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Se busca al ex rector de la UAEMor, regreso a clases para la UASLP y la SEP

Lamentable ejemplo.  Al más puro estilo del viejo oeste, la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción en Morelos ofrece una recompensa de casi 100 mil pesos para quien aporte datos para localizar y detener a Alejandro Vera Jiménez, exrector la Universidad Autónoma de Morelos (UAEMor). Sobre sus espaldas recae una orden de aprehensión emitida el pasado 25 de marzo y ahora enfrenta cargos por el manejo desaseado de los recursos en esa institución. Un caso que toma tintes de escándalo y que nada tiene que ver con la pelea que han dado las universidades públicas estatales por la credibilidad y el compromiso con autoridades y con la sociedad. El destino de Vera Jiménez es producto de relaciones políticas mal encauzadas que ahora le vienen a cobrar factura. Su paso por el camino electoral, de la mano de Nueva Alianza, en el pasado proceso donde se eligió al hoy gobernador, Cuauhtémoc Blanco, fue fugaz y nada ejemplar.

Pagar facturas. Vera Jiménez fue rector de la UAEMor de 2012 a 2018, periodo en el que estuvo vinculado más a movimientos sociales locales, que al mejoramiento de la calidad de esta universidad pública. También tuvo un paso muy breve como titular del Consejo de Ciencia y Tecnología del estado, pero sus peripecias legales terminaron por convertirlo en prófugo de la justicia. Tras su paso por la institución morelense, ésta entró en una crisis financiera mucho más grave de la que venía arrastrando años atrás, y ahora es una de esas 10 o 11 universidades que tienen el agua muy cerca de cuello y operan al límite. Como quiera verse, el rectorado de Vera Jiménez no fue muy satisfactorio para la UAEMor. Un capítulo muy cuestionable a la espera de un desenlace legal más que evidente.

Justificaciones a modo.  Por eso, este tipo de casos abonan a la serie de señalamientos que se dan en contra de las universidades públicas del país, con el pretexto, muy de moda, en torno al combate de la corrupción. Así sucede, desde hace unos días, allá en Colima, donde los ánimos andan a flor de piel debido a la carrera por la gubernatura. La candidata por Morena, Indira Vizcaíno, ha referido ya en varias ocasiones que la Universidad de Colima (UCol) no es una institución transparente y se niega a la rendición de cuentas, bajo el argumento de la autonomía. Comentario sin fundamento que solo buscan atraer el voto del electorado que pide linchamientos sin pruebas de por medio. Cómo cuestionar a una institución de educación superior que no tuvo ninguna observación en la última revisión de la Auditoria Superior de la Federación. Asimismo, la candidata refiere que la universidad solo debe ejercer su autonomía para la libertad de cátedra, pero se le olvida que esto implica también la elección de sus autoridades y muchas otras funciones. Una cosa es señalar los errores cuando las pruebas son fehacientes, y otra es golpear y dinamitar la credibilidad, bien ganada, de instituciones que están por encima de la contienda electoral.

Rumbo responsable.  Ahora que la premura es el distintivo de las autoridades federales en torno al regreso a clases, y que incluye ya a niveles medio y superior en el área metropolitana, conviene hacer un alto y escuchar voces mucho más mesuradas, pero sobre todo apegadas a la evidencia científica y a la realidad. El rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Alejandro Javier Zermeño Guerra, asoma la posibilidad de una reactivación al cien por ciento, tanto de actividades académicas como educativas, hasta 2022. La pandemia, dice, está lejos de haberse controlado y cualquier descuido puede ser contraproducente. Aunque la tendencia en los últimos días va hacia un inminente retorno, el comportamiento de la enfermedad sigue siendo una incógnita y no presenta parámetros definidos como para hablar de una fecha exacta. En medio de los traspiés de esta estrategia sanitaria, un equilibrio necesario son estas opiniones que contrastan con discursos triunfalistas.

Mayor presencia.  A muchos les inquieta ya que la titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Delfina Gómez Álvarez, maneje todavía un perfil muy bajo, a poco más de dos meses de haber asumido el cargo. La diferencia con su antecesor y hoy embajador de México en Estados Unidos, Esteban Moctezuma Barragán, es muy notorio, cuando menos en la presencia mediática y el activismo con todos los actores del sector educativo. El regreso a clases no es cosa menor y requiere de un líder que coordine y haga ajustes sobre la marcha. Es, quizás, uno de los retos más complejos que enfrenta la titular de la SEP, sin olvidar que el tiempo corre y urge que conozca de cerca la problemática que enfrentan también la educación media superior y superior. La agenda está muy clara y allá en las oficinas de Tenayuca, en la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), lo tienen muy en claro. Deseable que haya mayor interacción para abordar estos temas que requieren también de medidas y estrategias muy atinadas y certeras.

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