Un estudio sobre los salarios de los titulares universitarios estadunidenses revela profundas, e incluso inexplicables, desigualdades. ¿Y en nuestro país?
El Chronicle of Higher Education, la prestigiada publicación estadounidense, dió a conocer recientemente (abril 2) el listado de los salarios más elevados de los rectores de las universidades de los Estados Unidos, aquellos que dirigen instituciones cuyos gastos anuales ascienden, por lo menos, a $100 millones de dólares. Los datos recabados corresponden al año fiscal 2018. De acuerdo con ello, los dirigentes de las instituciones privadas de educación superior tienen un salario anual promedio de $582 mil dólares, pero, en el Chronicle, se distingue a los 20 mejor pagados, quienes ganan por lo menos ¡cinco veces más que la media nacional! considerando que solamente 62 rectores tienen un salario superior al millón de dólares en el país. Es frecuente que los rectores tengan beneficios adicionales, como casa, auto, chofer, trabajo garantizado al término de su periodo, bonos de desempeño, anualidades y seguro de vida.
En esta entrega se comentan los salarios de los 20 rectores mejor pagados en los Estados Unidos. De acuerdo con ello, quien obtuvo la más alta remuneración fue el rector de University of Southern California (USC), C. L. Max Nikias, quien ganó la astronómica cantidad de $7.6 millones de dólares, cifra que representa tres veces más de su salario anual. Ese incremento se debió a que fue separado de su cargo en agosto pasado, tras un escándalo de sexual. USC fue fundada en 1880, está clasificada en el lugar 70 de calidad global y tiene 20,351 estudiantes (US News & World Report, 2021). En el otro extremo, el lugar 20 le correspondió al rector de New York University, Andrew Hamilton, quien tuvo un salario anual de 1.7 millones de dólares. Hamilton dirige una institución fundada en 1831 que alberga a 44 mil estudiantes y su lugar en la clasificación de calidad global es la 29.
El segundo lugar salarial lo obtuvo Robert J. Zimmer, de la Universidad de Chicago (1890), con $5.9 millones de dólares. La universidad bajo su supervisión fue ubicada en el lugar 15 mundial y tiene 30 mil estudiantes. La Universidad de Harvard ocupa el primer lugar mundial en calidad global, pero su rectora, Drew Gilpin Faust, es la quinta en el reporte del Chronicle, lo que se traduce en $3.5 millones de dólares de salario anual. Irónicamente, el rector del Massachusetts Institute of Technology (MIT), establecido en 1861, clasificado como número dos mundial y con una matrícula de 11 mil estudiantes, no calificó entre los 20 mejores salarios. Otra fuente reporta que la percepción económica de su rector, el venezolano Rafael Reif, era ‘apenas’ de $1.2 millones de dólares.
Tres universidades vecinas en Filadelfia pagan muy bien a sus rectores. El tercer rector con mejor salario en los Estados Unidos es Stephen K. Klasko, de la Universidad Thomas Jefferson (1824), quien recibe $5.3 millones de dólares anuales, siendo que su institución está clasificada en el lugar ¡390! entre las mejores universidades globales y alberga a 8,105 estudiantes. Por contraste, la rectora Amy Gutmann, ocupa el sexto lugar en rango salarial, con $3 millones de dólares, al dirigir la Universidad de Pennsylvania (1740) que está clasificada en el lugar mundial 14 y tiene 22,432 estudiantes. Asimismo, la Universidad de Drexel (1891), vecina geográfica de la Universidad de Pennsylvania, fue calificada en el sitio 387 de calidad mundial. Tiene 24,205 estudiantes y su rector John A. Fry, ocupa el lugar salarial 12, posición que se traduce en $2 millones de dólares anuales. Por último, el rector de la Universidad de Miami (1925), el destacado médico mexicano Julio Frenk, tiene el lugar salarial 19 aunque la universidad que dirige, con 17, 811 mil estudiantes, esta posicionada en el lugar 236 mundial.
En contraste, los salarios más altos de los rectores de tres importantes instituciones públicas mexicanas de educación superior han sido cuestionados por ser, originalmente, superiores a los del presidente de la República, cuyos emolumentos netos ascendieron anualmente a 1.4 millones de pesos en 2018 ($70 mil dólares a la cotización del 11 de mayo, que fue $19.98). Así, de acuerdo con los datos anualizados de 2018, y en percepciones brutas: a) el director general del Instituto Politécnico Nacional ganaba $2.5 millones de pesos. El IPN tenía, en el 2018, una población estudiantil de 426,357 alumnos; b) el rector de la UNAM, que tiene 360 mil estudiantes, ganaba $2.3 millones de pesos anuales ($116 mil dólares). El aseguró a los medios que reduciría el salario en $20 mil pesos mensuales, a partir de enero de 2019; c) el rector de la Universidad de Guadalajara, con una matrícula de 280,297 estudiantes, ganaba $2 millones de pesos ($99 mil dólares)
Conclusiones
La curiosidad se despierta al encontrar que los salarios más altos de los rectores de los Estados Unidos, e inclusive de México, no se correlacionan con la antigüedad institucional, el tamaño de su población estudiantil, los índices de calidad institucional definida en las clasificaciones internacionales, ni con los ingresos y recursos propios de las casas de estudio ¿Cómo se llega entonces a esa cifra final?
Aún con todas las diferencias nacionales (tamaño de economías, población y PIB), no deja de sorprender que el salario anual del director del IPN, que es el más alto de los ya mencionados, resulta ¡47 veces menos! el rector de la Universidad de Chicago. Además, a partir de los datos del Chronicle se observa cierta ‘densidad regional’ en las instituciones de educación superior que pagan los salarios más altos a sus líderes. Ocho de los 20 privilegiados rectores pertenecen a la región del Atlántico Medio: cuatro de Nueva York, tres de Pennsylvania y uno de Maryland, aunque esto no signifique ninguna relación causal.
También es destacable que 16 los 20 rectores mejor pagados son hombres y solamente cuatro son mujeres. Esta proporción, en pleno siglo XXI, corresponde únicamente a la quinta parte. Así, algunos miembros de la academia de los Estados Unidos, que antes del impulso a la equidad y la inclusión solían autonombrarse como “the best and the brightest”, ahora podrían abrir la conversación sobre equidad salarial y de género, en las instituciones que privilegian los emolumentos de sus más altos mandos.

Carlos Pallán
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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