El creciente papel de la mujer en el terreno laboral y profesional ha generado respuestas diversas por partes de los hombres, públicas y privadas, que revelan algunas tendencias
Hechos tan lejanos entre si como el aparejamiento de los jóvenes, la discriminación salarial por razón del género o, el auge de la extrema derecha en los países desarrollados, comparten su relación con un hecho aparentemente tan ajeno a ellos como es la expansión educativa de las mujeres en la educación superior.
En los últimos meses, han ido apareciendo documentos, en formas diversas: artículos de prensa, artículos científicos, textos de investigación, libros de divulgación y opinión sobre los efectos públicos y privados de la creciente presencia de las mujeres en la educación superior.
Constatamos que, las mujeres son mayoría tanto en la inscripción y como en el egreso de la Educación Superior en los países de la OCDE, fenómeno que es un hecho consumado e irreversible para las actuales generaciones jóvenes y, no parece que se vaya a revertir en un próximo futuro. Este hecho, en mayor o menor medida según los países, se ha podido constatar desde hace décadas y se ha hablado mucho de ello. En este texto no abordaremos este tema que consideramos un punto de partida evidente. Sin embargo, se ha hablado menos de los efectos, tanto privados como públicos de este fenómeno y son aún más recientes las reflexiones acerca de la relación de este hecho con sus consecuencias político-electorales relacionadas con la derechización de los jóvenes varones y la izquierdización de las mujeres jóvenes, comportamientos que también están relacionados con este fenómeno.
El mercado de parejas
Respecto a lo que podemos llamar efectos “privados” de la expansión educativa de las mujeres en la educación superior, la socióloga neerlandesa Maike van Damme (2024) en referencia al “Mercado matrimonial” o “de pareja” plantea que, dos son variables que definen las “características deseables” para constituir parejas homógamas, a) nivel igual o superior de estudios de los hombres respecto a las mujeres y b) la igualdad de los valores sobre los roles, públicos y privados, de género entre ambos miembros de la de la pareja.
Ella concluye para el caso de las jóvenes españolas, que: “encontrar pareja es cada vez más difícil para las mujeres españolas heterosexuales con estudios superiores y convicciones feministas que desean un hombre afín a ellas”, cifra en un 34% la proporción de mujeres afectadas por este “déficit masculino”. Algo similar sucede, en sentido inverso, con los hombres con bajos niveles de estudios por razónes análogas.
En referencia a lo que podríamos llamar los efectos públicos, estos son son de dos tipos. Por un lado aquellos relacionados con el mercado de trabajo y, por otro, el de la orientación polítitica de los jovenes en función de su sexo.
La posición de las mujeres en el Mercado de Trabajo
Un artículo reciente (19/09/2024) publicado en el Financial Times por John Burn-Murdoch que se titula: “Las mujeres jóvenes han empezado a dejar atrás a los hombres. El déficit de educación en los hombres se está convirtiendo progresivamente en un déficit en empleo, ingresos y resultados, con repercusiones significativas”. El título del artículo es suficientemente claro acerca los datos que presenta. En su texto presenta abundantes datos sobre un cambio de tendencia de la evolución reciente de mujeres y hombres en el empleo y en los ingresos, lo cual invierte la tendencia previa y sitúa a las mujeres de los países desarrollados por delante de sus coetáneos varones, como fruto de sus avances en educación. El artículo presenta datos en este sentido para Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá, Australia, Noruega, Francia o España.
Parece, por tanto, que deja de ser cierto que las mujeres, que ya hace tiempo que disponen de un mayor nivel educativo pero, a pesar de ello, no gozaban del premio consecuente en el mercado de trabajo, en términos de empleo y remuneración, como venía sucediendo hasta hace poco.
Las reacciones de los hombres
Estos cambios, protagonizados por las mujeres, en nuestras sociedades, está generando, como no podría ser de otra manera, reacciones diversas en los hombres, tanto públicas como privadas, de las que no disponemos de un panorama completo, pero si de algunas tendencias claras.
Sabemos que, mientras las mujeres han contado con el movimiento y las teorías feministas para acompañarlas en sus cambios y su evolución durante más de un siglo, los hombres no han dispuesto o sabido construir, el equivalente movimiento “masculinista”, en gran parte porque el estatu quo patrialcal los venía situando en una cómoda posición dominante y privilegiada. Por tanto, no es de extrañar que las respuestas masculinas a los cambios femeninos hayan sido más apresuradas, dispersas, desiguales y menos reflexivas.
Respecto a su implicación en las responsabilidades del hogar, los resultados de un proyecto de investigación de nombre “Genera” nos indican que, particularmente en las parejas de “doble ingreso”, han aumentado con la elevación del nivel educativo de las mujeres, la participación de los hombres. Los hombres “ayudan” más que antes en las tareas domésticas, pero continúan presentando resistencias a implicarse en la gestión general del hogar, generando dinámicas de “La vigilanta y el aprendiz” según Sara Moreno y Vicens Borras, investigador/as principales del proyecto.
Por otra parte vemos como las diferencias de comportamiento entre los hombres y las mujeres jóvenes, ante el hecho consumado del mayor nivel de estudios de la mujeres, también está teniendo efectos electorales, está siendo capitalizadas desde la extrema derecha política tanto en Europa como en Estados Unidos. Como muestra de dicho comportamiento, Luis Uría en su artículo “Jóvenes, machotes y ultras”, publicado en el diario “La Vanguardia” nos narra que: “Antes de ser apartado por sus proclamas filonazis, el candidato de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en las últimas elecciones europeas, Maximilian Krah, inundaba TikTok –la red social preferida de la nueva extrema derecha europea– de vídeos con mensajes tendenciosos en busca del voto de los jóvenes. Entre sus perlas, destacaba una dirigida a excitar la hombría rancia de su auditorio masculino: “Uno de cada tres jóvenes nunca ha tenido novia. ¿Es también tu caso? No mires vídeos porno. No votes por los Verdes (…) Y, sobre todo, no te dejes engañar por aquellos que dicen que hay que ser amable, blando, débil y de izquierdas. Los verdaderos hombres son de derechas. Los verdaderos hombres tienen ideales. Los verdaderos hombres son patriotas. ¡Así tendrás novia!”.
No es una caricatura, es real. Los políticos de extrema derecha, en Europa y en Estados Unidos, llevan tiempo tratando de atraerse a los chicos jóvenes desconcertados por el avance de las tesis feministas sobre la igualdad de género con mensajes simplistas que buscan excitar un vago sentimiento de humillación y victimización ante lo que perciben como una presunta discriminación positiva en favor de las mujeres –cuando si hay discriminación es, y ha sido históricamente, a la inversa– y la proliferación de ciertos discursos reduccionistas y culpabilizadores. Frente a esto, la ultraderecha ofrece el retorno a un pasado de hombres viriles y dominantes, en el que la mujer regresaría a su añejo papel de madre y ama de casa.”
La reacción masculina ante el avance educativo y laboral de las mujeres jóvenes alcanza también a algunos investigadores como Richard V. Reeves, que, en la sinopsis de su libro Hombres (2024), dice: “El hombre ha sido el principal damnificado de los profundos cambios socioeconómicos de las últimas décadas. En cincuenta años, la desigualdad de género en la educación se ha invertido. La feminización de algunas profesiones ha perjudicado a los varones: mientras la mujer no ha dejado de incorporarse al mercado laboral, los trabajos típicamente masculinos se baten en retirada.
Hombres, (siempre según la sinopsis), ofrece respuestas a uno de los problemas más acuciantes de nuestro tiempo. El libro llama a nuestros desfasados poderes públicos a emprender reformas que corrijan estos desequilibrios, al margen de guerras ideológicas: volver a nivelar a hombres y mujeres es lo que exige la auténtica igualdad”.
Lo que parece urgente, sobre todo para los hombres, es emprender una reflexión que nos nivele en la capacidad para entender cuales son los cambios que tenemos que realizar, desde nuestro “masculinismo”, que nos permitan convivir con las mujeres con las que deberíamos aprender a ser felices y, como mínimo, respetar, sus conquistas, tal como ellas son y no renunciarán a ser, iguales en derechos y, parece, según los resultados que podemos observar, algo supresiones en esfuerzo y dedicación en los distintos ámbitos de la vida, entre ellos la educación y, en particular, su nivel superior.
Referencias
Maike van Damme (2024) Desajustes en la búsqueda depareja: educación y valores de género en el mercado matrimonial español Perspectives demogràfiques No 035
Richard V. Reeves (2023) Hombres. Editorial Deusto.
Luis Uría (21 sep 2024) Jóvenes, machotes y ultras La Vanguardia.
John Burn-Murdoch (19/09/2024) Young women are starting to leave men behind Men’s education deficit is increasingly becoming an employment, earnings and outcomes gap, with significant repercussions Financial Times
GENERA Igualdad de Género en los Usos del Tiempo: Cambios, Resistencias y Continuidades – https://webs.uab.cat/genera/.

Jordi Planas
- Jordi Planas