El paquete presentado por la pasado por la SHCP se mueve entre discrepancias, aumentos y recortes
La semana pasada referí la discrepancia existente entre los números del Proyecto de Presupuesto para 2025, presentados desde abril pasado por la SHCP (Pre-Criterios de Política Económica), y los dados a conocer por Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador de la Cámara de Diputados y figura cercana a la presidencia de la República (28 de octubre, entrevista de A. López, El Universal). En el entorno económico-financiero se había generado ya una incertidumbre: ¿se sostendría el monto del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para 2025, de 8.6 billones de pesos (millón de millones), menor en 400 mil millones al del presente año? O ¿se modificaría en virtud de lo expresado por R. Cuellar, toda vez que allí se fijaba en 9.5 billones? A esa duda vino a sumarse el anuncio de la calificadora Moody’s, consistente en modificar la perspectiva de calificación de la deuda nacional: de “estable” a “negativa”.
Así las cosas, el viernes 15, el secretario Ramírez de la O. entregó el proyecto del Paquete Económico 2025, siendo una de sus partes esenciales el PEF. El mensaje del secretario fue optimista: insistió en que “el presupuesto 2025 es muestra del compromiso del gobierno de México con una gestión responsable y prudente de las finanzas públicas”, situando el monto de aquél en 9.3 billones. Una cifra intermedia entre las ya mencionadas, pero cargada al lado de la previsión hecha por el vicecoordinador de Morena. El monto de 8.6 billones se había tornado ya imposible por la involución de diversas variables representativas, así como por los nuevos compromisos asumidos durante la campaña electoral.
Un segundo indicador que se abordaba la semana pasada es el déficit presupuestal, mismo que alcanzaría una proporción de seis puntos del PIB en este 2024 (el más alto desde los ochentas) después de que se cerró en 2.5 por ciento. En la entrevista, este se fijaba en 3.5 por ciento, una diferencia notable que hubiese significado una cantidad superior en 330 mil millones respecto a lo consignado por la SHCP. Finalmente, el PEF lo estableció en 3.9 por ciento, proporción que significa 1.1 billón de pesos y que se anota como “deuda pública”. Con ello, lo que significaba 10.5 billones por ese concepto, en 2018 se ha ampliado ya a 17.1 billones en este 2024 (dato del mes de julio).
Un tercer elemento, que inevitablemente condiciona a los dos anteriores, es el crecimiento de la economía del país para 2025, medido por su PIB. Hacienda lo estableció en un intervalo de 2-3 para una media de 1.5 por ciento. En la entrevista no se dio cantidad alguna. El PEF, ahora, reiteró ese mismo intervalo para que la previsión exacta quede en 1.5 por ciento. Los analistas, organismos internacionales (FMI, BM, CEPAL) y aún el Banco de México (que lo situó en 1.2 por ciento) discrepan con aquella proporción. Hay quien opina que podría haber una sorpresa, como la de 2023 (3.3 por ciento) ¡Ojalá! Pero… es importante recordar que el PIB tiene la característica de “condicionante”, toda vez que de él dependen muchos otros aspectos, entre otros el de una mejor recaudación fiscal atada a un crecimiento mayor de la economía. De cumplirse el objetivo de crecimiento económico, la recaudación alcanzaría un 14.6 por ciento del PIB, el récord de todos los tiempos, según afirman
ciertos especialistas.
Con todo y déficit, los 9.3 billones significan en la mayor parte de los programas presupuestales un incremento de 3.5 por ciento (la inflación proyectada para 2025) respecto al PEF de 2024, pero, en muchos otros, una disminución real (al mes de octubre esta última se sitúa, en 4.6 por ciento). En algunos casos se tienen grandes disminuciones presupuestales. Por lo pronto, en los sectores de educación, ciencia y tecnología y salud, se tienen las proporciones de incremento de 2.7 y 0.3 por ciento en las dos primeras y una disminución de 30 por ciento en el último. Esto, se explica en cierta medida por la transferencia de recursos a IMSS-Bienestar, entidad que dispondrá de casi un billón y medio de pesos frente a los 66 mil de la Secretaría de Salud.
Por ramos administrativos, el gasto neto total será de 451 mil millones para la SEP, 33 mil para Humanidades, Ciencia y Tecnología y los ya mencionados 67 mil de salud. Estos números se enuncian como definitivos. En tal circunstancia, en el anexo relativo a previsiones salariales se indica que ninguna de estas secretarías podrá disponer de nuevas plazas laborales “amarradas” en un año en que inevitablemente se presentarán demandas adicionales en sus servicios. Principalmente problemática en el caso de la nueva secretaría de ciencia y tecnología.
La próxima semana se abordarán aspectos específicos de los programas presupuestales.

Carlos Pallán Figueroa
Ex rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (Unidad Azcapotzalco), Ex secretario General Ejecutivo de la Anuies.
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