahora, la movilidad ascendente ha quedado muy limitada, como lo muestran las investigaciones del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY). En estos últimos años, la clase media se ha adelgazado y ha contribuido a polarizar la sociedad y sus respuestas políticas.

A la clase media la han calificado de factor positivo del desarrollo, como demandante de políticas del Estado que brinden mayor bienestar. Asimismo, le han atribuido la existencia de grupos en su seno caracterizados por su conservadurismo. Que ante todo son arribistas y pugnan porque les vaya bien en lo individual.

Cuando les ha ido bien, han sido un factor de estabilidad del régimen y, cuando no, han sido un factor de cambio que ha apoyado sistemas y regímenes políticos autoritarios. De ahí que lo que pase con los sectores de clase media es necesario de ser observado y analizado para entender el rumbo que puede tomar la nación.

Para las clases medias, la crisis económica y la pandemia han sido fatales. Una buena parte se desplazó a los pobres, se quedaron sin trabajo y ha habido desintegración familiar, cambios alimenticios, problemas con el estudio de los hijos y con la salud mental de los jóvenes, muchos de los cuales han suspendido su enseñanza en línea, porque no les gustó, o porque se volvieron incosteables las cuotas en las escuelas privadas, o por la necesidad de trabajar para ayudar a la familia. Habría que analizar, además, el problema del embarazo adolescente y el maltrato a las mujeres en el hogar. En fin, las clases medias han sido estropeadas y se han movido políticamente según su escolaridad. Una ilustración enseguida.

Una encuesta realizada en 2018 (Parametría) indica que una inmensa mayoría de los votantes con educación superior eligió a Morena. Este partido fue apoyado, asimismo, por personas con ingresos (sueldos, salarios) de clase media.

En 2021, los datos de una encuesta de salida, confiable, muestran que, entre quienes tienen educación superior, únicamente el 33 por ciento votó por Morena para diputados federales; la misma proporción fue de 48 por ciento en 2018 . Según la fuente, (El Financiero 080621) Morena dejó de ser la opción preferida de quienes tienen educación superior. Y tal vez, donde mejor se refleja es en CdMx. Por su parte, Morena recibió un apoyo electoral mayor, entre 2018 y 2021, de quienes solamente tienen primaria.

Hay dos elementos que van a modificar o no el comportamiento electoral de las clases medias: uno será si se sienten vulnerables frente a las condiciones estructurales de la economía y el otro si se sienten atacadas, como hasta ahora, por el discurso político oficial.

El régimen político no ha sido sensible a las necesidades sociales que han provocado la caída del empleo y la pandemia. Tampoco ha mostrado sensibilidad a los movimientos sociales, manifiestos o latentes, y es notable la falta de pericia en el manejo de la educación, desde el kínder hasta el posgrado, pasando por el menosprecio a la planta de investigadores nacionales.

Los miembros de la clase media tienen diferencias de perspectiva sobre el cambio social y distintos intereses. Pero, actualmente, es probable que se articulen sus demandas por un crecimiento económico con apertura de la estructura ocupacional, tal que se renueve la posibilidad de ascenso social.

Sería un error, según mi perspectiva, que las aspiraciones de mejoramiento social sean consideradas en el discurso político como resultado de una afiliación al neoliberalismo o a la sociedad del mérito. Tengo la impresión de que en “la clase media” hay quienes se sienten muy vulnerables, con mucha ira, frustración y desconfianza en las instituciones. Recordemos que la sensación de inestabilidad política y la inconsistencia de estatus pueden provocar grandes movilizaciones contra lo establecido, con participación de las clases medias y de universitarios comprometidos con el bien común y una nueva ética social.

1 comentario en «La clase media y las preferencias electorales de los universitarios»

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