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Problemas de alimentación en Autismo: Una batalla cotidiana que se puede ganar

El escenario de la selectividad alimentaria es abrumador para el infante con Trastorno del Espectro Autista y su familia, pero hay acciones que pueden ayudar eficazmente.
Entre el 46 por ciento y el 89 por ciento de los niños con autismo presentan dificultades para comer.

Imagine que cada comida se convierte en una batalla. Que el simple hecho de sentarse a la mesa con su hijo termine en gritos, llanto o rechazo absoluto a cualquier alimento que no cumpla con ciertas características, como color, olor o textura. Para muchas familias con hijos con Trastorno del Espectro Autista (TEA), esta es una realidad cotidiana. La selectividad alimentaria, común en infantes con este diagnóstico, afecta no solo la nutrición del infante, sino también el bienestar emocional de toda su familia.

Entre el 46 por ciento y el 89 por ciento de los niños con autismo presentan dificultades para comer. Su ingesta se puede limitar a unos pocos alimentos, generalmente ultra procesados, rechazando grupos como frutas, verduras o carnes.

Esto preocupa a los padres, quienes temen consecuencias como malnutrición, obesidad o retraso en el desarrollo. Aunque se crea que esta situación “pasará con el tiempo”, la evidencia muestra que no es así, y el problema tiende a intensificarse.

Comer fuera de casa, visitar a seres queridos, o salir de vacaciones requiere de una lógistica especial.
Algunas familias recurren al uso de tabletas o celulares para facilitar la ingesta, lo cual puede ser útil a corto plazo, pero puede generar una dependencia difícil de revertir. La alimentación también condiciona las oportunidades sociales del niño, limitando su participación en su comunidad.

Es cierto, el escenario de la selectividad alimentaria es abrumador y desafiante para el infante y su familia. Pero, afortunadamente, hay intervenciones eficaces que pueden ayudar a superarlo. Específicamente, los programas basados en el Análisis Conductual Aplicado (ACA) han demostrado mejorar la aceptación al alimento y reducir comportamientos de rechazo.

Estos programas parten de una evaluación para comprender las causas del rechazo al alimento e inciden directamente sobre estas, apoyándose todo el tiempo de los padres, quienes son capacitados para aplicar estrategias en casa.

Los beneficios de estas intervenciones van más allá de simplemente “comer más”. El ACA puede incrementar la variedad y cantidad de alimentos consumidos, disminuir los episodios de conducta disruptiva durante la comida, y contribuir a mejorar el estado nutricional de los niños. También puede mejorar la interacción entre padres e hijos durante la comida, posibilitar la inclusión del infante en situaciones sociales que involucran comida, e incrementar la libertad y tranquilidad para comer fuera de casa.

La selectividad alimentaria no es un problema sin salida. Con estrategias adecuadas, los niños pueden desarrollar hábitos más saludables y las familias recuperar la tranquilidad durante las comidas. Atender esta situación a tiempo puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida del infante y de su familia, además de contribuir significativamente a su salud general al mejorar su estado nutricional y prevenir posibiles deficiencias.


Los beneficios de estas intervenciones van más allá de simplemente “comer más”. El ACA puede incrementar la variedad y cantidad de alimentos consumidos, disminuir los episodios de conducta disruptiva durante la comida, y contribuir a mejorar el estado nutricional de los niños. También puede mejorar la interacción entre padres e hijos durante la comida, posibilitar la inclusión del infante en situaciones sociales que involucran comida, e incrementar la libertad y tranquilidad para comer fuera de casa
La selectividad alimentaria no es un problema sin salida. Con estrategias adecuadas, los niños pueden desarrollar hábitos más saludables y las familias recuperar la tranquilidad durante las comidas. Atender esta situación a tiempo puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida del infante y de su familia, además de contribuir significativamente a su salud general al mejorar su estado nutricional y prevenir posibiles deficiencias.


Fuentes
Niños con autismo pueden rechazar grupos enteros de alimentos, como los vegetales.
A Girl Earing Healthy
Autor: Mikhail Nilov
https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

La selectividad alimentaria puede dificultar las comidas familiares, pero con apoyo adecuado se pueden lograr hábitos más saludables.
Vicia Faba, Broad Bean
Autor: Sue Snell
https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

Superar la selectividad alimentaria permite a los niños disfrutar más la comida y mejorar su nutrición.
A Woman Preparing Food for Her Kids
Autor: Vanessa Loring
https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

Mariana de los Santos García, Varsovia Hernández-Eslava, Alejandro León Maldonado y María Erika Ortega Herrera
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Investigadoras del Instituto de Investigaciones Psicológicas, Universidad Veracruzana y el Centro de Investigaciones Biomédicas, Universidad Veracruzana

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