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Sublimar el encierro II

A un año de la pandemia, también recordamos los atentados de 2004 en España y la lucha del feminismo

“Hay artes también entre los pájaros,

hay danzas que ejecutan hojas muertas

y llamas que no fueron más que polvo”.

La edad de las esfinges

El 11 de marzo es una efeméride señalada en el calendario internacional, al menos para los que decididamente nos oponemos al terror y a la barbarie. Al recordar los atentados en los trenes de Madrid, rememoramos la pregunta ¿se puede escribir poesía después de la catástrofe? Y la respuesta siempre será que la resiliencia es un deber; más aún el poeta convocado a señalar lo ominoso -lograr que se mire al espejo- descubrirlo en sí mismo y transformarlo.  Por ello, a un año de la pandemia por covid-19 decidimos abordar esta nueva hecatombe desde la visión poeta.

“Creer que somos privilegiados por el lenguaje humano y que en él y por él surge como exquisitez la poesía no sólo es arrogancia, sino demencia e insensatez. El lenguaje poético verdadero se reconstruye porque se reencuentra y está, sino es que es, la vida misma”, nos compartió el joven poeta Fernando Corona, junto con los versos del epígrafe de su obra La edad de las esfinges.

Para Fernando Corona, “la otredad” es la clave no sólo de la poesía sino de la existencia. Hay algo que siempre está en la poesía y es “el dilema humano, concentrado en el otro, lo otro. La otredad es la clave de la existencia y la poesía siempre nos muestra no solamente la cara de lo otro, sino las posibilidades de ello en el uno mismo que uno cree ser”, asegura el discípulo del gran poeta Enrique González Rojo, quien recientemente nació a la eternidad.

“Y rompí mi respiración

otra vez, a voluntad,

mientras sangraba y escribía,

con estas manos recuperadas

para la noche de la rebelión

para el día del ‘ya no más…’»

Son los versos que nos comparte Carmen Saavedra, autora de El club persa de los negocios raros, poeta profética, quien considera que “el mundo patriarcal” está empezando a reconocer el talento de las mujeres, “los movimientos reivindicatorios por las mujeres en todo el mundo pusieron la mira en las mujeres de todas las disciplinas: ciencias y artes. Pero siempre hemos estado ahí, creando con calidad, con fiereza”.

Retruécano en mano, la autora de Carretera sur, invirtió nuestra pregunta, al asegurarnos que, no es su creación la que ha influido en las demandas sociales feministas; son las demandas sociales las que han influido en su poética. A ella, por ejemplo, la pandemia no la alteró ni la inspiró, “es la vida interna, emocional, los sucesos del corazón los que pueden alterarme o inspirarme”, nos dijo.

Notechpa nitechtlahuia | Me alumbro de mí

Nixcoyatlacati | A mi mismo me doy nacimiento

Son los versos que nos compartió, uno de los poetas en náhuatl más reconocidos en la actualidad, Karloz Atl, para él, la palabra está ahíta de poder y estos versos representan justamente “el poder de la poesía en lenguas originarias -nahuatl- para sanar. Dirijo mis versos hacia el amor propio imaginando que quien los lee o escucha se sana y empodera”.

Para él, “todo es un motor creativo. El Apocalipsis es el fin y el origen. Soy Movimiento”, nos comparte y asegura que su obra la elabora a partir de “mi visión política, ética y poética en la que abordo textos sobre Nuevas Masculinidades. Es decir, dirijo la energía hacia los hombres en afán de reflexionar sobre la forma en que nuestra energía afecta a las mujeres”.

Al final del día la poesía, como nos confesó Carmen Saavedra, “refleja el deseo primario de tener ganas y el deseo de construir-nos mundos alternos, posibles, amorosos para todas, todos, todes”.

Epílogo

Después de los atentados de Madrid escribí un poema, tenía 22 años y vivía en la capital del oso y el madroño. En la universidad donde estudiaba decidieron premiar mi poema y enviarme como representante a la Universidad Complutense al homenaje en honor a las víctimas de los atentados, sin duda, la Historia estaba en marcha mostrando su faz vorágine.

En aquel 2004, las cosas en Latinoamérica aún no se descomponían tanto, al menos no en la agenda pública. México tenía (sigue teniendo) una desigualdad desgarradora, pero jamás esa miseria que hoy llamamos terrorismo. Cuatro años después, con las granadas contra civiles en la Plaza de Armas de Morelia, nuestro devenir como nación daría un vuelco hacia ese terror, hasta descubrir desgraciadamente que, una parte de nuestro país es un panteón clandestino.

Hoy toca, como han dicho nuestros autores, empoderarnos, reconocernos en los muchos otros, elevarnos en la sustancia del amor para explorar los misterios del ser y sanarnos desde lo más íntimo, honrar a nuestras víctimas es honrarnos a nosotros mismos. Porque la poesía también resguarda la memoria de las naciones, la esencia de nuestros tiempos, en fin, como dice el poeta Fernando Corona, asumir “la total y toral condición en juego, que es la del ser”.

Acerca del autor

Héctor Martínez Rojas
PERIODISTA

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