Un análisis del plan nos muestra pocas novedades, un diagnóstico incompleto y una crítica inmerecida a las universidades públicas
La semana pasada expuse un resumen de este importante programa (Prones), intentando mostrar los trazos principales de su contenido. En función de ello, el objetivo de estas líneas es realizar algunos análisis y comentarios en torno al mismo. Antes de proceder, es oportuno mencionar que se trata de un buen documento. Aunque se indica que la responsabilidad por el mismo es de la Secretaría de Educación Pública, la elaboración descansó, en buena medida, en el Consejo Nacional Coordinador de la Educación Superior (Conaces). Este organismo es un integrante principal del Sistema Nacional de Educación Superior (SNES), coordinado por un secretariado conjunto proveniente de la SEP y de Anuies, mismo que ha venido funcionando desde su fundación en agosto de 2021.
Pasando a los análisis y comentarios, aquí se enuncian seis, los que parecieron más relevantes:
¿Basado en el Plan Nacional de Desarrollo? En el Prones se indica que “toma como base las propuestas en materia de educación superior planteadas por el Ejecutivo Federal en el PND . . .”. No hay tal, o sólo se trata de una parte mínima del contenido de ese documento. Este consigna únicamente como referencias las siguientes: a) Programa Jóvenes Escribiendo el Futuro; b) la tarea de garantizar el acceso a todos los jóvenes a la educación; c) el Programa que estatuye las universidades Benito Juárez.
Como se ha reiterado en este espacio, el PND tuvo una trayectoria sui géneris: su elaboración y aprobación distó enormemente de lo que establecen la Constitución (Art. 26) y la Ley General de Planeación. Ambos dispositivos legales instauran el Sistema de Planeación Democrática del Desarrollo Nacional, mismo que funciona a través de un instrumento principal, el PND. Este último se elaboró sin cumplir con lo previsto en ambos ordenamientos. Además, sólo fue suscrito por el presidente de la Republica y el secretario de gobernación, omitiendo el Refrendo que debió haberse otorgado por todas las secretarías y entidades donde se aplicara el PND, así como los programas sectoriales de ahí derivados (Art. 82 constitucional).
¿Objetivos Perennes? El Prones fija seis objetivos generales. Como ya se había dicho, no hay novedades en ellos. El SNES ha venido confrontando, desde medio siglo atrás, un conjunto de realidades que lo configuran y que han jugado el papel de orientaciones fundamentales para el mismo. Desde el primer Plan Nacional de Educación Superior, elaborado conjuntamente por la SEP y Anuies en 1978 (La planeación de la educación superior en México), hasta el último (Visión y acción 2030: Propuestas de la Anuies para renovar la educación superior en México), formulado por esta organización en 2018, esos objetivos se vienen reiterando. Quizá sea importante reconocer que ahora se ponga un mayor énfasis en algunos de ellos, como sería el correspondiente a “impulsar el compromiso social de las IES desde la vinculación con perspectiva territorial, para contribuir al bienestar de la población y al desarrollo sostenible del país”.
Diagnóstico. Esta es una parte esencial del Prones. Se trata de una descripción apropiada del estado actual del SNES, pero incompleta. Por lo que se refiere a la primera, puede decirse que allí se contienen aspectos positivos, relacionados con lo que han sido avances o metas logradas durante el sexenio. Algunos de ellos, como las universidades Benito Juárez cuya meta inicial fue la de establecer 100 instituciones de ese tipo, habiéndose alcanzado ya un 50 por ciento adicional. En lo que corresponde a lo cualitativo estarían las instituciones creadas en CdMx, la Universidad Rosario Castellanos y la Universidad de la Salud.
En contraste, el diagnóstico omite aspectos (programas, proyectos, acciones) que no se llevaron adelante en el quinquenio o que tienen un grado de avance mínimo. Una revisión al contenido del Programa Sectorial de Educación (PSE) mostraría que lo relativo a objetivos específicos o acciones puntuales a desarrollar (léxico del PSE) ahora reaparecen en el Prones con una calidad distinta: como acciones o metas para los tiempos venideros. Tal sería el caso de considerar a la educación superior como obligatoria para el Estado y gratuita para los estudiantes, características hasta ahora ausentes, y ubicándose como propuesta-meta para 2024 y 2030. Una revisión del PSE, por lo que se refiere a los seis objetivos prioritarios ahí enmarcados, permitiría dar una idea de esta afirmación a partir de los parámetros y metas utilizados.
¿Paradigmas Exógenos? El Prones enuncia como un problema el que las IES se orienten por un paradigma que ha pretendido o logrado “uniformizar los modelos educativos… inspirado en las universidades de investigación de los países altamente industrializados”. Aunque tal afirmación está sustentada en opiniones, y no en hechos, el documento no ofrece más explicación al respecto. Existe sí, en todo caso, una enorme diferencia entre instituciones pertenecientes a los tres subsistemas en que se constituye el SNES, y aún dentro de cada uno de estos últimos; pero de ahí, a que todo el conjunto esté orientado con este paradigma resulta difícil de explicar, sin que existan mayores elementos de juicio.
Aunque en el Prones no se particulariza para cual de los subsistemas se atribuye esta característica, pareciera que la referencia se formula para las universidades públicas. Habría que preguntarle a los titulares de la docena de universidades públicas autónomas que cada año tienen problemas para cerrar presupuestalmente el año fiscal (reducidas a siete u ocho gracias a los apoyos específicos de la Subsecretaría de Educación Superior) de los rasgos que los identifiquen con dichas ‘universidades de investigación’.
¿Visión de Futuro o Diagnóstico? En esta sección se enuncian distintas tareas (programas y proyectos) a realizar, situándolas ya en un espacio temporal. Sería lo usual en una visión de futuro, pero, algunas de estas tareas debieron de haber sido consignadas como pendientes o incumplidas según lo previsto en el PSE y, como tales, incluidas en el diagnóstico (entre otras: la autonomía de la UPN, la reforma integral de las escuelas normales, y el establecimientos de polos regionales de investigación y posgrado). Otro ejemplo más evidente es el ya mencionado sobre la obligatoriedad y gratuidad en materia de educación superior; se enuncia como una meta a alcanzar (parcialmente en 2024 o de manera total en 2030), cuando aún no se ha constituido el Fondo Federal Especial para ese propósito, incluido en la Reforma Constitucional de mayo de 2019.
Tiempos y Fechas. El Prones tendrá una vigencia de diez meses. Situación extraña pero parcialmente explicable en función de lo sucedido en el sector educativo. El PND fue aprobado en los tiempos marcados por la Constitución, pero, a partir de allí se fueron acumulando retrasos respecto a las instancias e instrumentos que debieron aprobarse previamente, entre ellos el Programa Sectorial de Educación, la Ley General de Educación y la Ley General de Educación Superior. Una demora acumulada que se extendió hasta el inicio de operaciones del Conaces. Aunque este organismo ha venido avanzando en varios de los programas que, por disposiciones legales, le corresponden, su utilidad dependerá de lo que resuelva la próxima Administración Pública Federal. Desde luego, los productos positivos ya obtenidos o en proceso podrían ser tomados en cuenta, bien para continuarlos o para constituirse en insumos indispensables en el nuevo ciclo sexenal.
Por último, una extraña circunstancia relacionada con fechas y datos del documento. Las estadísticas más recientes allí incluidas se refieren al año escolar 2021-2022, no obstante que la propia SEP tiene ya la información correspondiente al 2022-2023 desde el pasado septiembre (Principales cifras del Sistema Educativo Nacional 2022-2023). Habiéndose aprobado y publicado el Prones en el último diciembre, no se explica el misterio de utilizar cifras y datos de dos años anteriores.

Carlos Pallán Figueroa
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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