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¿Capitalismo académico en América Latina?

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Un análisis en las instituciones de educación superior latinoamericanas ponen en duda que el concepto desarrollado por Sheila Slaughter y Larry L. Leslie se traduzca tan fácilmente en la región

El concepto de “capitalismo académico” (CA) es el corazón de una teoría orientada a ofrecer una explicación sobre los comportamientos institucionales de las universidades contemporáneas en el marco de la globalización, la internacionalización y la economía basada en el conocimiento. El origen de esa teoría fue la caracterización de esos procesos como fuerzas de transformación productiva y sociocultural de los entornos políticos y de políticas de las universidades contemporáneas. Aunque tiene antecedentes históricos importantes en el campo de la organización y gestión de la educación universitaria (los trabajos de Veblen, de Weber o Clark, por ejemplo), los autores nortamericanos Sheila Slaughter y Larry L. Leslie publicaron en 1997 un libro que abriría un debate académico importante sobre el contenido y los alcances del concepto (Academic Capitalism. Politics, Policies and the Entrepreneurial University, The Johns Hopkins University Press).

En síntesis, el debate se concentró en tres puntos clave: a) la consistencia de una teoría cuyas ideas centrales y capacidades explicativas se basan en la experiencia de algunas universidades de investigación de cuatro países desarrollados (Estados Unidos, Canadá, Australia y Reino Unido); b) la influencia de los sistemas de mercado o cuasimercado en la lógica del trabajo académico y la productividad universitaria; y, c) la capacidad de este enfoque para explicar los comportamientos universitarios en otros contextos nacionales, en especial de los países periféricos, no desarrollados o de economías emergentes, como es el caso de las universidades de América Latina, Africa o Asia.

Para repasar los términos de ese debate en el contexto de la experiencia latinoamericana, tres expertos de la región (José Joaquiín Brunner, Jamil Salmi y Julio Labraña) convocaron a un grupo importante de colegas para analizar los perfiles, limitaciones y alcances de la teoría del CA en el subcontinente. El resultado de este esfuerzo es el libro Enfoques de sociología y economía política de la educación superior: aproximaciones al capitalismo académico en América Latina (Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2021). En este texto, Brunner, Salmi y Labraña reunieron los textos de 11 académicos de distintos países de la región (Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, Uruguay) para examinar desde distintas perspectivas experiencias nacionales el impacto de la teoría del CA en el entendimiento de los problemas de la educación superior en la región. (https://www.youtube.com/watch?v=j6wToxR9hoI&t=615s)

El contenido del libro permite identificar varios temas y dimensiones en el uso de esta teoría, aplicada para los casos latinoamericanos. Pero también incluye el señalamiento de las limitaciones o imposibilidades del enfoque para comprender las relaciones entre los problemas o procesos identificados y los factores o mecanismos causales que los producen.Una de las tesis centrales del libro de Slaughter y Leslie en torno a la transformación del modelo de la universidad moderna caracterizada por la combinación de docencia e investigación hacia el modelo de “universidad emprendedora” basada en la competencia por el mercado de los prestigios y recursos financieros, orientados por el ascenso de indicadores de calidad determinados por distintos ranking internacionales, tiene dificultades explicativas en el caso de las universidades latonoamericanas. Como señalan algunos de los autores, la gran diversidad y heterogeneidad de la educación superior en los distintos países de la región, configuran condiciones y comportamientos institucionales muy distintos a los países que fueron considerados por Slaughter y Leslie parta formular la teoría del CA.

Esa diversidad se caracteriza por el enorme peso que sigue teniendo la formación profesional sobre las actividades de investigación científica y desarrollo tecnológico. Otro factor a considerar es el tipo de gobierno y gobernanza que se ha desarrollado en los últimos años en la región, donde las tradiciones de la autonomía académica e intelectual van acompañadas de esquemas de gobiernos colegiados entre estudiantes, directivos y profesores, y que se han mezclado de manera peculiar con la influencia de esquemas de gestión y conducción institucional basados en los postulados de la Nueva Gerencia Pública, una teoría también de origen anglosajón.

A pesar de estas limitaciones contextuales, la TCA ofrece algunas pistas interpretativas para analizar los comportamientos institucionales universitarios, como las relaciones entre gobernanza y desempeño, la influencia de las políticas públicas nacionales o subnacionales en el ejercicio de la docencia o de la investigación, la vinculación de las universidades con el Estado o con el mercado, o el impacto de las métricas de la productividad y de la “dictadura de los rankings” en la planeación del desarrollo institucional universitario.

Las relaciones entre los sectores públicos y privados, el perfil de las oligarquías académicas y del profesorado universitario de tiempo parcial, la coexistencia entre las lógicas de la formación profesional y la lógica de la investigación, la discusión del CA como expresión del neoliberalismo económico en la educación terciaria, los problemas de los financiamientos públicos y privados a la investigación universitaria, los procesos de los regímenes de aprendizajes en el sector, la diferenciación de distintos tipos, alcances o influencias de regímenes de capitalismo académico, configuran un complejo mapa de tensiones y relaciones que permiten la construcción de una agenda de investigación y de acción sobre las universidades latinoamericanas del siglo XXI.

Esa es la mayor contribución de libro, que ofrece no sólo un riguroso ejercicio de balance intelectual (y no solo académico) del pasado reciente de la educación superior de nuestra región, sino que permite también identificar algunas pistas sobre el futuro de las universidades en la era de plomo de la postpandemia y la nueva crisis económica del período 2020-2022, donde las ilusiones de la innovación y productividad del emprendurismo universitario se estrellan frente al muro macizo de las restricciones, procesos y realidades de las universidades latinoamericanas realmente existentes. Aquí, como sugiere Jamil Salmi en el libro, experiencias, conocimiento e imaginación juegan un papel central como recursos intelectuales en la construcción de un futuro promisorio para la educación superior latinoamericana.

Adrián Acosta Silva
Estación de paso en Investigador del Cucea de la Universidad de Guadalajara

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